¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado)
#6
Narrador / María Merlot

………………………………

¿Qué era ese sonido?
Era su corazón desbocado.
¿Por qué?
Porque ahí estaba SU KAMI.

Su preciosa estampa, tal cual como lo recordaba. No había cambiado nada en todo este tiempo, se sintió transportada a Sorbet, a una plaza similar, a un recuerdo que atesoraba con demasiado cariño. ¿Cuántas veces se preguntó en su soledad como estaría el hombre de gran y noble corazón? ¿Cuántas veces quiso regresar a Sorbet a buscarlo? Muchas, y si no se hubiera encontrado con Ashviel, posiblemente hubiera hecho todo lo posible por ir a aquella isla, a quedarse a su lado… no le importaría vivir en las calles, dormir entre callejones, siempre y fuera con él. Porque él, sin saberlo, fue luz, fue paz, en un momento lleno de infelicidad.

“No me queda más, damas y caballeros, pero pronto volveremos a vernos.”

Su voz, su voz… definitivamente si sus ojos la engañaban sus oídos no. Tan amable como siempre, y ahí estaba, su sonrisa gentil… la sonrisa de un hombre maravilloso, de un hombre digno de ser llamado Kami, porque transmitía su invaluable esencia, su alma pura. Quiso correr hacia él pero sus emociones confusas y dispersas la anclaron en su posición. Tenía mil y un pensamientos rondando su cabeza pero sobresalía el de la absoluta felicidad por verlo… ¿Se acordaría de ella? ¿Sería como Algodón de Azúcar? Él nunca la recordaba. ¿Y si no la recordaba qué haría? ¿Y si pasaba de ella como si fuera una extraña?
¡Pensamientos intrusivos!

Si no la recordaba lo haría recordar, y en el peor de los casos forjaría su amistad nuevamente… cada día con esmero y paciencia, como lo hacía con el médico olvidadizo. Respiro profundo con los ojos cerrados, dejando sus tontos miedos atrás. Las personas ya se habían dispersado, solo quedaba ella ahí, sembrada como un árbol; reuniendo valor para acercarse a su objeto de devoción.

“¿María?”

Su nombre, dicho por él, sonó celestial e irreal. ¿Estaba soñando? ¡ESTABA SOÑANDO! Abrió los ojos y miró directamente al hombre, su largo cabello azabache y su altura desgarbada. Sus gestos tomando su bolsa del suelo y pareciendo satisfecho con eso, la hizo esbozar una mediana sonrisa. Si él estaba bien, ella también, era automático en su cabeza. María nunca abría su corazón a medias, nunca hacía nada con tintas grises, para ella era todo o nada, y a su Kami le había dado todo su corazón, como se lo había dado a los miembros de la tripulación de Ashviel… era alguien especial para ella, siempre lo sería, sin importar nada… ni el tiempo, ni la distancia.

“¿Eres tu?”

Le pregunto. Haciendo que la emoción anterior disminuyera un poco… ¿Entonces no la había reconocido? ¿Solo soltó un nombre al azar? No importaba, ella lo haría recordar por ambos. Lo vio acercarse, la bolsa en una mano, la flauta en otra. ¿Como era siquiera posible que fuera él quien rompiera la distancia y no ella?

¡Muy Mal María Merlot!

“Me alegra ver que estes bien, querida”

Si la recordaba, y su sonrisa, dedicada solo a ella… solo para ella hizo que su corazón volviera a irse hasta las estrellas y causó que por sus labios se extendiera un gesto similar al suyo… mostrando una muy sincera alegría por verlo mientras sus ojos ámbar brillaban más que mil linternas en el mar. Él se había quedado a una distancia prudente, él estaba cerca… la celeste por inercia estiró la diestra y tocó su brazo, necesitaba confirmarlo con su último sentido: El tacto. Tan real como el suelo que pisaba, como el aire que respiraba.

¡SI ERA SU KAMI!

— ¡Kami! — exclamó en un susurro mirándolo a sus ojos cálidos y castaños — … ¿de verdad eres tú…? — su voz fue apareciendo poco a poco, su sonrisa solo podía mantenerse sobre sus labios rosados — ¡Guau! ¡Guau! ¡Guau! — repetía soltandolo mientras lo rodeaba mirándolo por todos lados, como inspeccionando que estuviera tan bien como lo dejó en Sorbet — ¡De verdad eres tu, Kami!. — esta vez fue una confirmación cuando luego de rodearlo volvió al punto inicial — ¡Aaaaaaaaaaaaaah! — pego un leve grito llevando las manos a su cara y moviéndola sin poder creérselo — ¡Mi Kami! — sentenció saltando a sus brazos, rodeándolo por el cuello y dándole una afectuosa bienvenida de nuevo a su vida — No sabes cuanto te he extrañado. Todo lo que ha pasado, las islas que he visitado, las personas que he conocido… ¡Las personas que he conocido! Ay, de verdad, son... no sé, son tan increíbles que vas a tener que pellizcarme para que me lo crea. Son tan raros, únicos, especiales y maravillosos como tú, de verdad. Te van a encantar. Tienes que conocer a Algodón de Azúcar, es tan dulce y esponjoso como suena… ¡Y Fantasma! Tiene un barco que es muy grande, aunque me da un poco de miedo por las noches... pero el barco… ¡No Fantasma! Él es un amor aunque estricto. También está Blacky, que parece un poco rudo, pero es un pan de guayaba. Sus pistolas son más rápidas que un rayo… Y Unnie, que es simplemente bellísima por dentro y su guitarra suena a gloria. Y hay muchos más, no te imaginas. Todos y cada uno de ellos son fantásticos… ¡Y la comida! La comida es deliciosa, de la mano de Rackham… ¿escuchas?… me está rugiendo el estómago solo de pensarlo. Tienes que probarla, en serio. Te prometo que en cuanto la huelas se te va a hacer agua la boca. Es como si todas las estrellas se hubieran puesto de acuerdo para crear el sabor más delicioso del universo a través de sus manos… ¡Debes venir a cenar! ¡Por favooooooooooor! — habló, sin detenerse, y  casi sin respirar... sus palabras bañadas de alegría y entusiasmo, que contagiarían hasta al más enfurruñado. Todo eso lo dijo sin soltarse del abrazo del hombre, un abrazo de oso cabe destacar.

Al separarse de él, giró sobre su propio eje, muy contenta de tenerlo nuevamente cerca de ella. Luego se detuvo, y pensó por un momento… como si su voz se hubiera extinguido por el fugaz recuerdo que surcó su cabeza… recordó como… como se había encontrado con Ashviel… ¿Si ella llevaba a Han con Ashviel él le cantaría como… cómo se conocieron? No le gustaría que Kami lo supiera… porque él la había salvado en Sorbet, le había dado libertad y por su debilidad había terminado nuevamente… como esclava, en un sitio tan… oscuro... que recordarlo le daba escalofríos. Su energía positiva se esfumó, de su cara se borró toda alegría. Su Kami la había salvado, y ella lo había arruinado… ¿Se decepcionaría si lo supiera? Pensarlo hizo que le faltará el aire, hizo que sus ojos comenzarán a picar…  no quería que él la odiara, o la mirara como… como un caso perdido, su Kami no… — Yo… yo… lo arruine,... Kami… — se condenó a sí misma, sus palabras salieron entrecortadas, el nudo en su garganta no la dejó terminar la idea, idea que se vio interrumpida por las lágrimas que brotaron, calientes y saladas, una tras otra, rodando por sus mejillas. Cada una de ellas era un "lo siento" silencioso que no podía pronunciar en voz alta, un lamento por la persona a la que decepcionaría. ¿Lo decepcionaría, cierto? Claro que si, él le dio libertad, ella la perdio…

[Imagen: latest?cb=20150523093005]

La escena, la escena estaba llamando la atención de los que pasaban por ahí. Una hermosa chica llorando frente a un hombre que se veía claramente como un vagabundo.

¿Necesitaría ayuda?
¿Qué habría pasado?
¿Qué le hizo ese hombre?
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
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RE: ¿Qué me llevo hoy? (Privado-Pasado) - por Han - 21-09-2025, 12:46 AM
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