[Social, pasado] Un nuevo comienzo
#1
Las aguas del South Blue eran sin duda mucho más tranquilas que las del Grand Line, se dijo a sí mismo Kibai mientras reposaba perezosamente encima del bauprés del barco. Desde luego, era agradable poder echarse la siesta tranquilamente sin estar ojo avizor para anomalías climáticas o avistamientos hostiles. Aunque el paso hacia el South Blue no había sido algo precisamente de risa, una vez superado ese escollo, el resto de la travesía en si les había bendecido con un mar prácticamente en calma total. Calma que por otro lado, había comenzado a romperse a medida que un viento gélido había azotado la embarcación de vez en cuando según se iban acercando a tierra.

A lo lejos, el trasiego de varios marineros le distrajo de sus pensamientos. El oficial de cubierta Darret, un hombre de pequeña estatura y voz autoritaria, se hallaba subido encima de un barril, dirigiendo las maniobras necesarias para comenzar las maniobras de aproximación al puerto del Reino de Roshwan, lugar al cual el barco correo traía mensajes oficiales para la base local, así como correspondencia desde el Grand Line a las familias de los Marines que allí residían.

Desperezándose, Kibai se incorporó y caminó cuidadosamente por el bauprés hasta alcanzar la punta, donde, bien agarrado al cabo que unía el palo al foque, contempló el paraje nevado de Roshwan. La línea de costa se extendía a ambos lados del horizonte y se ampliaba cada vez más, dibujando una ininterrumpida línea blanca, rota solamente por formaciones de un vivo color rojo, que, aunque en un principio el Mink las confundió con rocas, tras una observación más detallada resultaron ser edificios, contruídos en ladrillo rojo que destacaba vívidamente contra la blancura impoluta de la nieve. 

"Kibai, maldito holgazán, haz el favor de bajar de ahí de una vez!"

La voz del oficial de cubierta le sacó de su ensimismamiento. Procurando mantener el equilibrio, Kibai caminó de vuelta por el bauprés hasta aterrizar con un salto en la cubierta del barco, justo delante del pequeño hombrecillo.

"Venga, el capitán Seijuru te espera en su camarote. Creo que tiene algo que decirte. Y después seguro que tendré tareas para ti. Estamos a punto de atracar, y todas las manos son bien recibidas. O garras, en tu caso."

Kibai hizo caso omiso a la chanza. Hacía tiempo que se había acostumbrado a que los tripulantes hiciesen alguna referencia que otra a su condición como Mink. Aunque al principio lo interpretó como una remarcación constante de que era diferente a la mayoría, con el tiempo entendió que solamente era su manera de hacerle ver que lo apreciaban como a uno más.

"Está bien, gracias, señor, da gusto recibir órdenes de un oficial de tan altas miras."

La respuesta fue recibida por algunas risas ahogadas entre los marinos cercanos, y Kibai tuvo que acelerar su paso hacia el camarote del capitán hasta convertirlo en una carrera, pues el oficial, entre las ya descaradas risas de parte de la tripulación, amenazaba con hacerse una nueva chaqueta con su pellejo.

Una vez hubo accedido a la segunda cubierta, Kibai se detuvo un momento para alisarse la ropa antes de tocar tres veces en la puerta con el símbolo de la Marina grabado que daba paso al camarote del capitán.

"Adelante Kibai."

Una vez más, Kibai se asombró de que el capitán Seijuru supiese siempre que era él quien estaba al otro lado de la puerta. Girando el picaporte, entró a la estancia.

El capitán Seijuru era un hombre de unos cuarenta años, de constitución robusta y cara afable, pero perfectamente capaz de liderar y dirigir a sus hombres en caso de darse un combate, como Kibai ya había tenido ocasión de contemplar una vez, cuando el propio capitán se había encargado de lidiar con un pequeño grupo de rufianes en una de las islas en las que se habían detenido a hacer repostaje de víveres. Una vez Kibai hubo cerrado la puerta tras de sí, le indicó con un gesto que tomase asiento delante de su mesa.

"Bien Kibai, en un par de horas a lo sumo, si esta maldita ventisca helada nos lo permite, llegaremos a tierra. Así que te lo pregunto una vez más, ¿estás dispuesto a hacer lo que me comentaste? En un par de días volveremos a partir de nuevo hacia el Grand Line, y no sería demasiado complicado encontrar la manera de que regresases a Zou."

Kibai tomó asiento y respiró hondo antes de responder.

"Si señor, estoy seguro. Este tiempo viajando entre sus hombres me ha hecho plantearme muchas cosas, y quiero que la próxima vez que mi gente me vea, se sientan orgullosos de mi."

"Bien, sea pues. En Roshwan hay una base de reclutamiento de la Marina, daré aviso para que te reciban y puedas realizar el registro como recluta."

Seijuru clavó sus ojos en Kibai con una expresión seria.

"No esperes ningún trato de favor por ello, y por supuesto espero que me dejes quedar en buen lugar."

El joven Mink se levantó de un salto, componiendo una posición de firmes.

"¡Le prometo que usted se sentirá más orgulloso de mi que nadie, capitán!"

Las carcajadas de Seijuru llenaron el camarote.

"Seihahahaha. Está bien, está bien te creo. Ve a ayudar con el atraque, seguro que Darret tiene algo especial para ti tras tu pequeña burla"

Y el capitán no se equivocaba. Kibai se pasó el resto del tiempo cargando enormes madejos de cabos empapados en agua helada a medida que Darret el iba ordenando recoger las ristras de los cuatro costados del buque. Para cuando tocaron tierra en Roshwan, la combinación del agua helada y el fuerte viento que arrastraba nieve había calado a Kibai hasta los huesos aunque su piel le ayudaba a aguantar bastante decentemente el tipo.

Cuando hubo recogido sus muy escasas pertenencias y se despedía de los miembros de la tripulación, se sorpendió al ver a Seijuru de pie al lado de la pasarela, con una caja alargada de madera entre sus manos. Al acercarse Kibai, el capitán le dijo que la abriese.

Tras accionar los goznes metálicos, la caja reveló una elegante espada de empuñadura dorada y negra, con la hoja cubierta por una vaina de color verde.

"Se llama Raimei. La adquirí hace un tiempo en el Grand Line, apenas un par de días después de encontrarte flotando a la deriva. Y no sé, desde que la vi, tuve la sensación de que te quedaría bastante bien. Así al menos llegarás al cuartel con algo más que un saco encima del hombro."

Kibai sujetó la espada por la vaina con ambas manos, antes de hacer un último gesto de agradecimiento hacia Seijuru. Éste  le apretó el hombro antes de hacerle un gesto hacia tierra firme.

"Y ahora ve, y hazme sentir orgulloso."

El Mink respiró hondo y, con su nuva espada en una mano y el macuto al hombro, descendió las tablas de madera y se aventuró en el muelle, a la procura de su nuevo destino.
[Imagen: gvCFAP2.png]
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RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - por Kibai - 02-10-2025, 01:18 AM
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