Kibai hizo un gesto al tabernero, que con un asentimiento entró dentro de la cocina del establecimiento.
"Tiraros tomates? No, yo no diría tanto. Aunque si es cierto que al menos en Zou no suelen aparecer. Pero en las islas de camino hacia aquí me di cuenta que lo que rechaza la gente no es a la Marina, es el conflicto. Si solo están los piratas, es posible que lo haya, si estamos nosotros y los piratas, de seguro lo habrá. Y como de los piratas ya se quejan habitualmente, pues a nosotros nos toca ser la otra parte de la ecuación."
Alzando una ceja con curiosidad, el mink observó el gesto que hacía su compañero de mesa, sumilando hundirse en el mar.
"Vaya, ¿no sabes nadar, o no puedes? En el barco que me trajo aquí no había ninguna persona que hubiese consuido una Akuma no Mi, pero debo de admitir que me resulta sumamente curioso. No obstante, una debilidad tan grande como el agua, en un mundo practicamente cubierto por el mar... No sé, entiendo las ventajas, pero también implica un riesgo."
El tabernero regresó con una nueva jarra, a rebosar de leche espumeante. Dándole las gracias con una leve inclinación de cabeza, Kibai dio un nuevo trago, limpiándose los bigotes con el dorso de la mano mientras escuchaba a Stroud.
"El North Blue eh? Creo que tú también has tenido tu parte de recorrido... Es bueno saber que hay sitios donde mi gente puede vivir a gusto. Cuando llegué, noté alguna mirada que otra, aunque lo achaco más a la sorpresa que al rechazo..."
Mientras Stroud le hablaba acerca de los minks que había conocido, Kibai se sumio brevemente en sus propios pensamientos. Obviamente había gente que tenía miedo a lo diferente pero, ¿no le había asegurado el capitán Senjuru que no tendría problemas al respecto por su condición de mink? Su mano izquierda, que estaba cómodamente apoyada sobre la vaina de Raimei, se tensó. Quizás no fuese a tener problemas abiertamente, pero debería estar mñas atento a partir de ahora con las reacciones que suscitase su presencia.
"no llevo demasiado aquí, pero creo que empiezo a tener ojo con la gente. ¿Has pensado ya en unirte a alguna división?"
La pregunta sacó a Kibai de sus pensamientos. Stroud lo miraba por encima de su jarra, aguardando una respuesta con la ceja alzada.
El mink se rascó la cabeza.
"Pues, honestamente, no lo sé. Me han hablado bien de la División 84, incluso conocí a uno de sus integrantes, el Sargento Gaufrid, un buen tipo... Aunque llevando aquí tan poco tiempo supongo que deberé esperar a saber qué me dicen los mandos al respecto. Definitivamente aún me queda mucho por aprender."
"Tiraros tomates? No, yo no diría tanto. Aunque si es cierto que al menos en Zou no suelen aparecer. Pero en las islas de camino hacia aquí me di cuenta que lo que rechaza la gente no es a la Marina, es el conflicto. Si solo están los piratas, es posible que lo haya, si estamos nosotros y los piratas, de seguro lo habrá. Y como de los piratas ya se quejan habitualmente, pues a nosotros nos toca ser la otra parte de la ecuación."
Alzando una ceja con curiosidad, el mink observó el gesto que hacía su compañero de mesa, sumilando hundirse en el mar.
"Vaya, ¿no sabes nadar, o no puedes? En el barco que me trajo aquí no había ninguna persona que hubiese consuido una Akuma no Mi, pero debo de admitir que me resulta sumamente curioso. No obstante, una debilidad tan grande como el agua, en un mundo practicamente cubierto por el mar... No sé, entiendo las ventajas, pero también implica un riesgo."
El tabernero regresó con una nueva jarra, a rebosar de leche espumeante. Dándole las gracias con una leve inclinación de cabeza, Kibai dio un nuevo trago, limpiándose los bigotes con el dorso de la mano mientras escuchaba a Stroud.
"El North Blue eh? Creo que tú también has tenido tu parte de recorrido... Es bueno saber que hay sitios donde mi gente puede vivir a gusto. Cuando llegué, noté alguna mirada que otra, aunque lo achaco más a la sorpresa que al rechazo..."
Mientras Stroud le hablaba acerca de los minks que había conocido, Kibai se sumio brevemente en sus propios pensamientos. Obviamente había gente que tenía miedo a lo diferente pero, ¿no le había asegurado el capitán Senjuru que no tendría problemas al respecto por su condición de mink? Su mano izquierda, que estaba cómodamente apoyada sobre la vaina de Raimei, se tensó. Quizás no fuese a tener problemas abiertamente, pero debería estar mñas atento a partir de ahora con las reacciones que suscitase su presencia.
"no llevo demasiado aquí, pero creo que empiezo a tener ojo con la gente. ¿Has pensado ya en unirte a alguna división?"
La pregunta sacó a Kibai de sus pensamientos. Stroud lo miraba por encima de su jarra, aguardando una respuesta con la ceja alzada.
El mink se rascó la cabeza.
"Pues, honestamente, no lo sé. Me han hablado bien de la División 84, incluso conocí a uno de sus integrantes, el Sargento Gaufrid, un buen tipo... Aunque llevando aquí tan poco tiempo supongo que deberé esperar a saber qué me dicen los mandos al respecto. Definitivamente aún me queda mucho por aprender."
