27-09-2025, 05:12 AM
-Bueno, por llamarlo de alguna manera, aún no se exactamente que te califica para poder llamarte a ti mismo pirata.-La idea de darle una ostia a un marine sigue presente en mi mente, pero dudo mucho que a Iskander le gustara esa manera de empezar en este mundo llamado piratería. Iba a tener que seguir buscando una manera algo más
-Es más que nada por el tema religioso, no vaya a ser que esté quedando como irrespetuosa o algo, pero es bueno saberlo.- Dejo escapar una risilla divertida, traviesa, después de todo soy bastante consciente de que acabo metida en bastantes problemas por no tener cuidado con esas cosas.
Alza ambas cejas ante lo que dijo, no la pregunta, estoy acostumbrada a que me pregunten si soy así. Normalmente son más bruscos, si siempre soy así de descarada, brusca, si soy consciente de que un día de estos iba a terminar en problemas.
-Cariño, soy siempre así, no suelo cambiar mi forma de ser dependiendo de la gente, y tampoco suelo mentir.-Me encogí de hombros ante aquello, antes de girarme un poco, necesitaba comprobar algo mejor.
Me puse de lado, la cadera contra la barandilla, quedando de frente a él me incliné hacia delante, ya que era algo más alto apoyándome un poco contra el. Ladee el rostro para poder fijarme mejor en sus ojos, apartando el cabello al lado, haciendo que la blusa mostrara mejor el escote, los tatuajes que se deslizaban desde mis hombros hasta abajo.
-Si tus ojos son un defecto, mis tatuajes y mis cicatrices son una desgracia.-Rodé los ojos ante eso, había estado rodeada toda mi vida de gente curiosa, extraña. Al comienzo experimentos, gente genéticamente alterada, destrozada, de muchas razas y formas.
Luego piratas, de todo tipo y forma.
-Es un rasgo bastante único Cao, me gustan tus ojos.-Estiro la mano de forma tranquila, llevándola a su mejilla, las yemas de mis dedos rozan su mejilla y antes de que reaccione, le doy un pequeño tirón, suave, más como una pequeña reprimenda.
Alzo una ceja, clavando mis ojos claros en los suyos, dejando en claro que estoy intentando ser seria, todo lo que puedo.-Nada de auto despreciarse, ya el mundo es lo suficientemente cruel como para que añadamos esos comentarios sobre nosotros mismos.- Lo dice la que se ha llamado a ella misma monstruo durante años, si, pero las viejas costumbres son complicadas de matar.
-Es más que nada por el tema religioso, no vaya a ser que esté quedando como irrespetuosa o algo, pero es bueno saberlo.- Dejo escapar una risilla divertida, traviesa, después de todo soy bastante consciente de que acabo metida en bastantes problemas por no tener cuidado con esas cosas.
Alza ambas cejas ante lo que dijo, no la pregunta, estoy acostumbrada a que me pregunten si soy así. Normalmente son más bruscos, si siempre soy así de descarada, brusca, si soy consciente de que un día de estos iba a terminar en problemas.
-Cariño, soy siempre así, no suelo cambiar mi forma de ser dependiendo de la gente, y tampoco suelo mentir.-Me encogí de hombros ante aquello, antes de girarme un poco, necesitaba comprobar algo mejor.
Me puse de lado, la cadera contra la barandilla, quedando de frente a él me incliné hacia delante, ya que era algo más alto apoyándome un poco contra el. Ladee el rostro para poder fijarme mejor en sus ojos, apartando el cabello al lado, haciendo que la blusa mostrara mejor el escote, los tatuajes que se deslizaban desde mis hombros hasta abajo.
-Si tus ojos son un defecto, mis tatuajes y mis cicatrices son una desgracia.-Rodé los ojos ante eso, había estado rodeada toda mi vida de gente curiosa, extraña. Al comienzo experimentos, gente genéticamente alterada, destrozada, de muchas razas y formas.
Luego piratas, de todo tipo y forma.
-Es un rasgo bastante único Cao, me gustan tus ojos.-Estiro la mano de forma tranquila, llevándola a su mejilla, las yemas de mis dedos rozan su mejilla y antes de que reaccione, le doy un pequeño tirón, suave, más como una pequeña reprimenda.
Alzo una ceja, clavando mis ojos claros en los suyos, dejando en claro que estoy intentando ser seria, todo lo que puedo.-Nada de auto despreciarse, ya el mundo es lo suficientemente cruel como para que añadamos esos comentarios sobre nosotros mismos.- Lo dice la que se ha llamado a ella misma monstruo durante años, si, pero las viejas costumbres son complicadas de matar.
