Usted no aprende, ¿Verdad? - Priv.Lan [Pasado]
#3
El caos era la invitación absoluta a la retirada para aquel muchacho pillo; Mientras todos estaban más preocupados de sacarse los sesos entre sí, Owen contaba cada berry obtenido con su pequeña treta. Coser y cantar, simple y llanamente levantar campamento para seguir con su camino.

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-...cuarenta y cuatro...cuarenta y cinco...-

Con su vista centrada en su botín, alzó la mirada un solo segundo hacia arriba. Uno solo. Sentía que algo o alguien estaba fijando su atención en él, alguien, incluso, a no demasiada distancia. Veía como una mujer estaba haciendo contacto visual con su persona.
Y siguió contando.
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-...cuarenta y seis...cuarenta y sie-
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-¿¡QUÉ!?-

En cuanto prestó atención...una mujer tan espectacular como solo imaginable en su mente tenía sus ojos clavados en él; Tenía una pipa tan extensa como llamativa, una piel de lobo que le colgaba en forma de capa, un cuerpo tan musculado y enorme que parecía un ente celestial, unas piernas tan grandes que le querían hacer gritar "písame" y una mirada absolutamente bellísima. Era, probablemente, la mujer más increíble que sus ojos habían visto desde que había salido de Isla Tamanegi por escándalo.

Literalmente Owen (?)


En cuanto la observó levantarse y dirigirse hacia él sin perder ni un solo segundo del contacto visual, su corazón empezó a palpitar con una intensidad increíble. Se sentía demasiado nervioso, ¿Quién era? Era demasiada mujer para ser real -¡COÑO! ¡ESTÁ VINIENDO HACIA AQUÍ!- Tenía un porte absolutamente imponente. Owen era un muchacho absolutamente repleto de valentía, pero...esa tipa, ¿Quién era? ¿QUÉ era? Era extremadamente voluptuosa, rostro de mil maravillas y unos abdominales que podrían volver diamante hasta el carbón. Tenía que pensar rápido, el tiempo parecía ir cada vez más lento mientras sentía el palpitar de su corazón y el sudor que caía desde su frente con un nerviosismo muy notable. De esa confianza tan desmesurada a la cobardía propia de un niño, el pelirrojo estaba seguro que no sería el único hombre que no se sentiría enloquecido por alguien así. Era como los dinosaurios: Espectaculares y hermosos, pero asesinos despiadados.

Detectó automáticamente el olor de la marihuana exhalada de la muchacha que saludó, mostrando su voz femenina tan altamente seductora. Owen se vio incluso más descolocado que antes, siendo tapado por la sombra del mujerón delante de él que colocó su tarro en aquella mesita. Estaba congelado, petrificado, con los berrys frente a él mientras no perdía ni una milésima de segundo el contacto visual.

¿Jugamos?
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-Jugamos a lo que quieras.-

Estaba hechizado absolutamente, más viéndola sentarse delante de él. No sabía adonde ver: Hacia arriba, hacia abajo, hacia la enorme cantidad de detalles que habían en su rostro, cuerpo, ropas, torso, brazos, casco de cabeza de lobo, era tan absurdamente exótica que sentía que se le iban a salir las cuencas de los ojos. Su mirada fue directamente hacia la mano de la muchacha que se la llevó al busto, fue imposible no abrir aún más la boca -¡SI ESTOY EN COMA MANTÉNGANME ASÍ!- de la impresión y la sorpresa mientras sus ojos se salían como platos, viendo como, de allí, sacaba una llamativa bolsa de lo que notablemente eran monedas, ya que el oído del pelirrojo era absurdamente preciso a la hora de detectar el repiqueteo de aquellos discos metálicos tan característicos. Qué le importaba, incluso los karatekas y piratas combatiendo habían pasado no a segundo plano, a quinto si fuese necesario. Ella estaba rebosante de confianza, Owen se sentía una pulga al lado de semejante maravilla caminante -...de verdad quieres jugar?- estaba sonrojado, mucho, la miraba hacia arriba y hacia abajo. Dentro de él sabía que no debía estafarla ni engañarla, pero, ¿Que le pise la cabeza en el proceso? Dios mío, un sueño hecho realidad -Mira, tía...aquí entre nos,- la nariz del chico se retorció por la cercanía del humo de la evidente sustancia ilícita, aproximándose un poco a la chica mientras mantenía cierto gesto de complicidad -esto...- miró a los dados, la miró a ella -No.- la mujer tenía una mirada demasiado seductora, pero peligrosa. El instinto le gritaba que desistiese -...tengo una idea mucho mejor.- quiso ir por otro lado...aunque manteniendo el desafío implícito.

-¡Camarero! ¡Tráeme cuarenta jarras de cerveza! ¡Te las pago por adelantado!- la exclamación del muchacho mantenían su rostro algo nervioso, tembloroso, una expresión llena de falso coraje en el cual no le quitaba ni un solo segundo la vista de encima a aquellos obres ámbar que el mujerón traía consigo. Si bien la diferencia de alturas era mínima, de musculatura y físico...era descomunal -Veinte yo, veinte tú.- Owen, con esa sonrisa ladina que lo caracteriza, se encorvó, usando su mano derecha para barrer los berrys hacia su lado y que el encargado de las bebidas las tomase una por una. Había contado cuántas tenía, y sabía que le alcanzaba exactamente para esa cantidad -El que se las tome todas sin vomitar, se lleva lo que tenga el otro.- y de abajo de sus piernas, al igual que lo hizo la muchachita, una bolsita marrón apareció, como si la hubiese tenido sobre los muslos todo este tiempo. ¡PLISH!, el repiqueteo metálico se escuchó cuando la misma dio contra la mesa. Encorbado, se estiró hacia adelante, buscando aproximarse un poco más a la diosa olímpica -Me llamo Owen. Owen Yang. Me quedo corto si digo que es un placer.-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
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RE: Usted no aprende, ¿Verdad? - Priv.Lan [Pasado] - por Owen Yang - 25-09-2025, 11:46 PM

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