11-10-2025, 12:14 AM
Sonrió al ver a su grupo tan preparado y aceptando la idea de avanzar. Ninguno ponía un solo pero, ninguno parecía dudar de la decisión, pero si había quien no parecía del todo contento con las palabras del cocinero. Observó con cuidado a Owen, las ojeras se le notaban, el mal humor característico de alguien que no había pegado los párpados en toda una noche, o quizás varias. Lo dejaría estar, al fin y al cabo no quería meterse en la vida del muchacho, pero ver la respuesta de Kiyoshi a esa actitud lo hacía dudar de si esto terminaría bien. - Desayunen, prepárense, terminen las cosas que tengan que hacer en esta isla, solo tenemos unas cuantas horas más -.
Tras esas palabras, se levantó, buscando su abrigo y su espada, la cual colgó en su cintura, antes de ponerse el abrigo. - Maki, si no tienes algo importante que hacer, me gustaría que me acompañaras a terminar algo en el pueblo -. Le sonrió a la muchacha al hablar, mientras que se acercaba a la puerta de la cocina para retirarse. - Te espero fuera del barco. Y ustedes tres -. Dijo ahora mirando hacia los otros tripulantes. - En cuanto terminen las cosas que deban hacer, pueden encargarse de limpiar. Luego de eso, pueden descansar como más les apetezca -. Estaba seguro de que Owen agradecería eso, y claramente dejarían que Kiyoshi limpiara por su cuenta, pero algo le decía que los insultaría constantemente si no fuera así.
Incluso siendo tan temprano, la gente en el puerto ya se encontraba trabajando. Esperó a que la mujer lo siguiera y comenzó a caminar en dirección al pueblo. Específicamente, al local donde había trabajado todo este tiempo. Aún no abría en cuanto llegaron, pero la dueña los recibió con gusto al tratarse de Uker. La charla fue clara: renunciaba para poder salir al mar esa misma mañana, junto a comprarle algo de sus provisiones y dos barriles de alcohol.
No tardaron mucho más de una hora en realizar todo eso, y para cuando el sol comenzaba a golpear con su calor característico de estas fechas, ambos se encontraban de camino al barco de nuevo, Uker cargando con los dos barriles entre sus hombros como si no pesaran nada, y Maki con 3 cajas de alimentos variados. - Tendré que cocinar todo eso esta noche, aún no conseguimos un espacio para guardar la comida -. Era cierto, su barco aún era pequeño, pero suficiente para una tripulación como la de ellos.
Al volver al barco, no tardó en preguntar si habían logrado limpiar, ayudando a terminar en caso de que no pudieran y necesitaran ayuda. Cuando el sol estaba en su punto más alto en el cielo, sus palabras se cumplían. Las velas se desplegaron, el ancla se alzó y la marea y el viento comenzaron a llevarlos hacia su destino: Samba.
¿Qué les esperaba en ese lugar? Esperaba que nada muy loco, estaría feliz de ver su paso al Grand Line de forma calmada y tranquila. De igual manera, estaría contento de realizar cualquier hazaña junto a estos tipos tan extravagantes. - Esta noche les prepararé la mejor cena que hayan comido en su vida, todo para conmemorar el inicio de esta aventura -.
Tras esas palabras, se levantó, buscando su abrigo y su espada, la cual colgó en su cintura, antes de ponerse el abrigo. - Maki, si no tienes algo importante que hacer, me gustaría que me acompañaras a terminar algo en el pueblo -. Le sonrió a la muchacha al hablar, mientras que se acercaba a la puerta de la cocina para retirarse. - Te espero fuera del barco. Y ustedes tres -. Dijo ahora mirando hacia los otros tripulantes. - En cuanto terminen las cosas que deban hacer, pueden encargarse de limpiar. Luego de eso, pueden descansar como más les apetezca -. Estaba seguro de que Owen agradecería eso, y claramente dejarían que Kiyoshi limpiara por su cuenta, pero algo le decía que los insultaría constantemente si no fuera así.
Incluso siendo tan temprano, la gente en el puerto ya se encontraba trabajando. Esperó a que la mujer lo siguiera y comenzó a caminar en dirección al pueblo. Específicamente, al local donde había trabajado todo este tiempo. Aún no abría en cuanto llegaron, pero la dueña los recibió con gusto al tratarse de Uker. La charla fue clara: renunciaba para poder salir al mar esa misma mañana, junto a comprarle algo de sus provisiones y dos barriles de alcohol.
No tardaron mucho más de una hora en realizar todo eso, y para cuando el sol comenzaba a golpear con su calor característico de estas fechas, ambos se encontraban de camino al barco de nuevo, Uker cargando con los dos barriles entre sus hombros como si no pesaran nada, y Maki con 3 cajas de alimentos variados. - Tendré que cocinar todo eso esta noche, aún no conseguimos un espacio para guardar la comida -. Era cierto, su barco aún era pequeño, pero suficiente para una tripulación como la de ellos.
Al volver al barco, no tardó en preguntar si habían logrado limpiar, ayudando a terminar en caso de que no pudieran y necesitaran ayuda. Cuando el sol estaba en su punto más alto en el cielo, sus palabras se cumplían. Las velas se desplegaron, el ancla se alzó y la marea y el viento comenzaron a llevarlos hacia su destino: Samba.
¿Qué les esperaba en ese lugar? Esperaba que nada muy loco, estaría feliz de ver su paso al Grand Line de forma calmada y tranquila. De igual manera, estaría contento de realizar cualquier hazaña junto a estos tipos tan extravagantes. - Esta noche les prepararé la mejor cena que hayan comido en su vida, todo para conmemorar el inicio de esta aventura -.
