07-10-2025, 10:57 PM
Una vez más, allí estaba. Volviendo al punto de partida, ahora justo antes de entrar en el lugar de forma inesperada, antes siquiera de cualquier cosa. Revisaba sus armas, las dagas que ocultaba bajo la ropa, que todo estuviera correcto, que no faltara nada. Owen, por otro lado, estaba cerca, justo a su lado. El cigarrillo en un lado de sus labios, concentrado en el lugar.
A saber la de veces que le habría mencionado sobre el plan. Quizás no fuera necesario repetirse una y otra vez, aunque nunca estaba de más asegurarse, solo por si acaso. —En caso de que ocurra cualquier cosa, lo que sea, si te digo que te vayas, te vas. Si quieres volver, vuelves, este trabajo es mío, después de todo, pero si no huyes y te mantienes, la recompensa que conseguirás será mayor. Y, por supuesto, pondré protección sobre tu querida Gwen.
Porque sí, ahora lo tenía más atrapado que nunca. Aún así, observó desde la entrada cómo los guardias cambiaban los turnos, era el momento perfecto. Inspiró el aire, dando un par de toques en el hombro de Owen. —No me falles. — pronunció antes de lanzar su cigarrillo al suelo, pisarlo, apartarse y moverse, grácilmente y con seguridad. Sus pasos eran veloces, como las de un felino. En el momento del cambio, aprovechó para adentrarse. Ni un solo ruido hubo, pese a que cargaba sus armas, el Den-Den Mushi silenciado. Evitó cualquier tipo de ruido innecesario. En el momento de entrar, su espalda se acomodaba a la pared, siempre revisando los pasillos, avanzando con una facilidad sorprendente. Ni uno solo, ninguno lo había percibido… Su confianza aumentó, quizás más de lo que debería, ya que pasó desapercibido el sonido de unos pasos que se acercaban demasiado. Chasqueó la lengua, sin pensar demasiado, y entró en una de las habitaciones, cerrando la puerta tras de sí con el propio seguro. Un clarísimo clic que deseó no fuera demasiado extraño… Al menos, hasta que se volteó, viendo que alguien salía de otra puerta. Una mujer, elegante, pero preparada, quien comenzaba a desvestirse.
La voz lo despertó de forma instantánea, corriendo en su dirección y lanzándola sobre la cama, cubriéndole los labios a la mujer, elevando su dedo índice hacia sus propios labios, sin permitirle la movilidad a la mujer. —No hagas ningún ruido. — la mujer en un inicio trató de forcejear, pero poco a poco la situación comenzó a escalar. ¿Cómo? Primero su voz, profunda, haciéndola temblar de puro miedo. Luego solo el roce de sus cuerpos… Luego palabras y… de algún modo, terminar de desnudarse ella, él desabrocharse la camisa, revelando su cuerpo. Oh, ¿y qué hombre no aprovecharía para eso? El calor, su aliento, aquel cuerpo… Todo era un goce silencioso. Primero silencioso, luego se dio cuenta que los sonidos de la mujer eran todavía mejores, haciéndola disfrutar lo mejor que pudo. No parecía que los guardias les molestaran los sonidos, posiblemente no sería el primero, ni el último… Los sonidos se volvían más constantes, pero pronto escuchó el sonido de golpeteos, justo cuando estaba en el clímax. Eso solo podía significar una sola cosa: peligro.
Salió de ella, abrochándose rápidamente la ropa, lanzando las sábanas a la mujer con la que estaba disfrutando hasta ese momento. Ella se veía claramente confundida, mirándolo. El sonido fue antes que la vista. Su oído escuchó tacones silenciosos, casi camuflados. Automáticamente fue a la katana que había dejado en el suelo, desenvainándola en el instante que escuchaba otra en dirección a la cama. Su mano apretaba la katana con su mano derecha, preparado para cualquier golpe. Maldición, ¿cuánto tiempo había pasado? Se había dormido en los laureles, quizás demasiado. ¿Owen ya estaría dentro? Condenado fuera el pequeño error cometido.
[personajeinvalido=2128]
![[Imagen: 8yNtC4w.png]](https://i.imgur.com/8yNtC4w.png)
—¿Lo has entendido? Entraré primero, luego entra tú después de quince minutos aproximadamente.
A saber la de veces que le habría mencionado sobre el plan. Quizás no fuera necesario repetirse una y otra vez, aunque nunca estaba de más asegurarse, solo por si acaso. —En caso de que ocurra cualquier cosa, lo que sea, si te digo que te vayas, te vas. Si quieres volver, vuelves, este trabajo es mío, después de todo, pero si no huyes y te mantienes, la recompensa que conseguirás será mayor. Y, por supuesto, pondré protección sobre tu querida Gwen.
Porque sí, ahora lo tenía más atrapado que nunca. Aún así, observó desde la entrada cómo los guardias cambiaban los turnos, era el momento perfecto. Inspiró el aire, dando un par de toques en el hombro de Owen. —No me falles. — pronunció antes de lanzar su cigarrillo al suelo, pisarlo, apartarse y moverse, grácilmente y con seguridad. Sus pasos eran veloces, como las de un felino. En el momento del cambio, aprovechó para adentrarse. Ni un solo ruido hubo, pese a que cargaba sus armas, el Den-Den Mushi silenciado. Evitó cualquier tipo de ruido innecesario. En el momento de entrar, su espalda se acomodaba a la pared, siempre revisando los pasillos, avanzando con una facilidad sorprendente. Ni uno solo, ninguno lo había percibido… Su confianza aumentó, quizás más de lo que debería, ya que pasó desapercibido el sonido de unos pasos que se acercaban demasiado. Chasqueó la lengua, sin pensar demasiado, y entró en una de las habitaciones, cerrando la puerta tras de sí con el propio seguro. Un clarísimo clic que deseó no fuera demasiado extraño… Al menos, hasta que se volteó, viendo que alguien salía de otra puerta. Una mujer, elegante, pero preparada, quien comenzaba a desvestirse.
![[Imagen: eUon7AB.jpg]](https://i.imgur.com/eUon7AB.jpg)
—¿Hm…?
La voz lo despertó de forma instantánea, corriendo en su dirección y lanzándola sobre la cama, cubriéndole los labios a la mujer, elevando su dedo índice hacia sus propios labios, sin permitirle la movilidad a la mujer. —No hagas ningún ruido. — la mujer en un inicio trató de forcejear, pero poco a poco la situación comenzó a escalar. ¿Cómo? Primero su voz, profunda, haciéndola temblar de puro miedo. Luego solo el roce de sus cuerpos… Luego palabras y… de algún modo, terminar de desnudarse ella, él desabrocharse la camisa, revelando su cuerpo. Oh, ¿y qué hombre no aprovecharía para eso? El calor, su aliento, aquel cuerpo… Todo era un goce silencioso. Primero silencioso, luego se dio cuenta que los sonidos de la mujer eran todavía mejores, haciéndola disfrutar lo mejor que pudo. No parecía que los guardias les molestaran los sonidos, posiblemente no sería el primero, ni el último… Los sonidos se volvían más constantes, pero pronto escuchó el sonido de golpeteos, justo cuando estaba en el clímax. Eso solo podía significar una sola cosa: peligro.
Salió de ella, abrochándose rápidamente la ropa, lanzando las sábanas a la mujer con la que estaba disfrutando hasta ese momento. Ella se veía claramente confundida, mirándolo. El sonido fue antes que la vista. Su oído escuchó tacones silenciosos, casi camuflados. Automáticamente fue a la katana que había dejado en el suelo, desenvainándola en el instante que escuchaba otra en dirección a la cama. Su mano apretaba la katana con su mano derecha, preparado para cualquier golpe. Maldición, ¿cuánto tiempo había pasado? Se había dormido en los laureles, quizás demasiado. ¿Owen ya estaría dentro? Condenado fuera el pequeño error cometido.
Karmas
Objetos de Jin
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![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
