21-09-2025, 06:20 AM
Narrador / María Merlot
LA CANCIÓN QUE SIEMPRE QUISE DEDICARLE A CAO :: CLICKEA AQUÍ
…………………………………….
¿Nerviosa?
Si.
¿En control?
Digamos que... también.
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¿Nerviosa?
Si.
¿En control?
Digamos que... también.
Solo debía sonreír, fingir lo quisiera la persona que cruzará por la puerta y esperar el momento para escapar… cuantas veces en su vida lo había hecho, cuántas veces había logrado escurrirse de las manos de los asquerosos hombres que buscaban a fuerza lo que no podían conseguir sin emplear el dinero que los rodeaba. Los orbes ámbar de la mujer se posaron en la manilla, en su girar y el abrirse de la puerta.
¡Bum!
Oh
¡Bum Bum!
Grande
¡Bum Bum Bum!
Imponente
¡Bum Bum Bum Bum!
Intimidante de mirar.
Oh
¡Bum Bum!
Grande
¡Bum Bum Bum!
Imponente
¡Bum Bum Bum Bum!
Intimidante de mirar.
La peliceleste trago saliva cuando se cerró la puerta detrás de él mientras su corazón desbocado se agitaba en su pecho y el control que sintió antes se derretía como la nieve. Ese tipo… ese tipo le recordaba a Ashviel, a Jin. Dominaba la habitación con su sola presencia, y sus pasos lentos pero seguros hacia su dirección, como si fuera el amo del tiempo y del espacio, la hicieron sentir pequeña… y tan prisionera como nunca.
“Se suponía que esto era un mal Burdel... Tú...”
Su voz… su voz la abrasó y congelo, en parte iguales. Profunda, pastosa, delirante… había en ella una autoridad que no necesitaba ser impuesta, una calma que era más embriagante que el ron, más aterradora que cualquier tempestad… ¿Era la voz del poder? Si, eso, de alguien acostumbrado al mando… una melodía que prometía cosas peligrosas y, a la vez, una extraña serenidad calida.
Estaba en problemas, y lo confirmó cuando alzó tímidamente sus ojos al rostro del hombre. Sus ojos tan negros como la noche, con apenas un punto de color… eran los ojos más irreales que había visto jamáas… tan profundos como el mismo océano, como los abismos llenos de penumbra de los lechos marinos. En conjunto su estampa… su estampa solo le hacía pensar una cosa “Estoy jodida” porque simplemente se sentía como un conejo atrapado en la guarida del león. Por reflejo María mordió levemente su labio inferior… estaba muy intimidada, demasiado para pensar, su cabeza estaba apagada… y su voz en un silencio total. De seguro a más de uno de sus compañeros de barco le gustaría verla así, callada, cosa que pocas veces pasaba… pero ese hombre, ese hombre tan majestuoso y sereno, la desbarató y mando de viaje a su voz.
Sintió su mano tocar su barbilla, fue delicado, lo que también fue inesperado. Tenía que reaccionar, porque sino Él haría con ella lo que quisiera y lo estaba haciendo. Movió su cabeza, la evaluó con aquellos orbes de la antítesis de la luz, la dejó expuesta y vulnerable. No tenía pudor pero bajo esa mirada obsidiana se sintió desnuda a pesar de estar vestida, no decentemente, pero vestida al final del día. Por un momento pasó la fugaz idea por su cabeza de taparse con sus manos, pero era absurdo, ella no estaba desnuda aunque se sintiera expuesta frente a él. No podía negarlo, y seguramente él pudiera verlo, como la sangre subía a sus mejillas y las coloreabas un poco ¿Vergüenza? ¿Miedo? ¡No lo sabía! y para colmo su loco corazón no dejaba de latir como si fuera a explotar…
Estaba en problemas, y lo confirmó cuando alzó tímidamente sus ojos al rostro del hombre. Sus ojos tan negros como la noche, con apenas un punto de color… eran los ojos más irreales que había visto jamáas… tan profundos como el mismo océano, como los abismos llenos de penumbra de los lechos marinos. En conjunto su estampa… su estampa solo le hacía pensar una cosa “Estoy jodida” porque simplemente se sentía como un conejo atrapado en la guarida del león. Por reflejo María mordió levemente su labio inferior… estaba muy intimidada, demasiado para pensar, su cabeza estaba apagada… y su voz en un silencio total. De seguro a más de uno de sus compañeros de barco le gustaría verla así, callada, cosa que pocas veces pasaba… pero ese hombre, ese hombre tan majestuoso y sereno, la desbarató y mando de viaje a su voz.
Sintió su mano tocar su barbilla, fue delicado, lo que también fue inesperado. Tenía que reaccionar, porque sino Él haría con ella lo que quisiera y lo estaba haciendo. Movió su cabeza, la evaluó con aquellos orbes de la antítesis de la luz, la dejó expuesta y vulnerable. No tenía pudor pero bajo esa mirada obsidiana se sintió desnuda a pesar de estar vestida, no decentemente, pero vestida al final del día. Por un momento pasó la fugaz idea por su cabeza de taparse con sus manos, pero era absurdo, ella no estaba desnuda aunque se sintiera expuesta frente a él. No podía negarlo, y seguramente él pudiera verlo, como la sangre subía a sus mejillas y las coloreabas un poco ¿Vergüenza? ¿Miedo? ¡No lo sabía! y para colmo su loco corazón no dejaba de latir como si fuera a explotar…
“Discúlpame querida , pensaba que en este Burdel había trata de mujeres y venía a liberarlas quizás me habré confundido.”
Ahí estaba de nuevo ese sonido pastoso. Ahora mucho más cerca y delirante, como si estuviera compartiendo un secreto con ella ¿Era normal que la vibración profunda le erizará la piel y le hiciera cerrar los dedos de los pies involuntariamente? ¿Qué estaba sintiendo? ¿La cercanía de la muerte? ¿O acaso estaba descubriendo algún nuevo sentimiento, uno cuya forma y nombre desconocía?
¡Respira, tonta!
Escucha sus palabras…
Enfócate…
“... dime qué no has venido a rescatar a alguien y has decidido quedarte para distraerme y que escapen, tienes suerte por qué yo no soy un cliente real, Soy Cao Guojiu ¿Y tú?”
Escucha sus palabras…
Enfócate…
“... dime qué no has venido a rescatar a alguien y has decidido quedarte para distraerme y que escapen, tienes suerte por qué yo no soy un cliente real, Soy Cao Guojiu ¿Y tú?”
— ¿Eh? — apenas musitó con su suave voz intentando calmar su cuerpo… en especial su corazón… ¿Qué decía el hombre? ¿No era un cliente? ¿Estaba ahí para liberar a las chicas? ¿Podía confiar en él? Bueno, en cualquier otra ocasión, y con casi cualquier otra persona, si lo hubiera hecho sin dudar pero su presencia la intimidaba… su mirada generaba que un nudo se le formará en el estómago, una mezcla de pánico y un extraño anhelo… había algo en él que… que la hacía querer correr lejos… pero también correr muy cerca.
Oficialmente: Se había vuelto loca.
— Si… yo… yo… lo hago… lo hice… ya se ha… ya se ha ido… debe ir lejos… — su voz salió como estaba su corazón: entrecortada, indecisa. ¿Cuando él iba a quitar su mano de su barbilla? Eso ayudaría mucho a calmarla — Cao Goujiu… — dijo su nombre… sonaba peligroso pero tan exquisito, aunque eso daba igual, para aclarar su mente, ella mismo echó su cabeza hacia atrás, alejando el contacto del hombre… se sintió como un error que ahora la dejaba con un frío inusual en el sitio donde antes estaban los dedos del moreno — … no sé si hay más, es posible… si dices la verdad, entonces ayudalas a recuperar su libertad, nadie merece dar su cuerpo en contra de sus deseos, nadie merece sufrir esas heridas silenciosas que nunca desaparecerán… — recuperó su hermosa y melodiosa voz de sirena. Definitivamente, alejarse de su tacto le permitió ser ella de nuevo, era mejor evitarlo, no sabía qué clase de poder ejercía sobre su mente y cuerpo pero no iba a quedarse a averiguarlo… se levantó, lo que evidenció la diferencia de altura, ese hombre le sacaba unos buenos 20 centímetros o más, tuvo que levantar la cabeza para verlo… ¡Error! Esos ojos… esos ojos la… la… no encontraba la palabra adecuada para describir lo que le hacía sentir así que solo desvió la mirada, si, hacia un lado… cualquier sitio menos él — Buena… suerte en tu loable misión… que el Dios del Mar te Bendiga — le deseo, que más podía hacer… porque ella iba a saltar por esa ventana, alejarse de ese hombre y de sus ojos hipnóticos y enigmáticos… pero antes de poder hacerlo la puerta de la habitación se abrió…
— Holaaaaaaaaa… — la voz melosa y tan desagradable como el olor mismo de ese recinto. La paralizó, su vista era obstruida por el gran cuerpo del hombre, así que no pudo visualizar a quien entró — ¿No fuiste quien pidió una pelirroja?… — ¿Le gustan las pelirrojas? No, eso no es importante… lo importante fue el tono de escrutinio que había en la intrusa.
— Holaaaaaaaaa… — la voz melosa y tan desagradable como el olor mismo de ese recinto. La paralizó, su vista era obstruida por el gran cuerpo del hombre, así que no pudo visualizar a quien entró — ¿No fuiste quien pidió una pelirroja?… — ¿Le gustan las pelirrojas? No, eso no es importante… lo importante fue el tono de escrutinio que había en la intrusa.
¡Oh, oh!
¿Qué pasaría si ella descubre lo que él ya descubrió?
¿Qué cosa?
¡Que ella no era una prostituta!
¿Qué pasaría si ella descubre lo que él ya descubrió?
¿Qué cosa?
¡Que ella no era una prostituta!
Sin pensarlo se pegó al pecho del hombre, ocultándose lo mejor que podía… ¡Estaba tonificadisimo! Fue entonces cuando lo olió, y se dio cuenta por primera vez de su olor afrutado… ¡Un aroma delicioso! Tan intenso y lleno de vida, tan floral y ácido a la vez. ¿Si lo mordía sabría igual? ¿Estaría jugoso? — Ha… haz que se valla… — pidió en un susurro suplicante María con sus labios pegados a la ropa del sujeto., alejando los pensamientos intrusivos de su mente...
Con esa mujer ahí no podría huir, con esa mujer ahí no podría alejarse de ese hombre… hombre que la estaba trastocando, que la estaba haciendo sentir mil y una cosa sin nombre, solo deseaba volver a su celda y olvidarse de esas sensaciones irreconocibles. ¿Quién era Cao Goujiu y por qué tenía ese poder sobre ella? ¿Por qué quería morderlo? Era por su olor a fruta, era por eso... a ella le gustaban las frutas...
Con esa mujer ahí no podría huir, con esa mujer ahí no podría alejarse de ese hombre… hombre que la estaba trastocando, que la estaba haciendo sentir mil y una cosa sin nombre, solo deseaba volver a su celda y olvidarse de esas sensaciones irreconocibles. ¿Quién era Cao Goujiu y por qué tenía ese poder sobre ella? ¿Por qué quería morderlo? Era por su olor a fruta, era por eso... a ella le gustaban las frutas...
Karma Fanático: Hyakinthos.
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