19-10-2025, 12:31 AM
El amanecer apenas despuntaba sobre la isla, bañando el horizonte con un resplandor dorado. La bruma matinal se desliza entre los árboles, y el murmullo de las olas llegaba a lo lejos. Mahou camina por el sendero que conduce hacia los bosques en la cima de la montaña, con su bolsa de duraznos colgando de la punta de su Nyoiboo, el bastón que llevaba apoyado sobre el hombro.
El aire es fresco, y el perfume de las plantas silvestre se mezcla con el aroma salado del mar. Los bonsáis del bosque forman un dosel irregular que filtra los rayos del sol, proyectando manchas de luz sobre su pelaje y el ambiente.
Se detuvo en una de las raíces más altas, y miró hacia lo alto, con una sonrisa traviesa. — Perfecto para entrenar-ukiki... — susurró, y sin pensarlo dos veces, enrolló su cola sobre el bastón para sujetarlo, y asi liberar sus manos para trepar con agilidad sobre el tronco.
En poco tiempo llega a la altura de una rama ancha, y allí decide que sería su lugar. Deja la bolsa de comida cerca del tronco, y se sienta con las piernas cruzadas con su bastón apoyado frente a ella. Cierra los ojos, respira profundamente, dejando que el viento alborote su cabello y mueva su vestido. Todo se volvió silencio, salvo por el silbido del aire entre las hojas.
Sin previo aviso, abre los ojos, se incorpora lentamente manteniendo una postura baja, el cuerpo tenso como el de un mono acechante en la selva. Tiene su mirada centrada en el bastón, y con un leve impulso de su pie bastó para hacerlo saltar por los aires.
Así, el Nyoiboo gira bajo la luz del sol y ella lo atrapa con la mano izquierda, moviéndolo sobre sus hombros antes de pasarlo a la diestra en un desplazamiento fluido. Lo alza con una sonrisa llena de confianza, y planta una punta en el suelo para impulsarse apoyando un pie sobre la base.
Ahora, salta para que pueda ascender por el bastón como si fuera una rama más, enroscó sus pies en él trepando ágilmente, hasta que su cuerpo se alzase sobre la punta. Durante un segundo, el tiempo parecía detenerse, y equilibrada en lo alto, Mahou extendió los brazos y exclamó: — ¡POSTURA DEL MONO EN EL ÁRBOL-UKIKI! — con un eco que se expande por el bosque... justo antes de que el bastón resbalara.
— ¡WeEeEeEeEeEh! — chilló mientras caía del gran árbol dando vueltas, con el cabello y la bolsa de duraznos a su alrededor.
El impacto no llegó, sino que ella se aferró a una rama más baja con ambas manos, quedando suspendida cabeza abajo. Su cola se movió rápida, y atrapó el bastón antes de que continuara cayendo. Fue un momento de silencio, jadeando, con una gota de sudor que resbala por su mejilla.
Y terminó con un largo suspiro. — A este paso... nunca voy a poder sorprender a esos monos del dojo-ukiki... — murmuró con un tono abatido.
La rama crujió ligeramente bajo su peso, y un durazno se salió de la bolsa, cayendo hasta perderse entre las hojas. Mahou lo siguió con la mirada y dejó escapar una risita cansada. — Bueno... al menos el desayuno bajó solo. Ukikikikiki... — su pequeña figura cuelga de cabeza, riéndose de sí misma pese a la situación.
Resumen:
Karmas:
El aire es fresco, y el perfume de las plantas silvestre se mezcla con el aroma salado del mar. Los bonsáis del bosque forman un dosel irregular que filtra los rayos del sol, proyectando manchas de luz sobre su pelaje y el ambiente.
Se detuvo en una de las raíces más altas, y miró hacia lo alto, con una sonrisa traviesa. — Perfecto para entrenar-ukiki... — susurró, y sin pensarlo dos veces, enrolló su cola sobre el bastón para sujetarlo, y asi liberar sus manos para trepar con agilidad sobre el tronco.
En poco tiempo llega a la altura de una rama ancha, y allí decide que sería su lugar. Deja la bolsa de comida cerca del tronco, y se sienta con las piernas cruzadas con su bastón apoyado frente a ella. Cierra los ojos, respira profundamente, dejando que el viento alborote su cabello y mueva su vestido. Todo se volvió silencio, salvo por el silbido del aire entre las hojas.
Sin previo aviso, abre los ojos, se incorpora lentamente manteniendo una postura baja, el cuerpo tenso como el de un mono acechante en la selva. Tiene su mirada centrada en el bastón, y con un leve impulso de su pie bastó para hacerlo saltar por los aires.
Así, el Nyoiboo gira bajo la luz del sol y ella lo atrapa con la mano izquierda, moviéndolo sobre sus hombros antes de pasarlo a la diestra en un desplazamiento fluido. Lo alza con una sonrisa llena de confianza, y planta una punta en el suelo para impulsarse apoyando un pie sobre la base.
Ahora, salta para que pueda ascender por el bastón como si fuera una rama más, enroscó sus pies en él trepando ágilmente, hasta que su cuerpo se alzase sobre la punta. Durante un segundo, el tiempo parecía detenerse, y equilibrada en lo alto, Mahou extendió los brazos y exclamó: — ¡POSTURA DEL MONO EN EL ÁRBOL-UKIKI! — con un eco que se expande por el bosque... justo antes de que el bastón resbalara.
— ¡WeEeEeEeEeEh! — chilló mientras caía del gran árbol dando vueltas, con el cabello y la bolsa de duraznos a su alrededor.
El impacto no llegó, sino que ella se aferró a una rama más baja con ambas manos, quedando suspendida cabeza abajo. Su cola se movió rápida, y atrapó el bastón antes de que continuara cayendo. Fue un momento de silencio, jadeando, con una gota de sudor que resbala por su mejilla.
Y terminó con un largo suspiro. — A este paso... nunca voy a poder sorprender a esos monos del dojo-ukiki... — murmuró con un tono abatido.
La rama crujió ligeramente bajo su peso, y un durazno se salió de la bolsa, cayendo hasta perderse entre las hojas. Mahou lo siguió con la mirada y dejó escapar una risita cansada. — Bueno... al menos el desayuno bajó solo. Ukikikikiki... — su pequeña figura cuelga de cabeza, riéndose de sí misma pese a la situación.
Resumen:
Off
Karmas:
Off
Mahou Chikao
¡DIVERSIÓN Y ÁNIMO!
? La Intrépida Sakura
฿ 20,000,000
?Nv.10 — Espíritu Alegre
