29-09-2023, 07:44 AM
Sorprendentemente, aquellos artefactos funcionaban, era la bonita voz de Derya comunicando que se encontraban bien ella y Khruner, un ligero alivio, que con la sinceridad en la mano no llegó a ser un gran problema en ningún momento. Puede que por confianza en sus compañeros o por poco interés en más allá de su propio problema. — ¿Nos puede ver? — Kovashi giró la cabeza un par de veces, costaba situarse en aquella gran plataforma de madera, aunque al final logró divisar algo, bastante lejos. Tras Derya hablaría otro tipo, este decía ser el unificador de todos los "grupos" que se estaban estableciendo, liderando un discurso que solo podía caer mal en Kovashi. — Es tan de Panda — Pensó, relacionando directamente el buenismo de su compañero, con el idílico mensaje de aquel hombre a través del den den mushi. Le hacía gracia pensar en la preocupación que tenía el hombre sobre aquellos “carroñeros” (como el mismo los identificó). Igual es que el peliblanco tenía el pecho inflado de seguridad. Oye igual Kovashi no era el mejor ejemplo para tratar con aquel tipo al habla del telefonillo. Puede que el espadachín confiara en demasía en sus habilidades, pero más allá de gente haciendo algo malo -Hola mundo real, el mundo está lleno-, no daban la sensación de ser un gran peligro.— A mí el destino no me impone nada. — Terminó el comunicado con la respuesta de Kovashi. — El destino es quien me hace caso a mí, un capitán revolucionario de mi talla. Impongo reglas, no las sigo. — Habló directamente al den den mushi de Panda. Nuevamente, esa mezcla que solo alguien que le conoce entendería, la de ironía con sinceridad, la de no saber si estaba de broma o no, si su personaje estaba saltando de nuevo de sus pensamientos para engordar un ego que vete a saber, igual era ficticio. La verdad es que sonaba a comentario de sorna, pero algo real ocultaba. — Habla como tú, ¿es tu amigo? Ha hablado por tu den den mushi, comprendo que es amistad tuya, que tienes su contacto, que os habláis antes de ir a dormir. — Escupió al suelo. — Típico de ti. — Mostró una sonrisa.
El "Kova" tan serio de Don Bambú fue interrumpido por su propia broma. Estaba claro que el compañero estaba tomándose la situación con un nivel de preocupación que por suerte Kovashi no. Y tan cierto es, querido lector, que era mejor que la situación no fuera tomada con nivel de alto peligro para el Shimatsu, pues se tornaría todo un problema de ser así. ¿Estaban en peligro? Relativamente. ¿Los personajes en aquella plataforma suponían un reto de tal magnitud, que te lleve incluso a desconfiar de que se acerquen? No rotundo. ¿Había que ser precavido ante un ataque sorpresa o la aparición de más personalidades molestas? puede ser. Lo que no podían hacer es vivir constantemente con la incertidumbre, Kovashi no lo haría. Ahora bien, las preocupaciones venían de Panda, un tipo que no solía transmitirlas, se tenían que tomar como tal. Lo que Kovashi no haría es engordar las inseguridades de su "amigo".
Ojeando el horizonte pondría la situación mucho más ordenada en su cabeza. Sabía donde estaban los dos marines, reconocibles por sus vestimentas y por aquella actitud sobre protectora de ellos mismos. Kovashi les conocía, pocos valientes habían y no para afrontar un encuentro, ni siquiera para eso. Otro monstruo gigante con alas que ya no impresionaba al Shimatsu, en poco tiempo su glosario de sorpresas por ver a personajes así estaba a reventar, los veía casi con más normalidad que a una persona normal cazando humanos. Le acompañaba otro muchacho de serpenteante melena anaranjada. Ya está, solo eran cuatro, ellos venían de asaltar una base marine, de matar a decenas, derrotar a otros tanto, ¿Le tenía miedo a esos cuatro?
Panda se puso claramente a la defensiva, avisando a los otros integrantes de la plataforma que no se aproximaran ni un centímetro. Otro acto que Kovashi habría afrontado diferente, supongo que ahí estaba la gracia, eran muy diferentes. Notó como el Panda avanzó lo justo para establecer una barrera ante los sujetos, colocándose delante del peli blanco mientras hablaba. Concretamente, hacia la dirección de Vulkan y Kurowashi, tapando su propia imagen tras los cuatro metros de mink. De repente, la plataforma comenzó a moverse acompañada de un sonido fuerte que cubrió la zona en un santiamen — ¿Por qué temes tanto el encuentro? — Preguntó a Panda después de que el mink tuviera la osadía de proyectar una orden sobre él. — ¿Les tienes miedo? — Kovashi agachó su cuerpo flexionando las rodillas, nuevamente. Esto le dejó con una mano tocando la madera y la otra sosteniendo a Shuisui. — ¿Quieres que los hunda en el fondo del mar? — Susurró. — Por la salud mental de mi buen amigo Panda, lo haría. Soy el capitán, es mi trabajo proteger a mis asustadizos compañeros.— Volvió a susurrar, pícaramente.
La gran madera sobre la que estaban se movía levemente con el pasar de olas varias. Kovashi no era estúpido, enseguida relacionó lo que veía con una trampa. Aquellas plataformas tan perfectamente colocadas, los tipos haciendo pesca de arrastre para llevarse los restos de cuerpos humanos que pudieran estar con vida (suponía él). Pero hasta qué punto aquello no era un plan del gobierno. Kovashi solía relacionar escenas de este tipo directamente con la marina y el gobierno. Habían, que se supiera, dos marines en la plataforma de madera, tranquilos, lejos, como esperando algo o alguien ... Sus sospechas iban más por ahí, que por otro lado.
El "Kova" tan serio de Don Bambú fue interrumpido por su propia broma. Estaba claro que el compañero estaba tomándose la situación con un nivel de preocupación que por suerte Kovashi no. Y tan cierto es, querido lector, que era mejor que la situación no fuera tomada con nivel de alto peligro para el Shimatsu, pues se tornaría todo un problema de ser así. ¿Estaban en peligro? Relativamente. ¿Los personajes en aquella plataforma suponían un reto de tal magnitud, que te lleve incluso a desconfiar de que se acerquen? No rotundo. ¿Había que ser precavido ante un ataque sorpresa o la aparición de más personalidades molestas? puede ser. Lo que no podían hacer es vivir constantemente con la incertidumbre, Kovashi no lo haría. Ahora bien, las preocupaciones venían de Panda, un tipo que no solía transmitirlas, se tenían que tomar como tal. Lo que Kovashi no haría es engordar las inseguridades de su "amigo".
Ojeando el horizonte pondría la situación mucho más ordenada en su cabeza. Sabía donde estaban los dos marines, reconocibles por sus vestimentas y por aquella actitud sobre protectora de ellos mismos. Kovashi les conocía, pocos valientes habían y no para afrontar un encuentro, ni siquiera para eso. Otro monstruo gigante con alas que ya no impresionaba al Shimatsu, en poco tiempo su glosario de sorpresas por ver a personajes así estaba a reventar, los veía casi con más normalidad que a una persona normal cazando humanos. Le acompañaba otro muchacho de serpenteante melena anaranjada. Ya está, solo eran cuatro, ellos venían de asaltar una base marine, de matar a decenas, derrotar a otros tanto, ¿Le tenía miedo a esos cuatro?
Panda se puso claramente a la defensiva, avisando a los otros integrantes de la plataforma que no se aproximaran ni un centímetro. Otro acto que Kovashi habría afrontado diferente, supongo que ahí estaba la gracia, eran muy diferentes. Notó como el Panda avanzó lo justo para establecer una barrera ante los sujetos, colocándose delante del peli blanco mientras hablaba. Concretamente, hacia la dirección de Vulkan y Kurowashi, tapando su propia imagen tras los cuatro metros de mink. De repente, la plataforma comenzó a moverse acompañada de un sonido fuerte que cubrió la zona en un santiamen — ¿Por qué temes tanto el encuentro? — Preguntó a Panda después de que el mink tuviera la osadía de proyectar una orden sobre él. — ¿Les tienes miedo? — Kovashi agachó su cuerpo flexionando las rodillas, nuevamente. Esto le dejó con una mano tocando la madera y la otra sosteniendo a Shuisui. — ¿Quieres que los hunda en el fondo del mar? — Susurró. — Por la salud mental de mi buen amigo Panda, lo haría. Soy el capitán, es mi trabajo proteger a mis asustadizos compañeros.— Volvió a susurrar, pícaramente.
La gran madera sobre la que estaban se movía levemente con el pasar de olas varias. Kovashi no era estúpido, enseguida relacionó lo que veía con una trampa. Aquellas plataformas tan perfectamente colocadas, los tipos haciendo pesca de arrastre para llevarse los restos de cuerpos humanos que pudieran estar con vida (suponía él). Pero hasta qué punto aquello no era un plan del gobierno. Kovashi solía relacionar escenas de este tipo directamente con la marina y el gobierno. Habían, que se supiera, dos marines en la plataforma de madera, tranquilos, lejos, como esperando algo o alguien ... Sus sospechas iban más por ahí, que por otro lado.
Cita:Karma positivo: Oratoria imperturbable (Por si las dudas, leed bien de que va este karma jaja)
Mini Resumen
