17-10-2025, 11:42 AM
- Muy bien, Sigrud - responde Musashi con un tono solemne. Aceptando el nombre, algo que nunca pregunta, pues los muertos no disponen del favor de contestar. El acto de valentía de encerrarse con la muerte le conmueve, ¿Mi mejor golpe? Se pregunta a si mismo el Samurai... No tiene nada como eso, su estilo funciona con la superposición de golpes medidos, no con fuerza bruta concentrada en un golpe.
El estilo de Kuh el maestro de maestros es veloz y preciso, pero no potente y visceral... Pero... ¿Algo como un buen golpe? Sí quizá Musashi, en esta ocasión y solo por esta vez podría darse el lujo.
Sus mano con la espada libera la tensión, se siente más diestra, más mortal. Sus piernas y sus pequeñas alas reciben la energía, el climax de aquel combate se concentra en el cuerpo del pequeño vagabundo, el mundo recibe colores más vivos, los olores de la sangre y el azufre se intensifican en sus nervios y todas las señal salpican sus receptores, todo son estímulos, todo están ¿cambiando?
Una respiración y... Todo se libera.
Musashi sale disparado hacia Sigrud... Su velocidad es endiablada, la distancia se transforma en un borrón, el coliseo mengua ante su paso, sus alas le impulsan y los 26 metros que les separan se convierte en el pasado.
Sin que Sigrud pueda hacer nada, Musashi con la velocidad del mismo viento pasa como una brisa por su lado derecho.
¿La consecuencia?
Su espada, empuñada por la mano izquierda en su característica guardia atraviesa por completo el pecho del orgullo bucanero. La sangre se convierte en pintura y el suelo en su lienzo, el ataque es tan potente que Musashi avanza 3 metros más por la velocidad que sus piernas han imprimido al movimiento, haciendo que el daño colateral de aquel vasto golpe destruya el tapón que Sigrud ha creado en la caverna de salida.
La roca se cercena y crea una pequeña apertura, un corte perfecto echo por las manos de quien ahora se consagra como Maestro.
El golpe ha sido más potente que de lo normal, tanto que hasta Musashi se sorprende de la capacidad destructiva que el ostenta su espada, una leve mueca de satisfacción se dibuja en su rostro, para después, sin girarse a mirar a Sigrud hablar enfocado completamente a la caverna y su apertura.
- Nuestro enfrentamiento termina aquí - las palabras nacen de él, aunque Musashi no sea de hablar - te daré el regalo de la vida "Heredero" - un leve silencio - pero todavía no eres digno de la fuerza - Finaliza con crudeza - Sigue avanzando en la gran linea hasta alcanzarme. Nuestro siguiente enfrentamiento será el último - Finalizó.
Musashi, no entendía por que, podía marcharse, pero algo en Sigrud le tentaba, podía asesinarlo allí, que aquel coliseo se comiera sus huesos y las alimañas se alimentaran de su carne. Pero no, decidió dejarle vivir, en pos de un siguiente enfrentamiento y lo que es peor, espero para escuchar su respuesta.
El estilo de Kuh el maestro de maestros es veloz y preciso, pero no potente y visceral... Pero... ¿Algo como un buen golpe? Sí quizá Musashi, en esta ocasión y solo por esta vez podría darse el lujo.
Sus mano con la espada libera la tensión, se siente más diestra, más mortal. Sus piernas y sus pequeñas alas reciben la energía, el climax de aquel combate se concentra en el cuerpo del pequeño vagabundo, el mundo recibe colores más vivos, los olores de la sangre y el azufre se intensifican en sus nervios y todas las señal salpican sus receptores, todo son estímulos, todo están ¿cambiando?
Una respiración y... Todo se libera.
Musashi sale disparado hacia Sigrud... Su velocidad es endiablada, la distancia se transforma en un borrón, el coliseo mengua ante su paso, sus alas le impulsan y los 26 metros que les separan se convierte en el pasado.
Sin que Sigrud pueda hacer nada, Musashi con la velocidad del mismo viento pasa como una brisa por su lado derecho.
¿La consecuencia?
Su espada, empuñada por la mano izquierda en su característica guardia atraviesa por completo el pecho del orgullo bucanero. La sangre se convierte en pintura y el suelo en su lienzo, el ataque es tan potente que Musashi avanza 3 metros más por la velocidad que sus piernas han imprimido al movimiento, haciendo que el daño colateral de aquel vasto golpe destruya el tapón que Sigrud ha creado en la caverna de salida.
La roca se cercena y crea una pequeña apertura, un corte perfecto echo por las manos de quien ahora se consagra como Maestro.
El golpe ha sido más potente que de lo normal, tanto que hasta Musashi se sorprende de la capacidad destructiva que el ostenta su espada, una leve mueca de satisfacción se dibuja en su rostro, para después, sin girarse a mirar a Sigrud hablar enfocado completamente a la caverna y su apertura.
- Nuestro enfrentamiento termina aquí - las palabras nacen de él, aunque Musashi no sea de hablar - te daré el regalo de la vida "Heredero" - un leve silencio - pero todavía no eres digno de la fuerza - Finaliza con crudeza - Sigue avanzando en la gran linea hasta alcanzarme. Nuestro siguiente enfrentamiento será el último - Finalizó.
Musashi, no entendía por que, podía marcharse, pero algo en Sigrud le tentaba, podía asesinarlo allí, que aquel coliseo se comiera sus huesos y las alimañas se alimentaran de su carne. Pero no, decidió dejarle vivir, en pos de un siguiente enfrentamiento y lo que es peor, espero para escuchar su respuesta.
INFORMACIÓN DE LA AVENTURA
FICHA DEL NPC
Bélico
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)

![[Imagen: musashi.jpg]](https://i.ibb.co/zhVKDnwt/musashi.jpg)