25-09-2025, 02:42 PM
(Última modificación: 25-09-2025, 02:45 PM por Maki D. Zen'in.)
Las ambiciones de la tripulación eran grandes, eso era bueno, parecía que sobraba la confianza y el único que parecía tener la una vista fija en lo que parecía ser la realidad era el cocinero, seguro estaba sopesando la cantidad de cosas que debía hacer, cocinar, cosas que recolectar… en ese momento los ojos de Maki se fijaron mejor en el y quiso hurgar en sus pensamientos. Adivinar que ocurría o que pasaba en su alma, pero esos ojos claros eran infranqueables e insondables. Eran cautivadores.
Pensó en cada uno de los tripulantes como un único individuo… sus rostros parecían cubiertos por la neblina del olvido y le era difícil recordarlos en realidad. Salvo el del cocinero y los dos Rojo y Rosa. Rojo y Rosa… debía recordarlos, eran los más confiables de todos. Era la forma de recordarlos, el cocinero era negro y gracias a cosas básicas comenzaría a recordarlos al menos con sus nombres correctos sin mezclarlos, confundirlos u olvidarlos. Vio como rodeo el cuello del muchacho y le ofreció obligado a ayudarle con la cena… su rostro a veces era el de que no sabia donde estaba parado y sin duda… escondía algo… mentiras supuso de inmediato Maki, pero lo dejo pues era buen ladrón. Siempre se necesitaba un pilluelo en cada grupo, y a uno que se sacrifique por el resto mas aún. Un chivo expiatorio que le corten las manos en lugar de a ella.
Pudo ver como Rojito ponía su vida en la línea por el pilluelo, justo como ella. pero que le salvara la vida no decía nada pues estaba segura que al menos cada tripulante le había salvado la vida al impulsivo traidor. Cuando vio que se llevaban al pelirrojo le cruzo la mirada y le lanzo un beso al aire de manera burlesca. Pero algo pareció surcar el aire y BAM el cañón triple del pistolero derribo en el aire a una gran criatura marina que cayo muerta en el acto… era fuerte y su puntería magistral. A Maki le encantaba las pruebas de fuerza y habilidad, pero no que mataran animales sin sentido… esto era por sobrevivir… el corazón casi le dio un vuelco a sus creencias, quiso matarlos a todos en ese instante. Pero comprendía que… ho no… parecía que la prisionera, aquel ángel con la dulce voz de un coro celestial aprecia afligida… la quemada se irguió en toda su altura… dispuesta a luchar del lado de la Princesa Encadenada acaricio la tsuka de su espada que emergía de la guitarra… pero… no. Cambio su semblante y parecía ser que no le importaba que matasen a alguno de sus primos lejanos. Esto le causo confusión y se aseguraría de preguntarle después a que se debía. Sus palabras la confundieron aún más… ahora no estaba segura de si era una verdadera prisionera, miro con asombro como los grilletes se le caían y se las quitaba a placer… conclusión… era una orate. Procuraría que en el futuro si salía de misión o lo que sea con ella. se aseguraría que no hablase… cada palabra no encajaba con la anterior y solo le confundía más. Maki no era tan lista. La siguiente acción le trajo de los pelos la hermosa sirena se sentó a su lado y le pidió una canción… y como si algo en su alma se lo obligara la guitara rugió y sus sentimientos de muerte se fueron de su mente. Justo cuando el doctor de la muerte llevo al pelirrojo… su nombre ni puta idea, no tenía memoria más que para la música… —Maki… claro que ya deberías recordarlo, no es tan largo ni complicado bombón… solo espero que no lo olvides… bien… una canción… que ritmo será… veamos… — Pareció reclamar un poco pero apenas recordaba el nombre de algunos… solo parecía medio recordar el de Uker… el medico a pesar de tener una memoria de pez parecía el más capaz de todos, descubría mentiras, sanaba por acto divino y parecía manejar un léxico y racionalidad implacable… y cerrando los ojos, quiso escuchar los vientos fríos y el ritmo del mar… por ello improviso una canción con los presentes. Anunciando la llegado de un poder sin igual a los blues Su voz se alzo suave y fue acelerando hasta que de pronto se puso de pie cantando y tocando su guitarra que parecía contener en el interior piezas que resonaban como varios instrumentos… hasta que finalmente la canción se completo y ella se encontraba en medio de la cubierta medio danzando con sus ojos llenos de esperanza y clamor de almas… resoplando y con el pecho agitado… miro al capitán complacido al parecer y a sus compañeros… era hora de comer… ordeno subir al animal muerto y cuando le pidieron subirlo… ella quiso negarse pero la voluntad del capitán era grande… no podía negarse… ayudaría de mala gana en la faena y se sentía mas o menos bien por que si bien había muerto, serviría para alimentarlos a todos… o al menos a los que disfrutaban consumir cadáveres.
Después de sacar al pez del mar busco el momento… encontró a Rojo distraído… le tomo por las ropas y lo llevo contra uno de los muros de madera del barco… se aseguró que nadie más le escuchase… y con la mano agarrándole las ropas y cruzando su brazo en dirección a su cuello le hablo con la voz rota y los ojos envueltos en llamas. —La próxima vez que mates a un animal frente a mis ojos, asegúrate que la segunda bala sea para mí o para tí... pedazo de basura… es mi primer y ultimo aviso… entendiste?— Se mantuvo apretando mas y mas y un poco más… siempre con la mano danzando en la daga oculta detrás de su espalda…
Pensó en cada uno de los tripulantes como un único individuo… sus rostros parecían cubiertos por la neblina del olvido y le era difícil recordarlos en realidad. Salvo el del cocinero y los dos Rojo y Rosa. Rojo y Rosa… debía recordarlos, eran los más confiables de todos. Era la forma de recordarlos, el cocinero era negro y gracias a cosas básicas comenzaría a recordarlos al menos con sus nombres correctos sin mezclarlos, confundirlos u olvidarlos. Vio como rodeo el cuello del muchacho y le ofreció obligado a ayudarle con la cena… su rostro a veces era el de que no sabia donde estaba parado y sin duda… escondía algo… mentiras supuso de inmediato Maki, pero lo dejo pues era buen ladrón. Siempre se necesitaba un pilluelo en cada grupo, y a uno que se sacrifique por el resto mas aún. Un chivo expiatorio que le corten las manos en lugar de a ella.
Pudo ver como Rojito ponía su vida en la línea por el pilluelo, justo como ella. pero que le salvara la vida no decía nada pues estaba segura que al menos cada tripulante le había salvado la vida al impulsivo traidor. Cuando vio que se llevaban al pelirrojo le cruzo la mirada y le lanzo un beso al aire de manera burlesca. Pero algo pareció surcar el aire y BAM el cañón triple del pistolero derribo en el aire a una gran criatura marina que cayo muerta en el acto… era fuerte y su puntería magistral. A Maki le encantaba las pruebas de fuerza y habilidad, pero no que mataran animales sin sentido… esto era por sobrevivir… el corazón casi le dio un vuelco a sus creencias, quiso matarlos a todos en ese instante. Pero comprendía que… ho no… parecía que la prisionera, aquel ángel con la dulce voz de un coro celestial aprecia afligida… la quemada se irguió en toda su altura… dispuesta a luchar del lado de la Princesa Encadenada acaricio la tsuka de su espada que emergía de la guitarra… pero… no. Cambio su semblante y parecía ser que no le importaba que matasen a alguno de sus primos lejanos. Esto le causo confusión y se aseguraría de preguntarle después a que se debía. Sus palabras la confundieron aún más… ahora no estaba segura de si era una verdadera prisionera, miro con asombro como los grilletes se le caían y se las quitaba a placer… conclusión… era una orate. Procuraría que en el futuro si salía de misión o lo que sea con ella. se aseguraría que no hablase… cada palabra no encajaba con la anterior y solo le confundía más. Maki no era tan lista. La siguiente acción le trajo de los pelos la hermosa sirena se sentó a su lado y le pidió una canción… y como si algo en su alma se lo obligara la guitara rugió y sus sentimientos de muerte se fueron de su mente. Justo cuando el doctor de la muerte llevo al pelirrojo… su nombre ni puta idea, no tenía memoria más que para la música… —Maki… claro que ya deberías recordarlo, no es tan largo ni complicado bombón… solo espero que no lo olvides… bien… una canción… que ritmo será… veamos… — Pareció reclamar un poco pero apenas recordaba el nombre de algunos… solo parecía medio recordar el de Uker… el medico a pesar de tener una memoria de pez parecía el más capaz de todos, descubría mentiras, sanaba por acto divino y parecía manejar un léxico y racionalidad implacable… y cerrando los ojos, quiso escuchar los vientos fríos y el ritmo del mar… por ello improviso una canción con los presentes. Anunciando la llegado de un poder sin igual a los blues Su voz se alzo suave y fue acelerando hasta que de pronto se puso de pie cantando y tocando su guitarra que parecía contener en el interior piezas que resonaban como varios instrumentos… hasta que finalmente la canción se completo y ella se encontraba en medio de la cubierta medio danzando con sus ojos llenos de esperanza y clamor de almas… resoplando y con el pecho agitado… miro al capitán complacido al parecer y a sus compañeros… era hora de comer… ordeno subir al animal muerto y cuando le pidieron subirlo… ella quiso negarse pero la voluntad del capitán era grande… no podía negarse… ayudaría de mala gana en la faena y se sentía mas o menos bien por que si bien había muerto, serviría para alimentarlos a todos… o al menos a los que disfrutaban consumir cadáveres.
Después de sacar al pez del mar busco el momento… encontró a Rojo distraído… le tomo por las ropas y lo llevo contra uno de los muros de madera del barco… se aseguró que nadie más le escuchase… y con la mano agarrándole las ropas y cruzando su brazo en dirección a su cuello le hablo con la voz rota y los ojos envueltos en llamas. —La próxima vez que mates a un animal frente a mis ojos, asegúrate que la segunda bala sea para mí o para tí... pedazo de basura… es mi primer y ultimo aviso… entendiste?— Se mantuvo apretando mas y mas y un poco más… siempre con la mano danzando en la daga oculta detrás de su espalda…

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