16-10-2023, 01:43 PM
⸺ Unas horas antes...
En mitad de la noche anterior, su Den Den Mushi resonó, interrumpiendo su descanso. Cuando descolgó la caracola, escuchó al otro lado una voz que le sonaba levemente... Sí, la conocía, ya la había escuchado antes. "La revolución te llama", sus ojos se abrieron como platos. Habían pasado muchos años pero esa voz... No la olvidaría nunca. "Derya Tyhr, tenemos grandes planes para ti, la Isla Gyojin te necesita." La conversación no fue mucho más larga, no se podían dar grandes detalles por un Den Den Mushi, por muy secreta que fuera la conexión. "¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?". Esa noche Derya no pegó ojo. Sentía que su corazón se dividía en dos. Por un lado, su isla natal, su raza, su ideología, el hombre que le salvó la vida... todo eso la reclamaba, ¿qué clase de persona sería ella si lo rechazaba? Le debía todo a ese gyojin. Pero por otro lado, al fin había encontrado un grupo de personas al que llamar familia, incluso había empezado a sentir cosas más profundas por uno de ellos, se lo estaba pasando en grande y... tenía que abandonar toda esa vida de repente, pues pedían una respuesta rápida. Al par de horas volvieron a llamarla pidiendo un sí o un no. Y dijo que sí. No podía negarse, al final eso era ser revolucionaria... anteponer la causa a tus intereses personales. Eso sí, se hartó de llorar y a la mañana siguiente amaneció con todos los ojos y la nariz roja, aunque bueno, tampoco se notaba mucho gracias a su color de piel salmón.
⸺ Día 71 de Primavera, año 11, 11:00 am
Se encontraba manejando el timón, extrañamente silenciosa y seria para tratarse de Derya. Suspiraba cada dos por tres y parecía hacer pucheros y todo. Se le daba fatal ocultar la tristeza. Sobre todo cuando todos estaban tan emocionados por los nuevos wanted y el nuevo periódico en general, odiaba estropear ese buen ambiente. Pero tenía que dar la noticia pronto, cuanto más lo retrasara peor sería. Además le habían dado órdenes de no retrasar mucho su llegada a la isla. Respiró hondo, intentando calmar su mente y abandonó el timón por un momento, caminando hasta el centro de la cubierta del barco. — Chicos, tengo que deciros una cosa, venid todos por favor. — Llamó a sus compañeros, elevando la voz lo suficiente como para que todos pudieran oírla y que le hicieran caso. Por su lenguaje corporal era fácil ver que estaba nerviosa, y por su tono al hablar estaba claro que muy contenta no se encontraba. Esperó hasta que todos estuvieran cerca para seguir. — Esto no es fácil de contar, así que seré rápida... — Respiró hondo. — Me tengo que ir. — Era mejor soltar la bomba rápido, ahora podía dedicarse a explicarlo mejor. — Me han llamado de la revolución, no me han contado mucho ni creo que pueda decir mucho tampoco, pero tiene que ver con Isla Gyojin, con mi isla. — La voz se le iba quebrando paulatinamente según se explicaba. — Y no he podido decir que no, es mi gente y... ojalá no fuera así, ojalá me hubieran llamado antes de conoceros, desde luego sería mucho más fácil. — Una lagrimita silenciosa le recorrió la mejilla derecha mientras hablaba, mirando al suelo debido al nerviosismo. Sentía como si estuviera fallando a sus compañeros, como si les estuviera abandonando. — Lo siento mucho... — Otra lágrima más. A Derya no se le daba muy bien contener los sentimientos, ni la tristeza ni la alegría, siempre era como un libro abierto. Y ahora sentía tanta pena que podía notar como su corazón se hacía pequeñito en su pecho. En sus manos se encontraban los carteles de se busca de todos sus compañeros. Los guardaría como un tesoro.
