Estimados Pasajeros Ultimo llamado hacia El Reino de Samba :: Presente Absoluto
#9
Se giró para darle la espalda al mar, ahora, tenía frente a sí el metal blanco y frío del crucero, una embarcación que se sentía tan irreal para el estilo de vida que se supone debían llevar personas como ellos y aun así, como si fueran personas comunes y corrientes, se lograron infiltrar sin problema alguno… ¡Qué hermoso resulta el no ser reconocido!
 
La voz de quien apenas alcanzaba a reconocer como capitán interrumpió su desvarío mental. La respuesta a sus preguntas llegaban con premura y solo el viento se atrevía a interrumpir la conversación entre ambos hombres.
 
—Soltar el timón…—Vio que el hombre se sentó en una de las varias sillas del pasillo y él siguió su camino, sentándose en una a su lado, tan relajado como si la conversación no le afectara en nada. —No es necesario ponerse filosófico, capitán…Si es por la seguridad de los tripulantes puedo entender la razón de la venta...Los mares son turbios y más hacia donde nos dirigimos —. Suspiró, recostando su cabeza a la silla para volver a mirar el cielo.
 
—¿Sabe? Pocas cosas puedo recordar, pero he sobrevivido a dos naufragios…soy médico, no ingeniero naval, pero algo me dice que, al primer infortunio, con la cantidad de peso que llevábamos en el barco, nos habríamos hundido —. Se encogió de hombros, sus palabras fueron simples, directas, realistas. —Tal vez la decisión, aunque sea la mejor, no le haya sentado tan bien, pero…al menos en este barco llegaremos con seguridad a puerto —. Acomodó sus brazos atrás de su cabeza, usándolos como almohadas. —Además, ¿no dijo la chica sirena que consiguió un contacto? Ya sabe...para comprar un nuevo barco cuando lleguemos a…a…bueno…ese lugar…usted entiende —. No buscaba ser discreto, simplemente, no recordaba el nombre del sitio a donde se dirigían.
 
—¿Celebrar? Jmmm…no…no me interesa eso, soy mal bebedor, el alcohol me nublaría los sentidos y quizá me marearía, no quiero hacer un espectáculo y… ¿Quiénes son los demás? No puedo recordar ni siquiera como se ven —. Intentó hacer memoria, había alguien enorme…no…dos personas enormes y la chica sirena, pero de ninguno de los tres recordaba su rostro o su nombre. —Creo que mi manera de permanecer bajo perfil será…solo…quedarme aquí o ir a comer algo después…no lo sé, que lo decidan las horas…de todos modos, no tiene de que preocuparse, no me gusta llamar la atención…ya sabe…por algo sigo libre y sin un cartel de “se busca” —. Mordió su labio al decir aquello, mucha información dicha en voz alta, aunque nadie parecía prestarles verdadera atención.
 
Le sonrió con amabilidad al par de turistas que pasaron algo alejados de ellos, pero que por algún motivo les dirigieron un saludo. Gente normal…o eso aparentaban… ¿Más piratas a bordo? La idea rondó un poco por su mente hasta que concluyó que eso no sería un problema, fuera cierto o falso. —No me preocupa si hay piratas a bordo, si decidieron entrar aquí es porque, al igual que nosotros, no quieren llamar la atención… ¿No debería usted también relajarse?
 
Le bastó preguntar para que la voz de la azafata interrumpiera su charla. Su atención se centró por completo en ella hasta que la voz se acabó dejando al final un silencio extraño, roto solo por las olas chocando con el casco del navío y del viento, una calma momentánea que terminó luego de un par de segundos en los que el bullicio de la gente y la música volvió a ocupar su lugar, recordándoles que esta vez no viajaban solos y tampoco lo hacían como lo haría, normalmente, una tripulación pirata, pero… ¿No era una manera un tanto graciosa de iniciar la aventura? Si alguien le preguntara y si el pudiera recordar, lo contaría con gracia…una lástima que este día sería tan olvidado como los otros.
 
—Vamos, vamos, capitán…tal vez si debamos hacerle caso a la azafata, comamos algo, no sé…tengo el presentimiento que, si no vamos ya a alguno de los restaurantes del crucero, nos quedaremos sin comida ¿Cree que haya alguien aquí con un gran apetito? —De nuevo intentó recordar si con ellos viajaba o no alguien enorme, pero su mente volvía a fallarle.
 
No esperó respuesta de parte del hombre más pequeño, se puso de pie y se movió de su lugar hasta tropezar con alguien: Cuerpo menudo, estatura pequeña, cabello celeste…Algo le decía que se supone que debía conocerla, pero…no…no funcionaba.
 
—Lo siento, debí fijarme por donde iba…intento llegar a los restaurantes…sabes ¿Dónde…? —La voz intimidante de alguien más se unió de repente, haciendo que el médico alzara una ceja y se cruzara de brazos…Le habló a la chica junto a él y ahora…también a él… ¿Cómo es que ese hombre conocía su nombre? Es más… ¿Cómo lo pronunciaba tan bien? Entrecerró sus ojos, ajustó sus gafas —esas que le sirven solo de adorno — y miró al sujeto de arriba abajo, analizándolo como si fuera de una especie que nunca hubiera visto antes…quiso sacar de dónde lo conocía, pero, al final, optó por no mortificarse más.
 
—Jmmm…Sabes mi nombre, pero no sé el tuyo… ¿Quién eres? ¿Un paciente? —Ladeó su cabeza al mismo tiempo que notaba como la chica menudita desaparecía de su vista… ¿Estaba asustada? Bueno, no es que pudiera juzgarla, el pelinegro tenía un aura intimidante y que le hacía fruncir el ceño, un gesto que se intensificó aún más al ver el humo del tabaco saliendo de su boca como si fuera una chimenea.
 
—No deberías fumar en un lugar público…no solo dañas tus pulmones, si no que ese humo que expulsas entra en los pulmones ajenos y le hace más daño que a ti mismo…no me gusta cuando los pulmones se dañan —. Cualquiera podría pensar que tenía consciencia cívica, que era un buen samaritano preocupado por la salud y, técnicamente, eso era cierto, pero no por los motivos adecuados…simplemente…como detestaba abrir un cuerpo y encontrar fumones dañados a causa de la nicotina y el tabaco…un asco…una pérdida de dinero.
 
—Ah…y ya que estás aquí… ¿Puedes decirme dónde están los restaurantes? Quiero comer algo, pero no puedo encontrarlos y ahuyentaste a la chica a la que le iba a preguntar —. El cambio de tema fue tan repentino que se sintió fuera de lugar…pero… ¿Quién puede culparlo? Así funciona su mente, pasando de un tema a otro con facilidad, tal como este crucero cruzaría de una isla a otra sin hacer escalas.
 
¿Llegarían con bien a su destino?


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RE: Estimados Pasajeros Ultimo llamado hacia El Reino de Samba :: Presente Absoluto - por Hyákinthos - 12-10-2025, 04:49 AM

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