21-09-2025, 02:54 AM
Se mantiene erguido con la chaqueta abierta, ni se esforzó en tapar sus enormes pectorales mientras la brida mecia sus ropajes. Dejo que todos hablaran, que las bromas fluyeran, que las dudas se revelaran y los desvaríos danzaran junto a mentiras descaradas. El ambiente fácilmente podia ser un auténtico caos pintoresco; Desde una sirena encadenando al pobre polizón con grilletes, un pistolero disparando a un rey marino como si fuera un juguete, el cocinero arrastrando al landronzuelo y Hyak hablando sobre vender organos como si de charlar del clima se tratara.
Uno mas loco que el otro.
Solto un resoplido que siguio con una risa. Finalmente volvería a hablar. «Bien, parte de este cargo es poner el orden» Y asi lo haria, con voz firme
—Está bien, basta de ruido. Si van a quedarse en este barco tendrán que aprender a escucharse… y a escucharme. —
Sus ojos buscaron rápidamente a Rackham, bastante divertido por la escena donde sostenia a Owen con un fastidio visible. «Pfff....»
—Uker, escuchame.Nadie sobrevive solo. Si cargas con todo tú solo vas a terminar por romperte. Si necesitas manos para cocinar, pídelas. Si falta comida, dilo. Y si sobra, también dilo. Mi barco no es una fonda de mala muerte, es un hogar. No anhelo verte reventando en silencio solo porque tienes la falsa idea de que debes sostenernos a todos.—
Al final eran eso; una funcionalmente disfuncional familia. Locos con matices diferentes pero con objetivos similares. — Valentine.. — Trato de poner una mirada seria. Esto de ser el lider era algo nuevo para él, quien acostumbraba a la soledad. — Recuerda que tu palabra acaba de poner un polizón bajo tu sombra. Si lo trajiste y dices que vale la pena, cargarás con lo que haga. Si roba, sera tu culpa, si nos mete en problemas tendrás que pagar por él. Serías quien responda por él. — Lo miro para expresar un "Entendido?" de manera sutil. Después de todo, en el mundo de la pirateria siempre habia que cuidarse de terceros. — De maria no esperó cordura... Ni siquiera necesitó que tenga esa cualidad. Pero solo te diré que estas cadenas no atan a nadie mas que a ti misma. Aprenderás a distinguir cuando esa locura nos salve o nos hunda. No encadenes a nadie sin una orden. Aunque esta vez sé plenamente que es por juego — Aunque si encadena a un marine se reiría. Eso seguro.
—Hyak, Hyak, no olvides que tu deber es mantener a estos tipos con vida, no medirles el precio en el mercado negro. Por favor... Haz que estos hombres vivan —
Suspiro profundo antes de convertir su mano en piedra sólida, como el de una fortaleza y golpear levemente a Owen.
—Y tú, chico… Has entrado con cuentos y payasadas, creyendo que la comedia te haría invisible. No me importa si inventas tesoros, si juegas a bufón o si pretendes engañar a todos con tu sonrisa. Lo que me importa es simple; en este barco se trabaja, se pelea y se sangra por los demás. Si quieres quedarte, tendrás que demostrarlo con acciones, no con palabras. Y si mientes, asegúrate de que esa mentira nos lleve a algún lugar, o te haré tragártela.— Se enderezo un poco antes de aplaudir.
—Bueno... Subamos este animalon, Thrym, Maki y Valentine lo amarraran y subiran. Rackham comenzara a cocinar el banquete, Owen te ayudara. Hyak esta atento por si Jensen dispara a alguien o si Owen se corta la mano. Y Maria... ¡Cantales! —
Echó a reir con orgullo.
— Ah y... ¡Muchas gracias por creer en mi y en ustedes! —
Uno mas loco que el otro.
Solto un resoplido que siguio con una risa. Finalmente volvería a hablar. «Bien, parte de este cargo es poner el orden» Y asi lo haria, con voz firme
—Está bien, basta de ruido. Si van a quedarse en este barco tendrán que aprender a escucharse… y a escucharme. —
Sus ojos buscaron rápidamente a Rackham, bastante divertido por la escena donde sostenia a Owen con un fastidio visible. «Pfff....»
—Uker, escuchame.Nadie sobrevive solo. Si cargas con todo tú solo vas a terminar por romperte. Si necesitas manos para cocinar, pídelas. Si falta comida, dilo. Y si sobra, también dilo. Mi barco no es una fonda de mala muerte, es un hogar. No anhelo verte reventando en silencio solo porque tienes la falsa idea de que debes sostenernos a todos.—
Al final eran eso; una funcionalmente disfuncional familia. Locos con matices diferentes pero con objetivos similares. — Valentine.. — Trato de poner una mirada seria. Esto de ser el lider era algo nuevo para él, quien acostumbraba a la soledad. — Recuerda que tu palabra acaba de poner un polizón bajo tu sombra. Si lo trajiste y dices que vale la pena, cargarás con lo que haga. Si roba, sera tu culpa, si nos mete en problemas tendrás que pagar por él. Serías quien responda por él. — Lo miro para expresar un "Entendido?" de manera sutil. Después de todo, en el mundo de la pirateria siempre habia que cuidarse de terceros. — De maria no esperó cordura... Ni siquiera necesitó que tenga esa cualidad. Pero solo te diré que estas cadenas no atan a nadie mas que a ti misma. Aprenderás a distinguir cuando esa locura nos salve o nos hunda. No encadenes a nadie sin una orden. Aunque esta vez sé plenamente que es por juego — Aunque si encadena a un marine se reiría. Eso seguro.
—Hyak, Hyak, no olvides que tu deber es mantener a estos tipos con vida, no medirles el precio en el mercado negro. Por favor... Haz que estos hombres vivan —
Suspiro profundo antes de convertir su mano en piedra sólida, como el de una fortaleza y golpear levemente a Owen.
—Y tú, chico… Has entrado con cuentos y payasadas, creyendo que la comedia te haría invisible. No me importa si inventas tesoros, si juegas a bufón o si pretendes engañar a todos con tu sonrisa. Lo que me importa es simple; en este barco se trabaja, se pelea y se sangra por los demás. Si quieres quedarte, tendrás que demostrarlo con acciones, no con palabras. Y si mientes, asegúrate de que esa mentira nos lleve a algún lugar, o te haré tragártela.— Se enderezo un poco antes de aplaudir.
—Bueno... Subamos este animalon, Thrym, Maki y Valentine lo amarraran y subiran. Rackham comenzara a cocinar el banquete, Owen te ayudara. Hyak esta atento por si Jensen dispara a alguien o si Owen se corta la mano. Y Maria... ¡Cantales! —
Echó a reir con orgullo.
— Ah y... ¡Muchas gracias por creer en mi y en ustedes! —
