[EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo
#18
Cada uno de los miembros de los Toros Negros reaccionó de distinta manera a la fatídica noticia referente a su amigo mink. El miembro más reciente fue quien se mostró más entero, no porque no le importara la vida de su camarada, compañero y amigo, si no por su forjado carácter como hombre de fe. Don Bambú también se mostró bastante entero al recibir la noticia, en parte porque durante el trayecto hasta el campamento se hizo a la idea de cuál sería el desenlace de aquella situación, afirmando que mataría al asesino de su amigo. Quien pareció pasarlo peor con aquello no fue otro que el líder del grupo y Comandante de los Ejércitos del Oeste, Kisuke Kageyama. Y no era para menos, pues no sólo acababa de perder uno de los últimos recuerdos de su buen amigo Zorak, si no que encima había sido siguiendo su plan en una campaña que él había decidido llevar a cabo. A pesar de ello, el antiguo pescador fue raudo ahogando sus sentimientos para mostrarse lo más neutral posible. Llorar era humano, al igual que mostrar debilidad, pero alguien con su estatus no podía permitirse ser humano, o por lo menos no en ese sentido y en público ¿Qué pensarían sus subordinados. No. ¿Qué pensarían aquellos forajidos, gente común y corriente que ponían su vida en juego para luchar por una vida mejor, si alguien tan importante y admirado como Kageyama, quien había plantado cara a un Almirante de la Marina, se derrumbaba en un momento como ese? La gente podría verse más motivada todavía en su lucha si le veían levantarse tras la caída, pero lo más probable era que se diera el caso contrario, que perdieran toda esperanza y la moral se derrumbara. Y el hombre moreno lo sabía bien. El nombre que se había labrado le impedía mostrar el más mínimo atisbo de debilidad frente a aquellos a los que había ido a salvar.

El grupo optó por incinerar a su compañero caído, cosa que notificaron al hombre que les acompañaba - Entonces pediré que hagan los preparativos para incinerar a vuestro amigo a la caída del sol - explicó Stutely con seriedad pero tratando de ser lo más cercano posible. Pidió a un par de compañeros que cargaran con el cuerpo sin vida del revolucionario para que pudieran preparar la incineración, mientras continuaba con los tres hombres - Respecto a tu pregunta, Max, a juzgar por las palabras y la reacción de Robin, así como por la herida, estoy seguro de quién ha sido, pero no me compete a mí revelaros tal información - negó levemente con la cabeza - Conozco a Robin desde que era un mero infante, por lo que sé que eso será lo primero que os diga - miró al líder del grupo. El hombre de pelo naranja era un hombre realmente astuto, por lo que no le fue para nada difícil sacar sus propias conclusiones sobre qué había llevado a un comandante del Ejército Revolucionario y a lo que parecía su gente de confianza a tratar de infiltrarse en un reino como aquel, con la situación que estaban viviendo - Sé que precisáis de respuestas, pero no hace falta ser adivino para ver que necesitáis descansar no solo física sino mentalmente también - explicó el hombre, antes de llevarles a una cabaña algo alejada que antes se utilizaba de almacén, pero que ahora ya no contaba con un techo - Esperad un poco aquí, voy en busca de comida y agua - el hombre se marchó, volviendo en unos dos minutos acompañado con tres jóvenes mujeres. El hombre sonrió ante la reacción de los revolucionarios, pues las tres jóvenes no sólo vestían exactamente igual, si no que las tres eran idénticas, siendo el factor diferencial entre ellas aquello que portaban. La primera de ellas portaba varios odres con agua, mientras que la segunda y la tercera cargaban con rudimentarias bandejas con pan y carne de liebre. La primera dejó los odres junto a los revolucionarios, en una improvisada mesa, antes de ir a ayudar a Stutely, quien además de con un barril de cerveza cargaba con tres jarras - Muchas gracias Dima, siempre tan considerada - sonrió el hombre - Esa es Lei - respondió la que llevaba la carne - Pero no le digas nada Rian, que no se había enterado - se empezó a reír la joven que ahora llevaba las jarras vacías, haciendo que las otras dos también se rieran. El hombre suspiró, soltando una risita - No se cómo hace Robin para reconoceros a las tres - una vez dejaron las cosas en la improvisada mesa, las tres chicas se marcharon - Gracias Stutely por dejarnos ayudarte - dijo Rian, sonriendo - Os dejamos recuperaros a solas. Si necesitáis cualquier cosa no dudéis en pedirlo. Volveré en una hora para llevaros donde Robin - explicó antes de irse.

El hombre mayor volvió pasada casi una hora, llamando a la maltrecha puerta antes de entrar - Espero no importunaros - se dirigió a ellos - No quería tampoco que os hicierais la idea errónea de que estamos intentando ganar tiempo para no deciros nada. Es por eso que vengo a llevaros donde Robin - explicó al grupo. Tras esperar a que estos se alistaran, el hombre les llevó hasta la cabaña de su líder - No hay nadie - la voz del hombre que habían conocido en el callejón se escuchó cuando su improvisado guía llamó a la puerta. El otro, haciendo caso omiso a las palabras de su amigo, abrió - Vamos a entrar - a medida que la puerta se abría los tres revolucionarios pudieron fijarse en que el interior de la cabaña estaba hecha un desastre. Pero no un desastre mantenido en el tiempo, si no más bien como si alguien hubiera desordenado lo que hasta hacía un rato era una habitación impoluta, pues las cosas que acostumbran a ir sobre las mesas de trabajo, tales como pluma y tinteros, se encontraban en el suelo justo al lado de ésta. De la misma forma, a mitad de camino entre la puerta y la mesa había una capucha verde, y junto a esta un arco y un carcaj de flechas, todo en el suelo. Al fondo de la cabaña, boca abajo en un improvisado catre, estaba el hombre a quien habían ido a ver y del que esperaban bastantes respuestas, tumbado boca abajo. éste se levantó de un salto tan pronto vio a los hombres entrar en la cabaña, frotándose la cara como si intentara ocultar los claros signos de que había estado llorando - Han decidido que van a incinerar a su compañero. Ya he pedido que preparen todo para hacerlo esta noche. Han comido, bebido y descansado, y ahora esperan poder hablar contigo - El hombre más joven asintió, mirando después al trío revolucionario - Muchas gracias por permitirme desahogarme. Lo prometido es deuda - agradeció agachando levemente la cabeza, antes de continuar - Quien mató a vuestro amigo no es otro que el capitán de la guardia real, el capitán Jamonada - habló con total seriedad. Antes de que estos pudieran decir nada, Robin continuó hablando - Bueno, Jamonada no es su nombre real. Es un nombre que alguien le puso a modo de burla hace años, pero siempre le llamamos así, por lo que ya nadie que no sea un perro del rey recuerda su nombre - explicó - Ahora que sabéis quién le ha hecho eso a vuestro amigo, he de contaros cuál es la situación, pues eso es lo que queréis saber, ¿no? - preguntó, mirando a su compañero, quien asintió. ¿Qué más iban a querer, si habían ido allí a ayudarles después de que les hubieran pedido ayuda? - Hace años este reino era próspero, pero entonces el Rey Ricardo murió de una extraña enfermedad, y entonces su hermano ocupó el trono - suspiró, notablemente enfadado - Bueno, el capitán y el actual rey fueron quienes dijeron que el Ricardo había enfermado, pero todo el mundo sabe que le envenenaron, y se aseguraron de que nadie del exterior se enterara de su complot - siguió hablando - Desde entonces, el rey Juanito gobierna con puño de hierro, y nosotros hemos estado luchando para intentar que la gente pueda vivir con la mayor dignidad posible, saqueando convoyes reales o recaudadores de impuestos, para devolverle el dinero a la gente, mientras acogíamos aquí a aquellos que luchaban por la libertad - finalizó su explicación - Cuando os vi llegar al puerto del Pueblo Bayo he de decir que me sentí realmente aliviado a la par que feliz, porque parece que por fin habían podido llegar nuestras peticiones de ayuda - el hombre cogió aire - Tenemos un plan para poder librar al reino de la tiranía del rey y bueno, supongo que como Ricardo murió sin herederos, lo mejor sería que nadie ocupara el trono - se rascó la cabeza, algo nervioso - Lo que quería decir es que tenemos un plan. Llevamos meses preparándonos y reuniendo información, pero no teníamos la capacidad para llevarlo a cabo - miró a los dos revolucionarios mayores que él, pues suponía que estos serían mejores estrategas que él y los suyos - Si tenéis alguna pregunta, yo os responderé a todo lo que deseéis saber, o si preferís puedo contaros el plan para liberar al pueblo - finalizó, con una mirada llena de decisión



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RE: [EVENTO LOCAL - TOROS NEGROS] - Para el pueblo lo que es del pueblo - por Voz Seductora - 22-08-2025, 12:05 AM

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