Más especial de lo que (cree)crees. [Pasado - Social - Gwen]
#9
Él deseaba que ella tuviese visión para poder observar todos y cada uno de los movimientos a los que los estaba estrechando en una unión que, si bien era simbólica, cargaba con un peso emocional que ni el mismísimo Owen se había atrevido (Hasta ahora) de asumir. Parecían dos niños aprendiendo a querer a alguien: Una porque nunca le enseñaron cómo, y otro porque nunca pudo permitírselo. Desde que abandonó la Isla Tamanegi, era la primera vez que sí bendecía la suerte de, tal vez, en una de esas, comenzar otra vez.

El pelirrojo ladrón, con los nervios a flor de piel al estar desencadenando un corazón lastimado, la miraba, la inspeccionaba, y sentía cómo el bombeo de su corazón evitaba que el cansancio extremo lo derrumbase. Estaba anestesiado, ¿Y al escuchar cómo ella reía, accedía y estaba totalmente dispuesta a lo mismo que él? Más todavía, con una sonrisa boba y expresión derretida, como si estuviese viendo a la mayor belleza que sus orbes celestes pudieron presenciar.

Sintió cómo la mano de la chica se entrelazó con la suya, incapaz de no poder desviar la mirada hacia aquel gesto lleno de ternura. "Siempre me dijeron que debíamos querer a todo el mundo", una frase que dejó a Owen mirándole con empatía, porque él había entendido, hace meses, que ambos venían de mundos tan opuestos que ni siquiera deberían ser compatibles. Aún así, lo eran. Ni una quemadura gélida, ni un cansancio digno de entrar en un estado de hibernación podían sacarlo de ese momento. Pero Gwen, siempre, pero siempre, como ella solamente es capaz de ser con él, volvió a ser tan tierna, dulce y bella con sus palabras...como letal para el corazón.

— Pero a ti te quiero más que a todo el resto.
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-...Eh?-

Aquello fue demoledor. Fue una frase tan cargada para el pelirrojo que todo su cuerpo se estremeció, mucho peor que lo que le había hecho a aquellos monjes tiempo atrás. Toda su piel se erizó, llenándolo de piel de gallina, mientras su corazón palpitaba con muchísima más fuerza que antes, ¿Su chica favorita, quererlo más que a todo el resto? ¿Alguien que pueda quererlo así? Entró en pánico. Esa valentía tan abrumadora que él tenía, esa fachada de niño fuerte que siempre tuvo que tener y esa actitud que mezclaba pedantería, soberbia y ego desapareció para dejar ver lo que realmente siempre fue: Un joven lastimado, abandonado, que solo necesita que lo quieran por lo que es. Se puso tan, tan rojo y sus pupilas se hicieron tan pequeñas que hasta parecían temblar, ¿Su corazón? Ya no lo tenía en su cuerpo: Lo tenía ella, entre sus manos, secuestrado.

Para remate final, él, que estaba muerto de ganas de repetir lo que pasó en el sillón, inesperadamente -¡Gwe- cuando intentó nombrarla por última vez, ella, suavemente y con la ternura que la destaca, se acercó a esa distancia tan sutil que les dividía hasta...estrechar sus labios, una nueva vez. Fue largo, mucho más, haciendo que el corazón de Owen estuviese aún más alterado que nunca. Cerró sus ojos de forma fugaz, dominado, demostrando la fragilidad de su ser ante su acompañante. Era impresionante cómo aquella despampanante mujercita, ciertamente, parecía incluso desconocer todo el significado de lo que podría ser un beso, y así lo dejaba implícito en sus palabras en cuanto se separaron y el pelirrojo, envuelto en intensidad y el vapor de aquellas termas naturales, le miraba sin parar, con aquella media sonrisa que la hacía parecer la chica más tierna que jamás había podido ver él.

Iba a explicarse -Gwen.- su corazón latía con tanta fuerza que podía sentir la arteria del cuello palpitar. Le miraba, inspeccionaba cada milímetro de su rostro, para llevar ambas manos y ocuparlas en las dos mejillas de la chica, volviéndola a atraer consigo tirando un poco de ella. Fue intenso, bastante, pero eso era algo que le destacaba a Owen por encima de la muchacha. Cerró sus ojos y, moviendo el rostro ligeramente de lado, volvió a besarla de forma muchísimo más estrecha, dando un bote hacia adelante para tenerla pegada a su pecho. Esa regulación que él siempre manejaba para tratar a su chica favorita con sutileza y tranquilidad pasó a ser algo...más fogoso, más envuelto en algo muchísimo más profundo, una demostración de un afecto genuino. Se separó hasta quedar a dos centímetros de ella, solo para tomar aire al hablar -Y yo te elijo, siempre.- volvió a besarla -Siempre.- y otra -Siempre.- y otra vez -No sé que hacer con lo que siento contigo, Gwen.- una confesión...tal vez, un poco más intensa de lo que se habría esperado. En su cabeza, todo esto, era culpa de ella; Sus cadenas afectivas estaban bien cercioradas, atadas, firmes, buscando constantemente límites a la hora de interactuar con la gente. Ella, sin fuerza, sin visión, sin agresión y sin ningún tipo de violencia, se abrió paso como lo hace un tornado por el camino.

Volvió a besarla, pero esta vez, sí que fue más fuerte que antes, un beso que iba cargado de algo más que solo cariño. Su respiración se sentía agitada y confusa, deseosa, un poco perdida en el propio instinto -Esto...es más fuerte que un beso en los labios, solamente...sígueme.- y, quitando las manos de las mejillas de la chica, las llevó hacia su cintura, sin siquiera dejar un milímetro de distancia entre ambos. Abrió su boca un poco más y, viendo si la chica podía o iba a corresponderle, expuso su lengua, buscando la de ella, ampliando una intensidad que Owen no sabía como una chica tan desconocida de estos afectos como Gwen reaccionaría. Por lo que, si bien se mostraba intenso y frontal, se veía cauto, como si le estuviese enseñando a un niño a andar en bicicleta por primera vez: Paso a paso.

-...eh.- se separó, porque en su cerebro le invadieron un poco los celos.
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-No tienes que darle besos en la boca a todos a los que aprecien, solo...a quien te guste.- 

Era tan vez más difícil de explicar, pero bueno, así encontró el la manera de resumirlo. Estaba rojo por confesar algo así, contradictorio porque, bueno, en el mundo real sí existe gente que besa en la boca a quien le interese y hasta por conveniencia, pero no pudo evitarlo, con sus ojos entre-cerrados, molesto -Por eso...este beso,- continuó, porque aquello le estaba encantando, demasiado. Hacía meses que se moría de ganas de tenerla así, solo separándose para hablar -es más importante que el de solo con los labios.- y mientras proseguía, acariciaba su espalda envuelta en una tela que la protegía como una piel colgante. Aquello había sido un avance tan gigantesco que no iba envalentonarse, porque tenerla así...ya era algo que lo tenía totalmente cegado por todo el resto de las sensaciones físicas que pedían a gritos desmayarlo -¿Cómo...lo sientes?- preguntó con timidez, susurrándole, mientras respiraba con más intensidad de lo normal, liberando aire caliente desde su boca, agitado -¿Quieres que siga?- le carcomía el deseo, era un ángel caído del cielo que estaba salpicado por la humedad y el vapor, pegada a un destello pelirrojo que parecía su antítesis. Es cierto que dios, si es que hay alguno, tiene unos caprichos de lo más extraños al agrupar personas -¿Quieres que vayamos a casa?- no iba a abrumarla, porque tal vez hasta se había excedido -¿Puedo...pedirte un favor, Gwen?- se mantenía la fogosidad, pero...había cierta timidez en la pregunta que estaba por venir, al igual que su mirar -¿Puedo ver...de qué color son tus ojos?- porque jamás, hasta ahora, había sabido cómo son. Si antes el flechazo era total, y el corazón ya no estaba en el pecho, sino en la mano,

¿Qué pasará cuando sepa de qué color son los iris de la mujer más bella de todos los mares?
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


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RE: Más especial de lo que (cree)crees. [Pasado - Social - Gwen] - por Owen Yang - 06-10-2025, 01:18 PM

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