Más especial de lo que (cree)crees. [Pasado - Social - Gwen]
#13
La sensación de fatiga era cada vez más abrumadora, y más que el corazón del joven Owen, ciertamente, había bajado muchas de las revoluciones que lo habían disparado. Su mujer favorita explicaba detenidamente las razones del porqué jamás le había hablado de su apellido y, si bien sonaba un poco extraño, tenía lógica dentro del culto eclesiástico, aunque también sonaba como una búsqueda de la pérdida de la identidad personal para ser un ente colectivo. Pensamientos nimios, la verdad, porque toda la concentración del chico estaba viajando a mantenerse en pie hasta finalmente poder llegar a casa; Nada importaba más que tenerla consigo aunque sea un segundo más.

La pregunta de ella sonó aniñada, curiosa, le provocó tanta ternura que por un segundo sus pesados párpados se abrieron, volteando a mirarla a aquellos ojos que, otra vez, volvían a tener ese antifaz blanquito tan llamativo -¿Y porqué no? Es parte de quien eres. Encima tienes la suerte de no tener ninguno que te venga impuesto.- comentó, pero, lo que le detuvo totalmente en seco, fue verla avanzar hacia adelante para detenerse en seco. Gwen, simple y llanamente, era el talón de aquiles del muchacho, y todo lo que hiciese y diciese, ciertamente, le dejaría en ascuas. Una, y otra, y otra vez.

— ¿Y si me prestas el tuyo? Seríamos familia.
[Imagen: cBfec4K.png]
-...mi...apellido, quieres? ¿Te gusta?-

Porque el pelirrojo desconocía totalmente cuál era el culto al que ella pertenecía, pero para él, ella iba a tener un efecto tan poderoso como letal en todas y cada una de las frases que utilizaba, casi como si supiese en qué puntos golpear de su cuerpo. No podía ser, se volvió a marear. Aquello fue tan enternecedor y tan lindo para él que se volvió a derretir. Tal vez ella no pudiese verlo, notarlo ni saberlo, pero que Gwen eligiese el apellido del chico por encima de cualquier otro fue una patada a su corazón como ninguna, casi tan fuerte como haberla visto a los ojos por primera vez. Un apellido con el que tuvo que cargar, una madre que no lo desea y un padre inexistente que lo mira por encima, casi como si el mundo desease que este desapareciese para siempre. Su sonrisa empezó a dibujarse mientras sus labios se apretujaron, aguantando las ganas de llorar, porque por más que Gwendolyn sea ciega, ve a través del alma y del corazón. Tal vez...esos poderes fríos no serían lo único que la hará especial a partir de ahora. La seguía escuchando mientras su corazón volvía a bombear esa adrenalina que lo estaba manteniendo una y otra vez, era como si, por más que su cuerpo desease encarecidamente parar, la muchachita introdujese inyección tras inyección de dopamina para que sea inevitable no continuar un poco más.

 —¿El tuyo era Yang, no? Nunca lo había oído antes… Ahora que lo pienso, se parecerían los nuestros si me lo prestas —
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-...-

Si antes estaba haciendo fuerza para evitar desmayarse, ahora lo hacía para evitar llorar. Llevó su mano libre hasta la boca, buscando taparla, para oponer mayor resistencia al llanto. Una lágrima se escapó, le resultó inevitable, pero puso un empeño atronador por evitar que ella le escuche llorar. Era tan noble, tan dulce, como si la inocencia no le hubiese corrompido el corazón ni en lo más mínimo, a diferencia de como la vida lo había hecho con él. Incluso aunque ella señalaba el hecho de que podrían tildarlos de familiares, Owen seguía ofreciendo resistencia a la sensación destructora de mucho que significaba para él que alguien, alguien como Gwen, más específicamente, lo eligiese a tal nivel.

—¿Estás bien? —

-Sí.-

— ¿Necesitas que descansemos? —

-No.-

—Haremos lo que tu quieras, Owen

[Imagen: 700682dbe99934805e52b6eda661748a.jpg]
-Te quiero, Gwen Yang.-

Y aquello fue toda una declaración de intenciones, porque detuvo la marcha de ambos. Algo encorvado, sonriendo a más no poder, casi como si los dientes fuesen a escaparse de su boca, posó ambas manos en los hombros de la muchacha, para, una última vez, repetir aquello que había hecho en las aguas termales: Juntar sus labios con toda la suavidad y ternura que él pudiese darle, intentando transmitir el cariño y el afecto que le daba la unión tan hermosa que parecía que el destino buscaba darles. Gwen Yang, un apellido que podría acompañarle, incluso, si él moría. Ya no importaba su propia supervivencia, sino, la de ella, porque siempre que ella recuerde su nuevo apellido...él viviría con ella para siempre.

Se separó de ella, una última vez, quedándose a pocos centímetros de ese rostro que, para él, era el más bonito que jamás vio -Vamos a casa, te prometo que te haré un almuerzo de gala hoy.- porque, pese a todo lo que pudiese haber dicho Gwen, la gran riqueza que hicieron juntos con su impresionante suerte y la gran labia del pelirrojo, ciertamente, los había ayudado a subxistir con una ligera cantidad de comodidades. Incluso estos meses aprovechó para aprender a cocinar para ella, incluso, teniendo las papilas gustativas atrofiadas, mientras viajaban finalmente hasta su destino final: Su hogar.

¡PAF!

Hasta que...bueno, Owen cayó en seco al suelo, dándose con el frente del rostro sobre el mismo.
Esperemos que Gwen haya entrenado sus bíceps para arrastrarlo hasta casa.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


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RE: Más especial de lo que (cree)crees. [Pasado - Social - Gwen] - por Owen Yang - 08-10-2025, 12:03 AM

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