Un Rugido que Unió [Presente Absoluto]
#2
El viento olía a sangre vieja, a hierro húmedo y a algo más, algo que hacía vibrar mis colmillos. —Magagagagaga— La risa se me escapó sin permiso, como un rugido ahogado en el pecho. Había seguido el olor del combate desde más lejos de lo que pensaba quizá demasiado diría yo    , aunque para ser sincero, perderme ya era costumbre. Iba buscando un puerto, terminé encontrando una guerra. Qué ironía tan hermosa.
 
La costa de Kutsukku se abría frente a mí como una cicatriz mal cerrada, y entre la bruma, una figura destacaba, era alta y firme, parecía más un monstruo de carne y acero, la vi abrir el aire con su hacha y partir hombres como quien corta pan duro, su risa, ese puto aullido que hizo eco en mis entrañas fue lo que me atrajo más que cualquier olor., su risa tronó y sentí algo parecido al respeto, esa cosa que sentía no era solo fuerza, era fuego, fuego interno.
 
Me acerqué caminando entre los restos, la arena pegándose a mi pelaje y la niebla enroscándose en mis piernas, los cadáveres aún goteaban, ella hablaba con dos desgraciados que parecían no saber si agradecerle o huir, yo sonreí, mostrando los colmillos. —Heh, así que esta isla sí tiene vida —dije, dejando que mi voz retumbara como tambor mojado —Y yo que pensaba que el South Blue me había malacostumbrado al silencio. — Los hombres me apuntaron con miedo, y la mujer esa montaña de músculo y furia apenas me miró. Eso bastó, su maldita mirada pesaba.
 
—Tú —señalé con una garra, sonriendo —Tú peleas como si el mundo te debiera una deuda, ¿eh? Magagagagaga! ¡Así es como debe ser! Yo soy Jerome Caonabo, peleador de huesos duros y bebedor de derrotas ajenas. —Levanté el puño cubierto de pelaje oscuro, aún con marcas de viejas batallas —Si esta costa busca devorarnos, ¡entonces mordamos primero! —
 
No esperé respuesta, pues el crujido del agua me advirtió antes que mis ojos, sombras en el horizonte, velas negras, era claro que eran barcos, muchos de ellos, y los rugidos metálicos de los cascos golpeaban las olas haciendo vibrar el aire. —Ah… así que vienen más —murmuré, lamiéndome los colmillos con deleite —¡Perfecto! He viajado demasiados días sin sentir algo que valga la pena romper. — Los primeros hombres tocaron tierra, y mi cuerpo se movió solo. Mis garras rasgaron el aire, la arena se levantó en una nube espesa y sentí un maldito ardor del impacto recorrer mi brazo como una descarga, sangre, sal y óxido. —Magagagagaga!— Mi carcajada se mezcló con la de ella, un coro de locura en medio del caos.

—¡Mujer montaña! —le grité mientras partía el cuello de un saqueador de un zarpazo —¡Veamos quién deja más cuerpos tendidos antes de que el sol se canse de mirar!— El fuego del combate me invadió. El dolor, la furia, la gloria, el mar rugía y por supuesto que yo rugí con él y  en ese puto instante supe que había encontrado algo raro, no un enemigo, sino una llama igual a la mía, era algo que no habia tenido la oportunidad de ver en mucho tiempo, parece haber nacido para pelear, para destrozar cuerpos, partilos a la mitad y proclamarse reina del mundo.
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RE: Un Rugido que Unió [Presente Absoluto] - por Jerome Caonabo - 10-10-2025, 09:55 PM

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