05-10-2025, 01:54 PM
Mirad si era buena persona Garnet que suavizó el ridículo que acababa de hacer su compañero riendo con su actuación. La estrategia que usó Tobías para desviar la atención de aquel juego, que solo le traía malos recuerdos, funcionó milagrosamente. Si que le preguntó por su madre, por su afición a la música. - Ella era cantante. Mi padre quedó preso de su presencia en el escenario y la hizo prisionera, metafóricamente hablando. Ella era joven e ingenua y él un jeta con poder. El viejo era un celoso de mierda y la forzó a abandonar su carrera. Hubiera llegado hasta donde se hubiera propuesto… - La mirada del joven barba naranja descendió levemente hasta las olas que estaban a punto de romper contra el casco del Solar Karma. - Hay muchos tipos de familias. La mía es, en términos generales, muy tóxica. - La madre del pelirrojo también se había dedicado a la música y contagiado su espíritu artista a su hijo. - ¿Imaginas que hubieran compartido escenario? Mi madre ahora tendría 61 años. ¿Cuántos tiene la tuya? - La verdad es que no era tan descabellado que dos artistas musicales en el North Blue pudieran conocerse, a no ser que la madre de Garnet hubiera pasado su juventud en su isla natal del cielo.
El segundo arcón estaba ya en cubierta y Garnet muy predispuesto a abrirlo. Sin necesidad de herramientas, y jactándose de ello, el músico abrió sin esfuerzo alguno la tapa de madera con ambas manos. Tobías estaba a unos metros, sumergido en la conversación que acababan de tener ambos piratas, hasta que el pelirrojo le recordó la curiosidad que sentía por descubrir que tesoro se encontraba en el interior de aquella gran caja. Tres rápidos pasos en dirección al hallazgo le bastaron al carpintero para dilucidar a que se refería su hermano con la afirmación de que había dos hombres atractivos ahí dentro. - Jish jish jish jish. No están nada mal, la verdad. - No miraban otra cosa que su reflejo en una superficie de cristal perfectamente plana y pulida, opaca por la parte posterior y enmarcada de forma sobrecargada. Ese espejo parecía de calidad, igual que el ajedrez que habían encontrado en el primer cofre. - Quizás estamos de suerte, y estos son los restos del naufragio de un barco en el que viajaban nobles. Todo esto es muy ostentoso. - Con esa premisa en mente, el vaquero volvió su mirada al frente para localizar la caja flotante más próxima. Garnet seguía mirando el reflejo sobre el espejo y saltó con un nombre, muy sonoro, para la banda que algún día formarían. The Matlock’s. - Me gusta como suena. Que ganas de volver a tener dos brazos. - La siguiente caja era bastante más pequeña que las anteriores y eso indujo sobre el carpintero la esperanza de encontrar un tesoro realmente valioso. Si es cierto que los verdaderos tesoros vienen en cajas pequeñas. El recipiente de madera medía unos treinta centímetros cúbicos, y el joven barba naranja, contaminado por la premisa inicial del músico a la posibilidad de encontrar un cadáver, imaginó que podía contener una cabeza seccionada. “Maldito Garnet.” Tobías cogió la caja en su descenso y aumentó la gravedad en el objeto a la vez que lo lanzaba contra cubierta para destrozarlo en cientos de astillas y pedazos de madera, no sin antes arrepentirse de la decisión cuando era tarde. Si había un delicado tesoro en el interior, habría corrido la misma suerte que el recipiente.
Por desgracia para los jovenes piratas y por suerte para la manzana, ésta no era un delicado tesoro. - Alguien se está riendo de nosotros. ¿En serio? ¿Una manzana? ¿Quién guarda una sola manzana en una caja sobredimensionada y bien sellada? - El vaquero se agachó para cogerla. - Y encima está mordida. Yo alucino. - Examinó la fruta con más detenimiento, no parecía estar en mal estado y eso que las manzanas se oxidan muy rápido. - Está muy fresca, como si la acabaran de morder, cerrar y tirado al mar. - Tobías entrecerró los párpados mirando al horizonte, a ver si podía ver un barco por delante de ellos, pero no parecía haber nada. El hallazgo era realmente extraño y más en esas circunstancias. - ¿La quieres? Jish jish jish. - Tobías se burló mientras se la lanzaba con una parábola a su hermano. - La siguiente caja está cerca. A ver si tenemos un poco más de suerte. -
El segundo arcón estaba ya en cubierta y Garnet muy predispuesto a abrirlo. Sin necesidad de herramientas, y jactándose de ello, el músico abrió sin esfuerzo alguno la tapa de madera con ambas manos. Tobías estaba a unos metros, sumergido en la conversación que acababan de tener ambos piratas, hasta que el pelirrojo le recordó la curiosidad que sentía por descubrir que tesoro se encontraba en el interior de aquella gran caja. Tres rápidos pasos en dirección al hallazgo le bastaron al carpintero para dilucidar a que se refería su hermano con la afirmación de que había dos hombres atractivos ahí dentro. - Jish jish jish jish. No están nada mal, la verdad. - No miraban otra cosa que su reflejo en una superficie de cristal perfectamente plana y pulida, opaca por la parte posterior y enmarcada de forma sobrecargada. Ese espejo parecía de calidad, igual que el ajedrez que habían encontrado en el primer cofre. - Quizás estamos de suerte, y estos son los restos del naufragio de un barco en el que viajaban nobles. Todo esto es muy ostentoso. - Con esa premisa en mente, el vaquero volvió su mirada al frente para localizar la caja flotante más próxima. Garnet seguía mirando el reflejo sobre el espejo y saltó con un nombre, muy sonoro, para la banda que algún día formarían. The Matlock’s. - Me gusta como suena. Que ganas de volver a tener dos brazos. - La siguiente caja era bastante más pequeña que las anteriores y eso indujo sobre el carpintero la esperanza de encontrar un tesoro realmente valioso. Si es cierto que los verdaderos tesoros vienen en cajas pequeñas. El recipiente de madera medía unos treinta centímetros cúbicos, y el joven barba naranja, contaminado por la premisa inicial del músico a la posibilidad de encontrar un cadáver, imaginó que podía contener una cabeza seccionada. “Maldito Garnet.” Tobías cogió la caja en su descenso y aumentó la gravedad en el objeto a la vez que lo lanzaba contra cubierta para destrozarlo en cientos de astillas y pedazos de madera, no sin antes arrepentirse de la decisión cuando era tarde. Si había un delicado tesoro en el interior, habría corrido la misma suerte que el recipiente.
Por desgracia para los jovenes piratas y por suerte para la manzana, ésta no era un delicado tesoro. - Alguien se está riendo de nosotros. ¿En serio? ¿Una manzana? ¿Quién guarda una sola manzana en una caja sobredimensionada y bien sellada? - El vaquero se agachó para cogerla. - Y encima está mordida. Yo alucino. - Examinó la fruta con más detenimiento, no parecía estar en mal estado y eso que las manzanas se oxidan muy rápido. - Está muy fresca, como si la acabaran de morder, cerrar y tirado al mar. - Tobías entrecerró los párpados mirando al horizonte, a ver si podía ver un barco por delante de ellos, pero no parecía haber nada. El hallazgo era realmente extraño y más en esas circunstancias. - ¿La quieres? Jish jish jish. - Tobías se burló mientras se la lanzaba con una parábola a su hermano. - La siguiente caja está cerca. A ver si tenemos un poco más de suerte. -
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