13-09-2025, 04:05 PM
La noche pasó relativamente tranquila, incluso para Apolo, que tuvo que lidiar con algún tipo de criatura de la zona, que no le supuso ningún problema.
La noche me envolvía con apenas un poco de fresco, dado a que seguíamos cerca del volcán. No había más compañía que las rocas, donde me senté sobre una piedra plana, la espalda erguida, con la mirada en todos lados por si algún peligro podría salir. Entre mis manos, mi navaja, mientras la pasaba una y otra vez con una piedra más pequeña en forma de aguja, mientras me miraba de vez en cuando la marca que se me había quedado en el brazo por coger la piedra. El sonido del metal era lo único que rompía el silencio. No había árboles que crujieran ni maleza que se agitara, tan solo la fortaleza que Apolo hizo con la arena, y todo lo demás un basto y desértico páramo. Poco a poco, la noche iba desapareciendo con los primeros rayos de sol. Detuve el movimiento de la mano, guardé la navaja y me levanté de la piedra para despertar al resto de los compañeros. Cuando me di la vuelta, Karl estaba ya despierta, acercándose y diciendo que necesitaba una ducha — La necesitamos todos, yo creo... Mi olfato me lo está confirmando — Dije con un tono humorístico.
Karl se acordaba de lo que teníamos que hacer — Correcto, vamos a volver aquel sitio, y ver que hay dentro de aquel nido acuático que vimos... Estoy seguro de que esconden algo. Ves a despertarles y pongámonos en marcha — Al cabo de un par de minutos, Fuguwu se acercó preguntándome por mi herida y si podía hacer algo de desayunar para así poder comer algo todos antes de partir — La herida está bien, no me duele, pero esta bonita marca creo que se me va a quedar para siempre... — Dije entre risas — Y en cuanto a lo del desayuno, hmmmm... Me temo que no puedo hacer nada... Aquí no hay ni siquiera vegetación aunque fuera para hacer una ensalada sencilla... — Dije mientras me cruzaba de brazos
— De todas maneras, donde vamos si que encontraremos algo de alimento seguro, eso sin contar que no nos topemos con otra manada de hienas, la cuales ya sabemos que su carne al menos jugosa es. Así que, mientras vamos para aquella zona, os comento. Hay un lago, en el cual habitaban dentro unas criaturas con alas. No era aves, pero lo parecían, era raro... Digamos que defendían su territorio, no nos hicieron nada, pero estaban pendientes tanto de Karl como de mi. La cosa, es que creo que ahí dentro hay una de las piedras que buscamos. Y en esta tarea, entras tu, Fuguwu. No solo eres el único sin una fruta del diablo, si no, que eres un gyojin, tienes una capacidad increíble de nado. Me gustaría que te adentraras dentro y pegases un vistazo a ver si ves algo. Los demás te cubriremos las escamas por si pasase algo, pero en un principio, no debería... Solo hay que, bueno... razonar con esas criaturas, las cuales parece ser que nos entendían de alguna manera... —
Le comenté a Apolo y Fuguwu un poco la situación de todo esto, mientras viajábamos hacía allí, esperando que pudiéramos encontrar algo.
La noche me envolvía con apenas un poco de fresco, dado a que seguíamos cerca del volcán. No había más compañía que las rocas, donde me senté sobre una piedra plana, la espalda erguida, con la mirada en todos lados por si algún peligro podría salir. Entre mis manos, mi navaja, mientras la pasaba una y otra vez con una piedra más pequeña en forma de aguja, mientras me miraba de vez en cuando la marca que se me había quedado en el brazo por coger la piedra. El sonido del metal era lo único que rompía el silencio. No había árboles que crujieran ni maleza que se agitara, tan solo la fortaleza que Apolo hizo con la arena, y todo lo demás un basto y desértico páramo. Poco a poco, la noche iba desapareciendo con los primeros rayos de sol. Detuve el movimiento de la mano, guardé la navaja y me levanté de la piedra para despertar al resto de los compañeros. Cuando me di la vuelta, Karl estaba ya despierta, acercándose y diciendo que necesitaba una ducha — La necesitamos todos, yo creo... Mi olfato me lo está confirmando — Dije con un tono humorístico.
Karl se acordaba de lo que teníamos que hacer — Correcto, vamos a volver aquel sitio, y ver que hay dentro de aquel nido acuático que vimos... Estoy seguro de que esconden algo. Ves a despertarles y pongámonos en marcha — Al cabo de un par de minutos, Fuguwu se acercó preguntándome por mi herida y si podía hacer algo de desayunar para así poder comer algo todos antes de partir — La herida está bien, no me duele, pero esta bonita marca creo que se me va a quedar para siempre... — Dije entre risas — Y en cuanto a lo del desayuno, hmmmm... Me temo que no puedo hacer nada... Aquí no hay ni siquiera vegetación aunque fuera para hacer una ensalada sencilla... — Dije mientras me cruzaba de brazos
— De todas maneras, donde vamos si que encontraremos algo de alimento seguro, eso sin contar que no nos topemos con otra manada de hienas, la cuales ya sabemos que su carne al menos jugosa es. Así que, mientras vamos para aquella zona, os comento. Hay un lago, en el cual habitaban dentro unas criaturas con alas. No era aves, pero lo parecían, era raro... Digamos que defendían su territorio, no nos hicieron nada, pero estaban pendientes tanto de Karl como de mi. La cosa, es que creo que ahí dentro hay una de las piedras que buscamos. Y en esta tarea, entras tu, Fuguwu. No solo eres el único sin una fruta del diablo, si no, que eres un gyojin, tienes una capacidad increíble de nado. Me gustaría que te adentraras dentro y pegases un vistazo a ver si ves algo. Los demás te cubriremos las escamas por si pasase algo, pero en un principio, no debería... Solo hay que, bueno... razonar con esas criaturas, las cuales parece ser que nos entendían de alguna manera... —
Le comenté a Apolo y Fuguwu un poco la situación de todo esto, mientras viajábamos hacía allí, esperando que pudiéramos encontrar algo.
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