06-10-2025, 07:56 PM
Su repentina aparición con los poderes de su fruta causó un cierto revuelo entre los rebeldes recién liberados, dado que evidentemente no se esperaban ni a un oso, ni a un oso que pudiera salir del subsuelo con tanta facilidad. Además era un panda, que a algunas personas les altera todavía más que los osos pardos o los osos polares. Bambúfobos, los llamaba el panda. Los revolucionarios partieron con los rebeldes en dirección a la plaza. El horizonte se teñía del gris de las humaredas provocadas por los incendios de la libertad. El avance era lento y pesado debido a los cañones que tenían que empujar los rebeldes. Con las mejores intenciones, Max cargó con dos de esos cañones, uno en cada brazo, elevándolos a la altura de su cabeza mientras se unía a la canción de los rebeldes. —¡Honhonhonhon! ¡Así me gusta, ciudadanos! ¡LOS VENCIDOS VENCERÁN A LA MISERIA Y SU DOLOR! ¡HASTA EN LA NOCHE MÁS OSCURA AMANECE EL SOOOL! —Muy animado por la liberación que estaba viviendo el Reino de Mogaro, el panda fue cantando hasta que finalmente llegaron a la plaza, donde dejó los cañones en el suelo y las tres hermanas acompañaron a los dos revolucionarios hasta su destino: una calle como todas las demás, pero que se dirigía directa hacia el castillo del rey. —Un túnel de doscientos metros. Lo tengo. Tened cuidado, muchachas. Salud y República. —Las saludó con el saludo marcial oficial de la revolución, tan estrambótico como era, sacando bien la lengua y todo, e hizo el túnel tal y como le habían indicado. El trayecto fue lento, pero seguro. A medida que se acercaban hasta el castillo, su percepción extrasensorial le iba chivando las auras que poco a poco iban aparecieron en su rango de visión. Detectó las poderosas auras de lo que debía de ser la guardia real y seguramente, cerca de ellas, también debía de estar el aura del rey. A quien no detectaba, al menos de primeras, era el aura que más le interesaba. Jamonada, ese bastardo cabrón que acabó con la vida de su querido camarada. Era a él a quien más ganas tenía de ver, seguido muy de cerca por el rey de Mogaro. —A las órdenes, comandante, pero no le dejaré pelear sólo contra Jamonada. —El plan de separarse estaba muy bien, pero teniendo en cuenta cómo de fácil acabó con la vida de un revolucionario como Oxxy, lo mejor era no precipitarse.
En cuanto emergieron a la superficie y Don Bambú empezó a quitarse la tierra de encima, una presencia de increíble poder hizo acto de presencia. —Pero si hace un momento no estaba... —La sorpresa le dejó sin palabras. Allí delante, a treinta y cinco metros de los dos revolucionarios, el asesino de su camarada esperaba con paciencia junto a una fuente. Empezó su discurso burlándose de la importancia de su comandante y refiriéndose al panda como una "cosa" en términos despectivos. Un especista, cómo no. Mientras el caballero hablaba, aunque sus palabras le cautivaban en cierta manera y no se animaba a cargar de frente para cerrarle la boca a puñetazos, Don Bambú se concentró especialmente en el aura del capitán de la guardia para leer sus intenciones a través de su espíritu. Kisuke emprendió acciones inmediatamente, empezando a moverse hacia las puertas y Max, con tal de no permanecer próximo a su comandante por si pudiera perjudicarle con su haki del conquistador, se movió en diagonal hacia la izquierda a toda velocidad, recortando la distancia con el capitán hasta los 8 metros, esperando a ver qué movimiento hacía.
En cuanto emergieron a la superficie y Don Bambú empezó a quitarse la tierra de encima, una presencia de increíble poder hizo acto de presencia. —Pero si hace un momento no estaba... —La sorpresa le dejó sin palabras. Allí delante, a treinta y cinco metros de los dos revolucionarios, el asesino de su camarada esperaba con paciencia junto a una fuente. Empezó su discurso burlándose de la importancia de su comandante y refiriéndose al panda como una "cosa" en términos despectivos. Un especista, cómo no. Mientras el caballero hablaba, aunque sus palabras le cautivaban en cierta manera y no se animaba a cargar de frente para cerrarle la boca a puñetazos, Don Bambú se concentró especialmente en el aura del capitán de la guardia para leer sus intenciones a través de su espíritu. Kisuke emprendió acciones inmediatamente, empezando a moverse hacia las puertas y Max, con tal de no permanecer próximo a su comandante por si pudiera perjudicarle con su haki del conquistador, se movió en diagonal hacia la izquierda a toda velocidad, recortando la distancia con el capitán hasta los 8 metros, esperando a ver qué movimiento hacía.
Datos
