El dolor es el mejor maestro. [Pasado - Social - Gwen]
#3
—Owen —

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-¡Gwe-

No podía creerlo.

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-...Gwen?-

La miró de arriba a abajo, le fue absoluta y completamente inevitable. Jamás pensó que una chica como ella, con esas ropas tan holgadas, tan fantasiosas y abombadas, podría verse tan exótica, tan detallada, con una figura que la hacía ver, incluso, más espectacular de lo que ya lo era de rostro. Tal vez por lo llamativo o incluso por lo bello, varios individuos volteaban a verle en ese porte tan bonito y adornado que aún conservaba. Antes estaba nervioso, ahora, sentía el vértigo que atacaba el centro de su vientre para hacerle querer salir corriendo de allí, era peor que un ángel caído del cielo. En toda su vida, literalmente, jamás pensó que podría tener a su lado una mujer así, petrificado, otra vez, porque ella tenía la mirada de Medusa sobre él una, y otra vez. No contestó a si había tenido que esperar mucho, y pospuso la respuesta de lo que harían hasta más adelante, pero en el instante que sus manos volvieron a juntarse en ese gesto tan cariñoso y propio de ambos y ella, algo insegura, preguntaba si no le gustaba cómo se veía, su corazón se apretujó, llevando su mano libre hasta esa mejilla tan suave, tan delicada, y rozando ese antifaz blanco muy propio de su compañera -...te ves más hermosa que nunca, Gwenchu.- pero en sus palabras había nostalgia, anhelo, más que simplemente un deseo de querer embelesar aún más lo auténticamente espectacular que la mujercita se veía.

-No sé quién te ayudó, pero te aseguro que tiene un gusto increíble.- contestó casi de inmediato, aún fingiendo una sensación de naturalidad que, gracias a que la chica era no-vidente, podía apreciarlo...aunque tal vez sí sentirlo. Fue un encuentro sentido, extraño, distinto para ambos, porque incluso, en cuanto empezaron a avanzar hacia su destino final, ella decidió interrumpir -¿Gwenchu?- y, viéndola ser feliz con una alegría repleta de inocencia, esa que tienen los niños que tienen la suerte de enfocar todo lo que son en simplemente disfrutar, otra vez. Otra vez, Gwendolyn, Gwendolyn Yang, si quisiese conservar su apellido, usando esa poderosísima herramienta que tiene que dejaba total y completamente desarmado a un Owen que, perplejo, solidificado en el lugar, le miraba.

—Te quiero. Muchísimo, más que al resto ¿Lo sabes, no?

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-...y...y yo.-

Entrecerró sus ojos, muriéndose de ganas de quebrar en lágrimas en ese preciso segundo. Algo encorvado le miraba, detenido, para, posteriormente, abrazarlo con ese amor y calidez que solo el vínculo que ambos tenían podía producir. No dudó ni un solo segundo en forzar aún más la unión, incluso, apretando con un poco de fuerza en sus manos, apretando el labio inferior y metiéndolo para adentro en una expresión de puchero casi infantil, como quien aprieta la cara -Hoy quie- interrumpido, otra vez, por su máxima debilidad. Sintió esos labios tan hermosos, un poco carnosos, dulces, que tienen el único sabor que pueden dejarlo estático en el lugar. Él era alguien de armas tomar, alguien frontal y directo y Gwen, pasito a pasito, fue tomando valentía para poder empezar a adecuar su vida a algo más cotidiano, más social, menos cerrado a todas las convenciones con las que había venido, mostrando que había una mujercita tan o más valiente que él.

Era aterrador, demasiado.

Empujó un poco el rostro hacia los labios de la chica, estrechando aún más ese contacto tan enternecedor. Iba a aprovechar todo, absolutamente todo, hasta el último segundo, porque Gwen se merecía ser la mujer más feliz del mundo. Si ella llevaba su apellido, aunque sea, todo lo que había hecho hasta ahora...podría haber merecido la pena -¿Alguna vez has bebido alcohol, Gwenchu?- preguntó, separado de ella, a una distancia no muy lejana, sintiendo su respiración y usando ese tono de voz alegrón y desenfadado. No estaba especialmente sonriente, pero sí había una mueca divertida mientras, sin siquiera dividirse medio milímetro de lo pegados que estaban, con su pulgar, acariciaba la mejilla de la chica -Hoy vamos a tener una noche loca, ¿¡Estás lista!?- ahora sí, parecía el mismo Owen de siempre: Hiperactivo, loco, con esos ojos llenos en desafío y ese ceño fruncido que invitaba al desastre. Iba a darle la mejor noche de su vida.

Y a la peor, al mismo tiempo.

La entrada fue extremadamente sencilla: Owen, saltándose totalmente la cola y las normas y sin soltar el agarre que sostenía con su compañera, Gwen, se dirigió a ambos hombretones de seguridad que, con su físico, bloqueaban la puerta como si fuesen dos puertas dentro de las puertas. Un embaucador como él no tenía problemas con gente así, más aún cuando "don billetín" podía aparecer -Buenas, tíos, estoy en lista. Dos. Owen Yang.- mentira, no estaba en ningún lado, y en cuanto revisó aquella tablita de madera con un papel aferrado a ella, no figuraba -¿De qué hablas? Fórmate.- y dando un paso hacia adelante y realizando un gesto muy veloz hacia su propio bolsillo, con su dedo índice, observaron juntos la hoja del listado de nombres -¿Bromeas? ¿Y qué dice aquí?- "Cao Guojiu" decía concretamente, ni siquiera se parecía a-ah claro, dinero. Atrapado en sus nudillos mientras mantenía el apuntado, diez mil berries estaban aferrados y, en cuanto el joven alzó la mirada, con toda la complicidad del mundo, esperó una nueva respuesta modificada debido a "la aparición de dinero repentino" -Owen Yang dice.- el chico abrió la palma, dejando el conjunto de billetes bien doblados justo encima de la tabla que el sujeto tomó con rapidez -Pasen.- rápido, conciso, directo. Lo había hecho un trillón de veces. Esperamos que el hombre que sí estaba en lista (Y su posible acompañante, ya que, efectivamente, figuraban como dos plazas), tengan la paciencia suficiente para esperar debido a su "intercambio abrupto".

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-¡Qué ambientazo, joder! ¡¿Lo escuchas, Gwen?!-

Aún se mantenía aferrado a ella, es más, incluso, apretujó un poco más la mano debido a lo altamente concurrido que estaba aquel lugar. Música a todo dar, carteles luminosos y un desenfreno a modo de festival que, si bien podía ser muy abrumador de primeras, Gwen tenía la suerte de tener a alguien que conocía perfectamente el ambiente de la noche como su compañero barriobajero -Ven, creo que tenemos una mesa.- y, tirando de ella con esa sonrisa picaresca y burlona, fue hacia una especie de conjuntito de mesas laterales con largos sillones, una donde podían sentarse frente a frente con toda la tranquilidad del mundo...para que pase lo que tenga que pasar.

La ayudó a sentarse a su frente para que él, con una velocidad casi criminal, consiguiese tres cosas: Una botella de ron con un cuarenta porciento de alcohol, dos pequeños vasitos y una jarra con agua (Les hará falta esto último). ¡PAK!, los apoyó con contundencia, buscando llamar la atención de la muchacha -Vamos a jugar a un juego, Gwenchu, ¿Te apuntas?- preguntó con un tono extremadamente desafiante, encorvado, yendo hacia adelante mientras juntaba ambas manos -El juego se llama "yo nunca". Te explico las reglas, es fácil:- llevó su mano hacia aquel botellón enorme de ron que debía tener aproximadamente un litro de contenido de un destilado excelso, puro, pero no en exceso. Los vasitos debían tener unos siete centímetros, con un culo muy ancho, gordo y pesado de cristal, y no demoró nada en llevarlos hasta su límite -uno de los dos dice "yo nunca hice tal cosa", reemplazando el tal cosa- aproximó el chupito hacia la muchacha, estirándose sobre la mesa para reincorporarse -por algo que quieres saber del otro. Si lo has hecho o harás, bebes, si nunca lo has hecho o nunca lo harás, no bebes. Como estarías mintiendo, tienes que beber, ¿Está guapo, no?- él sabía que hacer algo así sería un arma de doble filo, pero no le importaba: Hoy era el día de la verdad, el día donde habría que darle todo, saberlo todo, y tirar toda la carne al asador -Tienes el vasito delante. Eso que te serví ahí es ron puro, muy de piratas. Si no te lo tomas de golpe te aseguro que te va a saber espantoso.- rio con complicidad, como si estuviese enseñándole a un primo pequeño a beber por primera vez -Voy a hacer los honores, ¡Por ti, Gwenchu!- ¡PAP!, golpeó el vasito con su culo con mucha contundencia, haciendo retumbar la manera y el cristal en el proceso. De un solo sopetón, ¡Glup!, ¡PAP! -¡AAAAAAAH! ¡BRRRRRRUF!- apretó la cara con muchísima fuerza, sacó la lengua y sacudió el rostro como si buscase espabilarse de un legarto -¡BUAF! ¡Encima es de los que pegan!- y, sintiendo el mareo de golpe, llevó su mano opuesta hacia la de la muchachita, volviendo a lanzarse encima de la mesa para capturarle y entre-lazarle los dedos -Estoy aquí contigo, Gwen. Confía en mi, disfrútalo. Te mereces ser la mujer más feliz del mundo.- y si bien el alcohol demoraría unos minutos en ser sintetizado por su cuerpo...veríamos qué tan fuerte podrían ser las preguntas que se hacían mutuamente.

-¡Venga!- volvió a llenar el vasito, ¡PAP!, -¡Yo nunca tuve mi primera vez íntima!- sin duda, eso le intrigaba demasiado, siempre le intrigó. ¿Acaso Gwen, pese a no entenderlo, habría tenido...algo con alguien más? Fue una pregunta que estaba un poco envuelta en los celos, pero, también mostraba una revelación...ya que Owen, automáticamente, bebió el vasito por completo, ¡PAP!, quedándose callado posteriormente -¡AAAAAAAAH!- y volviendo a sufrir la fuertísima patada del alcohol entrando en la garganta y el torrente sanguíneo, quemando ligeramente -Me rrefiero a- empezaba a arrastrar un poco la voz -tu...primera vez, de...sexo, Gwenchu.- empezó a sonrojarse, una mezcla de timidez y embriaguez que empezó a escalar a los poquísimos minutos, habiendo dejado implícito que...él nunca lo había hecho tampoco -Venga, busca alllgo que quierasss saber de mi, que te interese.- en caso de que la mujercita habría bebido, volvió a llenarle el vasito de cristal de igual manera que lo hizo con el de él. Empezó a arrastrar las palabras, en clara señal de que la bebida empezaba a hacer efecto -Lo que tuuuuuu quieras, Gwenchu, mi amor~. Acuéeerdate, acuéeeeeerdate, si miento tengo que beber.- llevó su mano al rostro para sostenerlo, resbalando y volviendo a corregir el movimiento. El alcohol estaba pegando.

Ayudaría a lo que vendría después.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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RE: El dolor es el mejor maestro. [Pasado - Social - Gwen] - por Owen Yang - 08-10-2025, 01:00 PM

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