[Presente relativo] El Amanecer de la Leyenda: La Reunión en la Isla Karate. [Priv]
#23
Ruido.
 
Mucho ruido.
 
Voces.
 
Risas.
 
Melodías.
 
El ulular del viento colándose entre los mástiles y las velas recogidas.
 
Las olas chocando, sin clemencia alguna, contra el casco.
 
Tan animados están todos que el médico, por un instante, se siente fuera de lugar. ¿Qué hace ahí entre personas tan llenas de vida? Alzó su cabeza, mordió el interior de su boca con fuerza, como si buscara despertar de un sueño por medio del dolor y, finalmente, sus ojos y su mente se perdieron en el ir y venir de las nubes blancas del cielo y, ahí, en medio del melódico ritmo de la guitarra y del cantar angelical de la peliverde, por un instante, el pelirosa sintió que no era tan terrible estar en medio de tan variopinto grupo.
 
No, no puede ser tan terrible como la primera vez que viajó con piratas. En esa ocasión debe ser distinto.
 
Dejó de maltratar su boca con sus dientes y bajó la cabeza para girarla hasta encontrarse con la figura del chico bajito y de piel canela que se supone es ahora su capitán. ¿Cómo podía poner orden en medio de tanto caos? Movió su cabeza en una negativa cuando notó que a cada miembro de la banda le tocaba un regaño distinto hasta que…por supuesto, llegó a él.
 
Se quedó helado por un momento, miró con curiosidad a Ashveil y ladeó su cabeza, como si su cerebro apenas pudiera procesar lo que decía y no, no porque no lo entendiera, sino porque esa orden tendría que ser algo que recordara, dentro de todo lo mencionado, era lo único que para él valía la pena recordar. —Está bien, los mantendré con vida…solo les mediré el precio si usted lo ordena, lo prometo...en serio...
 
Sus ojos, por un momento serios al anotar mentalmente la orden de su capitán, volvieron a lucir tan distraídos como siempre cuando su cabeza giró para mirar a la peliverde que se presentaba ante él… ¿Debía recordar su nombre? Sí, seguro que sí, quien sabe cuántas veces se lo habría dicho, quisiera recordarlo, pero su memoria siempre terminaba traicionándolo. —Maki…sí…lo debo anotar —. Susurró para sí más que para ella, aunque, de nada serviría que lo anotara, a fin de cuentas, aunque el nombre de Maki en su libreta, sin un rostro al cual asociarlo, sería inútil.

Entonces pasó…La calma momentánea que logró el capitán empezó a romperse con unos ronquidos que, probablemente, se escucharían en toda la isla…Un gigante…claro… ¿Cómo dormirían con él en el barco si roncaba así? Todos sufrirían de insomnio…tendría que encontrar alguna medicina para suprimir esos ronquidos. Suspiró con cansancio, algo le decían que las noches serían largas…muy largas.
 
Escuchó algunos ruidos más, opacados por los ronquidos, claro, pero, sea como sea, vio que varios se movieron. Apenas tuvo que girarse un poco para entender que intentaban subir al rey marino al barco…en ese momento el gigante sería más útil, si tan solo no se hubiera dormido. —Siento lástima por ellos —. Murmuró antes de meter su mano en uno de los bolsillos de su pantalón y sacar de este una pequeña botella con un perfume que aspiró con ganas, como si pudiera ayudar a calmarlo o a ordenar sus ideas y así se mantuvo, aspirando el olor de la menta, que podía resultar intenso para los que estuvieran cerca, pero apenas perceptible para él, hasta que la vocecita risueña de la chica mitad sirena lo sacó de su ensoñación.
 
—¿Quién es algodón de azúcar? —La miró con una curiosidad bastante genuina, volvió a morder sus labios y a ladear su cabeza justo antes de que la muchachita empezara a hablar tan fluidamente como antes le habló al pelirrojo. —¿Y si todos estamos soñando? Tal vez esta vida es un sueño, quizá nada es real... ¿No crees que sería mejor si así lo fuera? Entonces no tendríamos que preocuparnos por el peligro, ni siquiera por como será el mañana —. Se unió a la fantasía de la peli celeste, él mismo desvariando, hasta que ella se puso de pie y desapareció entre los pasillos internos del barco.
 
Él la imitó. Se levantó para moverse de ese sitio en donde ya había demasiado movimiento. Estiró su cuerpo y echó una rápida mirada a lo que el resto hacía, incluso al gigante, a quien pensó en despertar para que ayudara a los otros, pero parecía tan cómodo en su siesta que creyó que moverlo sería una falta de respeto. Se encogió de hombros y caminó por la cubierta hasta estar en el borde, observó como el resto trabajaba intentando mover al animal que Jensen había “cazado”.
 
Parecían un buen grupo.
 
Parecían buenas personas y eso…eso era preocupante.
 
¿Cuánto tiempo sobrevivirían en esos peligrosos mares?


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RE: [Presente relativo] El Amanecer de la Leyenda: La Reunión en la Isla Karate. [Priv] - por Hyákinthos - 29-09-2025, 08:34 AM

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