15-09-2025, 11:19 PM
El joven arquero había ingresado a la marina tras perder a su familia por un ataque marine, aunque según supo su hermana seguía viva en alguna parte, siendo que quería aprovechar la movilidad de los marines y su acceso a más información para buscarla mientras cumple su otra meta, proteger a los demás y evitar que más gente pasara por lo que pasó él. El joven sargento tenía un abrigo que era de su época de cazador, aún no había adaptado el abrigo a la marina ni había logrado uno propio, por lo que llevaba la gorra de la marina para identificarse como tal. El joven marine se acercó tranquilamente a la joven que parecía ser una tiradora como él, solo que usaba armas de fuego en lugar de un arco.
El pelirrojo le hablaba con calma y tranquilidad, con el mismo tono que empleaba en todo momento, salvo cuando se encaraba con alguien que se ganaba la pérdida de respeto, como lo eran los piratas, criminales sanguinarios y cualquiera que dañara deliberadamente a gente inocente delante de él. Mientras hablaba la joven parecía escucharle, aunque el pelirrojo no pasó por alto el que la chica alada llevara la mano a su arma, pero no sacó conclusiones precipitadas al respecto. Una vez el joven terminó de hablar la muchacha dijo que no hacía falta llamarla sir, que no era oficial ni hombre, que era Sayuri, un soldado raso de la marina, pero con un ego por las nubes.
La joven siguió respondiendo a lo que decía el joven marine, quien al igual que ella, escuchaba en silencio y atento a sus palabras, siendo que el consejo de evitar distracciones no era necesario, como cazador eso era algo que tenía totalmente interiorizado, sus ojos se agudizaban atento a todo detalle, y tampoco dejaba de lado sus oídos, manteniéndose atento a cualquier ruido. Bertram terminó de escucharla y respondió
-Encantado de conocerla soldado Sayuri, yo soy el Sargento Bertram recién trasladado a esta base, de ahí mi atuendo. No te preocupes porque me distraiga, desde pequeño aprendí a mantener la atención constante a mi entorno. Respecto a lo de animales, no es un problema, usualmente solo lo hago para defenderme o cuando he de conseguir comida. En cuanto al tema del sir, no es por nada, es un pequeño tic que tengo no le des importancia, sir.-
El pelirrojo le hablaba con calma y tranquilidad, con el mismo tono que empleaba en todo momento, salvo cuando se encaraba con alguien que se ganaba la pérdida de respeto, como lo eran los piratas, criminales sanguinarios y cualquiera que dañara deliberadamente a gente inocente delante de él. Mientras hablaba la joven parecía escucharle, aunque el pelirrojo no pasó por alto el que la chica alada llevara la mano a su arma, pero no sacó conclusiones precipitadas al respecto. Una vez el joven terminó de hablar la muchacha dijo que no hacía falta llamarla sir, que no era oficial ni hombre, que era Sayuri, un soldado raso de la marina, pero con un ego por las nubes.
La joven siguió respondiendo a lo que decía el joven marine, quien al igual que ella, escuchaba en silencio y atento a sus palabras, siendo que el consejo de evitar distracciones no era necesario, como cazador eso era algo que tenía totalmente interiorizado, sus ojos se agudizaban atento a todo detalle, y tampoco dejaba de lado sus oídos, manteniéndose atento a cualquier ruido. Bertram terminó de escucharla y respondió
-Encantado de conocerla soldado Sayuri, yo soy el Sargento Bertram recién trasladado a esta base, de ahí mi atuendo. No te preocupes porque me distraiga, desde pequeño aprendí a mantener la atención constante a mi entorno. Respecto a lo de animales, no es un problema, usualmente solo lo hago para defenderme o cuando he de conseguir comida. En cuanto al tema del sir, no es por nada, es un pequeño tic que tengo no le des importancia, sir.-
