07-10-2023, 10:31 PM
Me empezó a hablar OTRA VEZ sobre ser bueno o ser malo, que ser bueno para él significaba nosequé, que si ser un héroe o no se qué hostias. ¿Pero y este tío no se callaba? La revolución le dio un objetivo decía… y parecía que ese objetivo era morir a mis manos hoy porque estaba teniendo la paciencia del mismísimo santo Buda no habiéndolo matado ya. Quien me ha visto y quien me ve. Al final, tras aquel larguísimo y molesto discurso dijo que se rendiría… ¡pero no dijo cuando!
Por favor que se rinda ya y que deje de hablar… -pensaba, intentando calmar mis ansias de arrancarle los brazos y coserle los labios.
Pero entonces escuché un ruido proveniente del barco, decía que se estaban escapando todos, que necesitaban ayuda… ¿cómo? Me giré para mirar en dirección al barco mientras seguían gritando que se escapaban. Estuve a punto de tirarme al mar para ir a ver yo mismo qué estaba ocurriendo pero entonces mi como O’Dile estaba subiendo ya por la cadena.
-¡O’Dile! ¡Ve a ver qué está ocurriendo en el barco! ¡Avísame si necesitas ayuda!
No lo creía, el cocodrilo era excepcionalmente fuerte, era tan fuerte como egocéntrico y molesto. Siempre me hacía enfadar por diversión, pero no era capaz de hacerle nada. Maldito idiota de los cojones, esta noche igual lo intento ahogar en cuanto se quede dormido. Hijo de puta… no, ¡NO! El camino es la paz. La paz…
Volví a girarme y miré fijamente a Enma, algo cabreado.
-¿Has acabado ya? -le pregunté. -Esa última frase tuya ha sonado a cachondeo… ¿¡HAS ACABADO YA!? -le grité alzando los brazos hacia el cielo y haciendo que el pelo se pusiera de punta por un instante, con los ojos inyectados en sangre. -No se qué pretendes hablando tanto, te he avisado que te calles, una y otra, y otra, y otra vez… veo que no me dejas otra opción.
Entonces agité la mano derecha como quien espanta una mosca, y de la yema de uno de mis dedos salió disparada una gota que fue hacia el muslo de la pierna izquierda del chico pelirrojo que era incapaz de callarse.
-Tómate esto como una advertencia y cállate ya ¡LA PUTA BOCA! -grité, fuera de mí. Había perdido la paciencia.
Por favor que se rinda ya y que deje de hablar… -pensaba, intentando calmar mis ansias de arrancarle los brazos y coserle los labios.
Pero entonces escuché un ruido proveniente del barco, decía que se estaban escapando todos, que necesitaban ayuda… ¿cómo? Me giré para mirar en dirección al barco mientras seguían gritando que se escapaban. Estuve a punto de tirarme al mar para ir a ver yo mismo qué estaba ocurriendo pero entonces mi como O’Dile estaba subiendo ya por la cadena.
-¡O’Dile! ¡Ve a ver qué está ocurriendo en el barco! ¡Avísame si necesitas ayuda!
No lo creía, el cocodrilo era excepcionalmente fuerte, era tan fuerte como egocéntrico y molesto. Siempre me hacía enfadar por diversión, pero no era capaz de hacerle nada. Maldito idiota de los cojones, esta noche igual lo intento ahogar en cuanto se quede dormido. Hijo de puta… no, ¡NO! El camino es la paz. La paz…
Volví a girarme y miré fijamente a Enma, algo cabreado.
-¿Has acabado ya? -le pregunté. -Esa última frase tuya ha sonado a cachondeo… ¿¡HAS ACABADO YA!? -le grité alzando los brazos hacia el cielo y haciendo que el pelo se pusiera de punta por un instante, con los ojos inyectados en sangre. -No se qué pretendes hablando tanto, te he avisado que te calles, una y otra, y otra, y otra vez… veo que no me dejas otra opción.
Entonces agité la mano derecha como quien espanta una mosca, y de la yema de uno de mis dedos salió disparada una gota que fue hacia el muslo de la pierna izquierda del chico pelirrojo que era incapaz de callarse.
-Tómate esto como una advertencia y cállate ya ¡LA PUTA BOCA! -grité, fuera de mí. Había perdido la paciencia.
Resumen del turno
Info bélica
Info narrador
Gastos y Daños
