08-10-2025, 05:04 AM
—¿La lastimó? Eso no lo sabes —. Su voz casi monótona se la llevó el viento en cuanto la chica de cabellos celestes empezó con un discurso que lo hizo alzar una ceja…No, no por incredulidad, podía entender con claridad que el pelinegro de aspecto vagabundo parecía tener un lazo importante con la chica, si no por esa explicación enrevesada sobre emociones que él no podía procesar con tanta facilidad. —No, no sé a qué te refieres. ¿Por qué lloraría por encontrarme a un conocido en la calle? —. ¡Oh! Seguro que en un futuro descubriría el porqué, pero, por ahora, se mantendría en ignorancia con respecto a esos asuntos. —Aunque…si lo que dices es cierto, ya no habría porque dispararle ni romperle las piernas, ni en público ni en privado. —Miró a Jensen y luego a Li… ¿Por qué de repente parecía que el gyojin estaba embobado con la peliceleste? Parpadeó un par de veces antes de entender la posible razón de eso, una razón que lo hizo reír suavemente antes de centrarse de nuevo en las palabras de la “sirena”.
—Ah… ¿Blacky? Uhmm…Supongo que te refieres a “Rojo” —. Su agarre se suavizó antes de liberarlo por completo, ponerse de pie y sacudirse el polvo de la ropa. —Para cuidar de ti no necesita ponernos en el radar de curiosos o, peor aún, de la marina... pero puedo comprenderlo…supongo y tu…Rojo, no te quejes, apenas y te apreté un poco, no es necesario tanto drama —. Rodó los ojos y se cruzó de brazos, en su mente si que era cierto que la llave había sido débil. —No es necesaria tanta violencia, no tienes que patearme por eso y ¿Por qué tendría que haber una próxima vez? Solo es cuestión de que te comportes y no saques una pistola frente a mi —. Prácticamente hizo un puchero, como si algo en esa amenaza lo hubiera ofendido.
Notó como la muchachita se colocó frente a ellos y, nuevamente, su elocuencia se manifestó para encantar a los pocos arriesgados que se quedaron cerca del malentendido y, teniendo eso controlado, el médico suspiró, no supo si de alivio o cansancio, y se apartó para quedar tras el pelinegro vagabundo. Ahí, lejos de las miradas de los curiosos, algo que empezaba a ponerlo nervioso, se sintió más calmado, nadie tenía porque recordar este incidente y mucho menos su rostro, aunque la sola idea de que eso pasara y de la probabilidad de terminar en una base de la marina por culpa de esto, lo hizo agachar la mirada y sonrojarse por su error, incluso empezó a morder su labio inferior con fuerza suficiente para hacerse sangrar, su mente trabajaba ya en una forma de librarse de todo el problema en caso de ser necesario, hasta que…
“Yo... me llamo Han.”
La voz del “Kami” lo hizo parpadear y, de paso, fue su anclaje a la realidad, lo que lo llevó a darse cuenta de que sus propios dientes empezaban a lastimar su boca y que, además, quizá no tendría ningún problema que resolver, no cuando, al levantar su cabeza y mirar a su alrededor, se diera cuenta de que los pocos espectadores se habían marchado, cada uno seguía con su vida.
—Han —…Dijo el nombre en voz alta para memorizarlo. —Soy Hyákinthos…puedes llamarme Hyak o Cherry, como te parezca más fácil —Se encogió de hombros antes de intentar extender su mano para sellar su presentación con un saludo más formal, pero la mano de la chica atrapó antes la del otro hombro y, prácticamente lo arrastró con ella, mientras soltaba algo sobre una invitación para comer.
—Sí, estoy de acuerdo con ir a comer algo —dijo mientras aceleraba sus pasos para poder caminar a un lado de Merlot y del ahora no tan desconocido vagabundo. —, pero no estoy de acuerdo con que pagues, Sirena, puedo invitar a la comida y de paso —…Miró a al segundo pelinegro del grupo de arriba a abajo —…Ah…no quiero sonar grosero, pero ¿Te parece bien si te compro ropa nueva? Antes de que preguntes, no me deberías nada, tómalo como una disculpa porque mi amigo aquí presente te apuntó con un arma —. Señaló a Jensen. —Además, no puedo permitir que mi bella sirena vaya a comer con alguien a quien podrían sacar del restaurante al ser confundido con un vagabundo —. Se giró un poco para asegurarse de que recibiría apoyo del gatillo fácil, pero…viendo su capa raída tal vez tendría que comprarle ropa también, bien…quedaba alguien: Li…pero…
—¿Eh? —Se paró en seco al darse cuenta de la ausencia del gyojin que tanto le llamó la atención en un inicio. —Li… ¿Dónde está Li? ¿Cuándo se fue? —Lo increíble es que ni siquiera se había dado cuenta, ese chico sí que había sido sigiloso...bueno, sigiloso solo en la mente del médico que, estando tan disperso antes en sus pensamientos, ni siquiera notó cuando el gyojin se despidió de Jensen en voz alta...como siempre, su atención llegaba tarde a todo.
