¡La rule, la rule! - Priv.Jin [Pasado]
#13
La rabia del pelirrojo estaba escalando a unos niveles altamente preocupantes; Su reacción era demasiado volátil e inestable, incluso, habiendo vivido tantísimos momentos de negociación y situaciones límite a lo largo de su vida. Sin embargo, no se esperaba que alguien podría tener información no solamente de su pasado, sino...tener detalles de todo lo que le rodeaba, habiendo vivido en tierras sumamente lejanas.

En cuanto el mafioso mencionó su nombre, la tensión podía cortarse con un cuchillo, y en su ceño comenzaba a marcarse una vena en la frente que demostraba lo a la defensiva que se había puesto con tantísima facilidad. Todo había sido tan reciente, todo había sido tan convulso y estaba tan pero tan lejos de su casa, de una madre que lo odia, de una vida que lo trata como un despojo humano y de un entorno que todo lo que quiere es verlo perecer que...todo eso, tarde o temprano, se convierte en una falta de autocontrol explosivo y sumamente efervescente, no por nada la mano del muchacho temblaba convulsa con aquella ficha entre ambos dedos: No por miedo, sino, por el excesivo subidón de adrenalina que lo tenía desencajado.

—¿No crees que sobrevivir solo en medio del mar es peligroso? ¿O crees que llegar a la orilla fue algo fortuito? —
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-...Eh?-

Owen, ahora sí, estaba pálido. Toda esa inyección brutal de hormonas que generó semejante situación stressante se disolvió tan rápido que hasta le generó una sensación de vértigo, tanto, que dio hasta un pequeño paso hacia atrás, envuelto en el susto. Su instinto de supervivencia estaba empezando a gritarle que ya se había acabado las negociaciones. El muchacho se sentía completamente libre, ajeno a los apegos. Por su cabeza voló un solo pensamiento -Este tipo...me puede matar incluso durmiendo.- porque sabía perfectamente que el tal Jin Onizuka no lo había visto en la playa donde cayó...pero, seguramente, sí alguien que trabaja para él, o gente que lo informó lo suficiente de su existencia.

El corazón del muchacho empezó a palpitar y su rostro se llenó en una expresión ahogada de pupilas diminutas, con ojos que no se quitaban de aquellos celeste-grisáceo del mafioso solo por estar pendiente de que pueda hacerle algo. Incluso, la mano del muchacho que estaba intentando alejarse de la situación como si aquel sujeto generara un campo magnético de repulsión progresiva fue tironeado devuelta hacia adelante -¡¡!!- haciendo que la respiración del chico se agitase ligeramente. Él...empezaba a sospechar lo peor, porque si este tipo tenía tantísima información sobre él, su paradero, su origen, y sus objetivos...

—Pero no podré hacerme más responsable de seguir ayudando a la señorita Moria. Quién sabe si termine en algún pequeño accidente…

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-...No...yo...yo todavía...no...-

Suponer que su madre "sufra un accidente" sería un quiebre total a su objetivo de vida, generando una ansiedad que se tradujo en un nerviosismo tan gigante que, ahora sí, lo había hecho entrar en pánico. Este tipo tenía información de su madre, su único punto débil, la única fragmentación que lo ataba no solamente al mínimo de cordura que el joven suele tener, sino, al sentirse absolutamente culpable, a partir de ahora, de que a ella pudiese pasarle algo por su culpa. Alguien que sufrió desde que tiene uso de razón por culpa de una vida que no eligió vivir, al igual que él. Se sintió tan responsable, que -¡ALÉJATE!- comenzó a agitar en todas las direcciones su brazo para intentar zafarse del sujeto, forcejeando sin parar -¡TE DIGO- y, de un fuertísimo tirón hacia arriba que lo hizo casi trastabillar y retroceder varios pasos hacia atrás...

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-QUE ME DEJES! ¡NO ME TOQUES!-

No habían insultos, porque esos se usaban cuando él sabe que tiene el control de la situación. Estaba envuelto en el pánico, su corazón latía con tanta intensidad que le quemaba en el centro del pecho. Quería vomitar, pero el terror le tenía arrinconado de aquella mirada oscura y sombría que ya le había advertido, desde el principio absoluto de la conversación, que este tipo era peligroso. Lo sabías, Owen, ya te encontraste con tipos así...bueno, tal vez, este es colosalmente diferente -¡Investigaré al tipo ese, Uker Rackham! ¡Haré la ratada que quieras! Pero...por favor...- sus rodillas temblaban tanto, pero tanto, que cayó sobre ellas, ¡TAF!, sonando el ruido seco de los huesos de las mismas conjunto a un cuerpo tan derrotado que ni él mismo podría reconocerse. Seguido de ello, le acompañaron las palmas, el mundo empezó a temblar a su alrededor y la vista empezó a tornarse borrosa. Quería llorar, pero...todavía existía una mínima chispa de defensa, algo que le hacía apretar los dientes y los ojos con tanta fuerza que se le marcaban las patas de gallo, apuntando con su rostro al suelo -...no le hagas nada...a...mi mad-a Moria...- estaba con su cordura tan frágil que casi se le escapa algo que lo delataría aún más, si este sujeto tenía el conocimiento de quién era aquella mujer. No sabía cómo afrontarlo, enfrentarlo, ni digerir una situación en la cual él estaba en su Isla, como mucho, hace un mes.

El muchacho escuchó la última sentencia del mafioso, afirmando que no estaba ni a favor, ni en contra de su situación. Ésta reunión se había puesto infinitamente más complicada de lo que Owen podría haberlo querido, tanto que solo quería huir hacia la Isla Tamanegi para saber del estado de su madre...pero la impotencia imperaba en él de una forma grotesca; No tenía dinero, recursos, estaba LEJÍSIMOS de su tierra natal, y seguramente...su madre no le buscaría otra vez.

Estaba peor que en la espada y la pared: Estaba trabajando para la Espada de Damocles.

-Necesito el dinero...para...ayudar...a ella, a mis ex compañeros de banda...a todos...los pobres de Isla Tamanegi...- no hacía falta que él liberase aquellos detalles, pero el tiro le salió tan fuerte por la culata que le perforó el centro del pecho (Metafóricamente). Ya no era seguirle el juego para su conveniencia, sino, para su supervivencia y de la única persona que realmente quiso. Todas esas reacciones impulsivas, esos gestos locos, esa actitud relativamente despreocupada...todo enmascarado en lo que realmente es: Un niño realmente frágil, con los sueños rotos, y que tuvo que padecer demasiada crueldad desde muy temprana edad...bueno, la sigue padeciendo -...haré lo que me pides pero...joder,- ¡TUB!, golpeó con la parte baja de su puño al sueño, generando ese característico sonido hueco pero bastante grave -no dañes a Moria, ni a nadie...que conozca de esa isla...por favor...- el final de su voz, quebrada, lo hizo hacerse un pequeño ovillo, retrayendo sus brazos hacia atrás, como si intentase protegerse la cabeza. Ya no le importaba mostrarse débil ni frágil ante aquel sujeto delante de él, porque dentro de tanta actitud pilla, actitud de malandro y descaro absoluto por la ley...había un corazón que clamaba por tener una vida medianamente normal y, en su ingenuidad...creería que la obtendría si salvaba a su madre del castigo divino que era pertenecer a la peor clase social de esa isla -...por favor, cálmate con ella. Lo siento, joder...siempre lo arruino...siempre...siempre...siempre...siempre...siempre...siempre- ¡TUB! ¡TUB! ¡TUB!, puñetazo tras puñetazo, lleno de frustración, casi emitiendo el descargo que todavía no había podido hacer desde que quedó a la deriva en una lejana isla.

Tan solo quería salir de ahí y llorar en un rincón.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]


Mensajes en este tema
RE: afsasf - por Onizuka Jin - 02-09-2025, 10:13 PM
RE: ¡La rule, la rule! - Priv.Jin [Pasado] - por Owen Yang - 18-09-2025, 02:11 AM

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