[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6]
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[personajeinvalido=2283]

El viento se había vuelto más fuerte, arremolinando el agua en una danza que presagiaba el caos. El barco comercial en el que viajaban Krysser y Fyodor pronto tendría que trepar por la Red Line, con el rugido del océano a su alrededor y la tensión de los tripulantes palpitando como un corazón colectivo, y encontrando su final de forma abrupta.

Pero un poco antes, aún durante la travesía, la calma no presagiaba lo que vendría después.

Tras cosa de una hora de travesía, durante la cual Krysser trató de hacer los preparativos pertinentes para lo que podía cernirse sobre ellos, al fin se encontraban cerca ya.

El mink observaba el horizonte, con aquel periódico todavía guardado bajo su abrigo. El rugido del mar lo envolvía todo, pero aun así decidió hablar, con su voz grave y tranquila cortando el rumor del vendaval que poco a poco se iba levantando. Había algo que el tigre debía comentar antes de continuar aquel viaje.

Sacó los carteles de se busca, mostrando aquellos más buscados entre ellos hasta finalmente dar con un rostro conocido.

-Supongo que también lo viste, a Cao. Tiene una recompensa. Siempre supe que sería alguien buscado, las ideas que él tiene... Bueno, que nosotros tenemos... Suelen atraer problemas. -Hizo una breve pausa, sabiendo que de no ser por aquella oportunidad que se les brindó, probablemente ellos también estarían en aquella situación. La bondad y la maldad de un hombre estaban determinadas por el capricho de otros. -Pero aún así... -Continuó tras la breve pausa. -Superar los 100.000.000 no es fácil, ¿crees que sea por esa habilidad extraña suya? No quisiera tener que enfrentarme a él, espero que siga siendo la misma persona que conocí. -No pudo evitar recordar los momentos vividos hacia tiempo, y cómo la mirada de aquel hombre había cambiado tanto en tan poco tiempo. -Además, seguro sería bastante duro. Gran recompensa suele ser gran riesgo. Si nos encontramos a alguno de "ellos" seguro será peligroso. 

Ellos eran los hombres más buscados de aquel mar, todos los que poseían una recompensa sobre su cabeza que bien podría considerarse legendaria. Fyodor soltó una risa breve, aunque el sonido se perdió entre las olas del mar.

-Y tú... ¿Cuánto crees que valdríamos si alguien se atreviera a poner precio a nuestras cabezas? -Preguntó con una sonrisa de medio lado, escuchando atentamente la respuesta de su amigo.

Doblando aquel papel, lo guardó otra vez en su abrigo. Ya no había tiempo para más reflexión, aquella inmensa montaña se alzaba imponente frente a ellos. El barco se alzaría pronto sobre una corriente imposible.

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El capitán gritaba órdenes desde el timón, un hombre curtido, con un dominio de la embarcación formidable y una capacidad para resistir igual de encomiable. Las olas rompían contra el casco como si quisieran arrancarlo a mordiscos. Krysser se aferró a la borda mientras el barco comenzaba a inclinarse hacia atrás, trepando por una pared de agua tan absurda que desafiaba cualquier lógica.

Observar a la tripulación, comandada por el capitán, tratando de vencer al temporal fue algo asombroso. Aquel hombre luchó valientemente contra un clima inclemente y una corriente antinatura, girando el timón con toda su fuerza para abocarlo a la corriente ascendente. El navío chirrió, casi protestando por aquel esfuerzo, pero obedeció.

El mink no podía evitar pensar que aquello era una locura, algo completamente antinatura, propio de cuentos e historias. Las gotas de agua salada le golpeaban el rostro como agujas, y aun así, una parte de él… sonreía. Había una emoción cruda en todo aquello, una sensación de desafío al mundo mismo. Mientras aquellos fueran los únicos enemigos que abatir, el mar y el mal clima, sus sospechas quedarían en paranoia y respiraría aliviado.

El barco dio un último salto, como si la corriente los escupiera hacia el cielo, y entonces alcanzaron la cima. Por un instante, el silencio. Solo viento, vacío, y la respiración contenida de todos a bordo. Y entonces, Krysser comprendió su error. Había subestimado aquel peligroso mundo. Lo había subestimado enormemente.

El destello iluminó el cielo por completo, captando en una fotografía los rostros desesperados de los que cruzaban aquel umbral entre dos mundos llamado "Reverse Mountain". Y no era para menos, pues su recibimiento cayó del cielo en forma de rayo, prendiendo en llamas el barco y destrozando gran parte de este. A una altura tan elevada que las gotas se congelaban, y rodeados por las llamas, aquel ascenso al cielo los había conducido al mismísimo infierno.

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Y entonces, el mundo se volcó.

La proa se hundió de golpe hacia el abismo. Las estrellas ocultas tras las oscuras nubes giraron sobre sus cabezas. La corriente descendente los arrastró sin compasión. El rugido del mar se convirtió en un grito ensordecedor, que opacaba los gritos desesperados de todos los que viajaban a bordo.

Krysser se lanzó al suelo y se aferró a una cuerda, enrollándola en su antebrazo. A su alrededor, las cajas volaban como proyectiles, los mástiles crujían, y el cielo parecía partirse sobre sus cabezas.

Una de las cajas impactó contra la cubierta, reventando cerca de él. Pedazos de madera y papel se dispersaron por el aire. El tigre cerró los ojos y se mantuvo aferrado con fuerza, sintiendo cómo el viento trataba de arrancarlo del suelo. Su fuerza y su resistencia fueron los bastante grandes para mantenerse, pero su compañero no tuvo aquella suerte.

-¡Fyodor! -Alcanzó a gritar, pero su voz se perdió en la tormenta.

El barco comenzó a girar sobre sí mismo. Las velas ardieron tras el impacto del rayo y el fuego se mezcló con la lluvia, creando una luz irreal y salvaje.
Krysser sintió cómo el casco golpeaba contra algo duro, un sonido seco, terrible. La cuerda se tensó, lacerando la piel bajo el pelaje. Y entonces, oscuridad.

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El mundo volvió a brillar poco a poco, sus afilados ojos ya estaban adaptados a la noche cerrada, así que la ausencia de luz no fue un problema. El sonido del mar se había ido, o al menos, ahora parecía mucho más lejano. Solo quedaba el eco del viento contra las paredes que le rodeaban y el goteo constante del agua escurriéndose desde los escombros por las rocas. Krysser estaba tumbado sobre una superficie fría y áspera. Dolorido, pero vivo.

Abrió los ojos. No era la cubierta del barco, pero tampoco era el mar. Aquello era piedra. Paredes de piedra que se alzaban altísimas a su alrededor. Un muro de más de cien metros, completamente liso. La escasa luz de la luna apenas se filtraba desde arriba, incapaz de vencer la resistencia de las nubes y llenar aquellos cubos con su calor.

Gruñó al incorporarse, palpando su cuerpo. Magullado, sí, pero sin fracturas ni heridas. Aunque el verdadero problema se encontraba allí. O, mejor dicho, él se encontraba dentro del problema.

-Otra vez enjaulado... -Pensó para sus adentros, con una ironía amarga.

A su alrededor, pudo reconocer otros cuerpos que se movían, algunos quejándose, otros aún inconscientes. Desconocidos, todos, pues su compañero Fyodor no estaba entre ellos. Aunque, en cuanto observó más de cerca, vio que no eran desconocidos para nada. Al contrario, era imposible haber olvidado aquellos rostros que acababa de contemplar en los carteles escasos minutos antes. Cuatro de los hombres más buscados del South Blue.

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Krysser se levantó, tambaleante, y avanzó hacia el extremo opuesto del que las demás figuras habían ocupado en la formación. 

Cada paso fue sigiloso a pesar del eco pétreo del lugar, aunque era consciente de que no pasaría desapercibido por su tamaño, o incluso por su fuerte olor a carne y almizcle característico para aquellos que fueran buenos rastreadores como él. Los aromas de aquellas personas quedaron grabados en su nariz, especialmente, el de cierto individuo que olía fuertemente a miel. Aquel era, con diferencia, la persona más buscado del lugar. Aunque, a juzgar por su reacción, parecía ser también la que más sufría en aquel lugar. ¿Acaso sabía algo que él no? Tal vez era solo una reacción desmedida, pero no abandonaría esa posibilidad. A fin de cuentas, quizá su Wanted se debía a poseer información que no debía poseer.

Tras abandonar sus pensamientos paranoicos y alejarse del grupo, se aproximó y tocó la pared, deduciendo casi al instante que aquello no era una formación natural. La ausencia de marcas características, la simetría, la textura… Todo gritaba la palabra artificial.

Sacó el den den mushi del bolsillo interior de su abrigo, observando aquel pequeño caracol aún mojado por el agua del descenso. Lo sacudió con cuidado y lo acercó al rostro, aún de espaldas y a distancia suficiente para que nadie escuchara o viera nada.

-Fyodor, aquí Krysser. Hemos sobrevivido unos pocos, pero seguramente lo peor acabe de empezar. Estoy con varios de ellos, atrapado en algún tipo de foso artificial. Si sigues con vida, contesta. -Esperó unos segundos su respuesta, y llegara o no, lo siguiente que debía hacer estaba claro. Esperar.

Con un gruñido resignado, cerró el comunicador, lo guardó otra vez y se acercó al muro. No parecía ser posible escalar aquella pared perpendicular al suelo, y si alguien los había encerrado allí, tampoco lo iba a permitir.

-Perfecto… -Bufó con sarcasmo, dejándose caer y sentándose sobre el suelo plano. El viento que bajaba desde lo alto era gélido, pero no tanto como el silencio que lo rodeaba. 

Al mirar al frente, observó cómo las figuras de las sombras se habían reunido alrededor de uno de ellos. ¿Además de todo también se conocían? Si aquellos cuatro peligrosos piratas estaban allí, tal vez alguien estaba tratando de capturarlos. 

No era descabellado pensar que el gobierno recurriera a aquellas técnicas para vencer a aquel mal, a fin de cuentas, la lógica de que el fin justifica los medios imperaba a menudo en aquel cruel mundo. 

Pero aquello no importaba, la razón era lo de menos. Estaban, sin duda, en peligro. Krysser se sentó erguido, con cuidado de no acomodar la espalda contra la pared sino dejar una breve separación, y dejó que su respiración se estabilizara. 

-Estad atentos. -Gritó, alzando la voz lo suficiente para ser oído desde la distancia, interrumpiendo lo que por lo poco que había escuchado hasta ahora ya debía ser el final de la conversación de aquel grupo. Aunque aquellas personas fueran criminales, podían ser su única ayuda si estaba en lo cierto. -Creo que alguien nos ha encerrado aquí. Aún no estamos a salvo. -Añadió, dando más peso a sus palabras, pero sin justificar su pensamiento, aunque seguramente muchos de ellos habían llegado a una conclusión parecida. 

Sus ojos amarillos, aún encendidos, se alzaron hacia el borde inalcanzable del cubilete de piedra. Y entonces esperó. Quieto, paciente, con la calma instintiva de un depredador que sabe que la caza aún no ha comenzado.


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 6] - por Krysser - 25-10-2025, 06:09 PM

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