24-10-2025, 05:42 PM
(Última modificación: 24-10-2025, 11:20 PM por Bertram Gaufrid.)
[personajeinvalido=2283]
La División 84 sigue el rastro del resto de barcos en el rumbo al nuevo destino donde tendrán que cumplir su deber, solo que en aguas desconocidas y famosas por sus grandes peligros respecto a las aguas conocidas por todos los presentes. Durante el principio del trayecto todo parece ir de forma tranquila, al igual que los viajes anteriores gracias a que el contramaestre Redgrave tiene un buen control del barco, siendo capaz de guiarlo incluso con la poca visión que hay del entorno por las nubes bloqueando cualquier fuente de luz. La única luz que hay es la de los faroles de aceite y no es que ilumine muy adelante por lo que todo es gracias a su gran control del barco. Uno a uno los barcos se van dirigiendo a lo que es uno de los mayores misterios del mundo al desafiar por completo la lógica y la física básica, una corriente que va hacia la parte superior de una enorme montaña que es la frontera física entre el South Blue y las famosas y temibles aguas del Grand Line.
Uno a uno los barcos van tomando la entrada a esa misteriosa corriente, siendo el primero uno de los barcos comerciales que el joven arquero pudo ver en el puerto desde su propio navío, seguido por otros tres barcos que Bertram no logra saber a quién pertenecen, para finalmente ir el Royal Quiver y detrás el resto de embarcaciones comerciales. El ascenso se hace cuanto menos peculiar, dejando una sensación rara como si algo antinatural estuviese ocurriendo, y más que un viaje se nota como si alguien lo está arrastrando a una trampa o una muerte segura. Igualmente el joven pelirrojo confía en que su navegante será capaz de controlar el barco durante la travesía, lo cual demuestra que no son solo 4 marines jugando a ser un equipo, sino 4 compañeros que confían el uno en el otro a pesar del breve tiempo que tuvieron para prepararse. A su espalda el joven contramaestre Gaufrid lleva sus flechas y su arco, estando ya preparado para cualquier cosa que pueda ocurrir en una travesía peligrosa de por sí como para sumar posibles ataques de gente que no valora lo suficiente su seguridad y su vida para intentar algo en una situación tan delicada.
Durante el ascenso todo salvo la dirección de la corriente parece ser normal e ir como se supone debe ir, siendo que Stroud logra dominar el barco y guiarlo bien por esa travesía que seguramente se ha llevado por delante a varios barcos a lo largo de la historia, sin embargo, todo cambia radicalmente en el momento que la embarcación alcanza la cima y pasa de una corriente ascendiendo a una corriente que desciende con ferocidad y fuerza, tal que el joven arquero tiene la impresión de ser empujado violentamente hacia atrás. Precisamente es la suma de la velocidad, el viento y la escasa resistencia del joven arquero lo que provoca que el joven marine salga despedido de su barco, siendo afortunado de caer en lo que parece ser una roca en mitad del mar, algo extraño pero para el arquero no es momento de pensar en cosas de las que no tiene conocimiento, quizás es normal en la zona quizás no, eso es algo que el joven adolorido por la tremenda caída no sabe.
Tras la caída el joven arquero mira a su alrededor tratando de ubicarse y saber qué tiene alrededor, pero lo único que logra ver es otras cuatro personas junto a él, siendo que una parece tener una antorcha en la cabeza y unos muros enormes rodeando por completo la zona, y por lo que parece al acercarse a ellos y tocarlos es que no hay como escalarlos siendo que para el marine es como si lo arrojaran en una especie de agujero, completamente ajeno al origen de todo eso y lo que puede estar ocurriendo. Debido a la poca, por no decir nula visibilidad, el joven marine no ve mucho más allá de sus manos, por lo que no sabe quiénes le acompañan teniendo adaptar su visión poco a poco a la iluminación acutal, siendo que el fuego de ese sujeto ayuda a ver algo mejor. Bertram se rasca tras la cabeza intentando procesarlo todo con calma, pensando en qué hacer mientras el sonido de las olas es lo único que percibe en el entorno de momento, siendo que parece que no tiene mucho qué hacer hasta descubrir de dónde salió todo eso y una forma de escapar.
El joven se levanta, ajusta su equipo y dice -No soy un experto en la zona así que si alguien sabe qué está ocurriendo me encantaría que me lo diga, sir. A ver si consigo salir de aquí y reunirme con mis compañeros,sir.-
La División 84 sigue el rastro del resto de barcos en el rumbo al nuevo destino donde tendrán que cumplir su deber, solo que en aguas desconocidas y famosas por sus grandes peligros respecto a las aguas conocidas por todos los presentes. Durante el principio del trayecto todo parece ir de forma tranquila, al igual que los viajes anteriores gracias a que el contramaestre Redgrave tiene un buen control del barco, siendo capaz de guiarlo incluso con la poca visión que hay del entorno por las nubes bloqueando cualquier fuente de luz. La única luz que hay es la de los faroles de aceite y no es que ilumine muy adelante por lo que todo es gracias a su gran control del barco. Uno a uno los barcos se van dirigiendo a lo que es uno de los mayores misterios del mundo al desafiar por completo la lógica y la física básica, una corriente que va hacia la parte superior de una enorme montaña que es la frontera física entre el South Blue y las famosas y temibles aguas del Grand Line.
Uno a uno los barcos van tomando la entrada a esa misteriosa corriente, siendo el primero uno de los barcos comerciales que el joven arquero pudo ver en el puerto desde su propio navío, seguido por otros tres barcos que Bertram no logra saber a quién pertenecen, para finalmente ir el Royal Quiver y detrás el resto de embarcaciones comerciales. El ascenso se hace cuanto menos peculiar, dejando una sensación rara como si algo antinatural estuviese ocurriendo, y más que un viaje se nota como si alguien lo está arrastrando a una trampa o una muerte segura. Igualmente el joven pelirrojo confía en que su navegante será capaz de controlar el barco durante la travesía, lo cual demuestra que no son solo 4 marines jugando a ser un equipo, sino 4 compañeros que confían el uno en el otro a pesar del breve tiempo que tuvieron para prepararse. A su espalda el joven contramaestre Gaufrid lleva sus flechas y su arco, estando ya preparado para cualquier cosa que pueda ocurrir en una travesía peligrosa de por sí como para sumar posibles ataques de gente que no valora lo suficiente su seguridad y su vida para intentar algo en una situación tan delicada.
Durante el ascenso todo salvo la dirección de la corriente parece ser normal e ir como se supone debe ir, siendo que Stroud logra dominar el barco y guiarlo bien por esa travesía que seguramente se ha llevado por delante a varios barcos a lo largo de la historia, sin embargo, todo cambia radicalmente en el momento que la embarcación alcanza la cima y pasa de una corriente ascendiendo a una corriente que desciende con ferocidad y fuerza, tal que el joven arquero tiene la impresión de ser empujado violentamente hacia atrás. Precisamente es la suma de la velocidad, el viento y la escasa resistencia del joven arquero lo que provoca que el joven marine salga despedido de su barco, siendo afortunado de caer en lo que parece ser una roca en mitad del mar, algo extraño pero para el arquero no es momento de pensar en cosas de las que no tiene conocimiento, quizás es normal en la zona quizás no, eso es algo que el joven adolorido por la tremenda caída no sabe.
Tras la caída el joven arquero mira a su alrededor tratando de ubicarse y saber qué tiene alrededor, pero lo único que logra ver es otras cuatro personas junto a él, siendo que una parece tener una antorcha en la cabeza y unos muros enormes rodeando por completo la zona, y por lo que parece al acercarse a ellos y tocarlos es que no hay como escalarlos siendo que para el marine es como si lo arrojaran en una especie de agujero, completamente ajeno al origen de todo eso y lo que puede estar ocurriendo. Debido a la poca, por no decir nula visibilidad, el joven marine no ve mucho más allá de sus manos, por lo que no sabe quiénes le acompañan teniendo adaptar su visión poco a poco a la iluminación acutal, siendo que el fuego de ese sujeto ayuda a ver algo mejor. Bertram se rasca tras la cabeza intentando procesarlo todo con calma, pensando en qué hacer mientras el sonido de las olas es lo único que percibe en el entorno de momento, siendo que parece que no tiene mucho qué hacer hasta descubrir de dónde salió todo eso y una forma de escapar.
El joven se levanta, ajusta su equipo y dice -No soy un experto en la zona así que si alguien sabe qué está ocurriendo me encantaría que me lo diga, sir. A ver si consigo salir de aquí y reunirme con mis compañeros,sir.-
Resumen
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