[EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo
#38
A pesar de que las palabras del antiguo pescador acerca de de no hacerles daño no sonaban del todo convincentes dados los sucesos acontecidos hacía menos de un minuto, aquel grupo de soldados optó por confiar en el líder revolucionario - Claro, señor Kageyama, pero si no le importa voy a tratar primero a estos hombres - respondió Rian, tratando de salvar el mayor número de vidas posible. Una vez se aseguró de que ninguno de ellos corría peligro inmediato, se levantó y con ayuda del espadachín comenzó a inmovilizar a todos los guardias - Perdón por ataros. Sé que ninguno de vosotros va a atacarnos ni nada parecido, pero es solo para evitar cualquier tipo de problema - se dirigió a uno de los hombres con una sonrisa.

Gracias a la ayuda del hombre, la joven no tardó mucho en atar a los soldados de la sala de descanso. Se dirigió entonces junto a su hermana, para terminar de tratar a los soldados heridos por la gran ola, mientras Lei seguía investigando la sala de los cañones. Fueron pasando los minutos, hasta que, habiendo pasado algo más de media hora desde la rendición de los soldados y la llamada de la joven encapuchada a sus compañeros, se comenzó a escuchar algo de murmullo en el exterior del arsenal, entre los que había varias voces y presencias conocidas.

- Espero puedan disculpar nuestra tardanza, maese Beto - la voz del pelirrojo anciano se dirigió al monje. Al no obtener respuesta alguna por parte del gigante, supuso que posiblemente estuviera llevando a cabo algún tipo de meditación o plegaria - No hagáis ruido, que no queremos molestar al maese Beto en sus rezos. Id también atentos al suelo, no vayáis a pisar a alguien sin querer - se dirigió a aquellos que le acompañaban. El grupo estaba compuesto por cien hombres y mujeres de edades variadas, los cuales a juzgar por su condición física y por sus atuendos era evidente que acababan de haber sido liberados de la prisión. Cerrando el grupo se encontraba el sobrino de Robin, Will Scarlet, quien tenía varias flechas clavadas en su escudo de la pelea. El grupo fue guiado entonces por Dima, quien les indicó desde su posición al final del pasillo dónde se encontraban sus hermanas con los cañones. El joven se dirigió al líder revolucionario, mientras el mayor iba con el resto del grupo a ir sacando los cañones - Maese Kageyama. No sabéis lo mucho que supone esto para nosotros - el joven se agachó en señal de agradecimiento - No sólo por los cañones, si no que al enterarse de la noticia, la moral de los que estaban con nosotros tratando de liberar a nuestros compañeros en la prisión se disparó. Y después de tomar la prisión la gente ha decidido luchar por su libertad, y parece que está habiendo disturbios por toda la ciudad - el joven paró un momento para tomar aire, antes de continuar informando al revolucionario - Mi tío ha ido con los demás a apoyar a la gente, y todas las tropas del castillo han salido para combatirles - continuó explicando - Quieren evitar que podamos utilizar los cañones para abrir una brecha en la muralla, y así poder refugiarse en el castillo si pierden - el hombre miró entonces a los lados, buscando al úrsido a quien no consiguió ver - Lo que no saben es que, gracias a vuestro compañero el mink, podéis evitar las murallas e infiltraros en el castillo - volvió a mirar al comandante - Nosotros atacaremos desde la plaza, apoyando a la gente que se está rebelando, y así podemos hacer de distracción para que vosotros podáis entrar sin problemas - se llevó la mano derecha a la nuca, rascándose nervioso - No debería de quedar más que la guardia personal del rey. Son realmente fuertes, pero no creo que estén a la altura

Mientras el joven conversaba con el comandante, el anciano forajido había conseguido junto a las dos chicas y a los antiguos reclusos alistar gran parte de los cañones, los cuales comenzaron a sacar con gran cuidado. Debido al completo desconocimiento que tenían en aquel ámbito, los rebeldes no fueron capaces de sacar todo el partido posible a aquellas armas de asedio. Aun así, disponían de una cantidad suficiente como para llevar a cabo su plan

- ¿Lamento pedirle esto, Maese Kageyama, pero podría uno de vosotros venir a brindarnos apoyo en la plaza? Necesitaremos toda la posible para evitar el mayor número de muertes posible - se frotó las manos, nervioso por la petición - Sé que es mucho pedir, pero tener a un poderoso miembro del ejército revolucionario luchando a nuestro lado aumentaría mucho la moral, y seguro que dos de vosotros seríais más que suficientes para derrotar a la guardia real



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RE: [EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo - por Voz Seductora - 03-10-2025, 11:34 AM

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