Sobre el oleaje [Pasado, Social (Individual)]
#4
Los recuerdos de la Academia seguían viniendo uno detrás de otro, casi abrumando al joven Stroud. Sin darse cuenta, había hecho lo que hacía siempre que se encontraba inmerso en sus pensamientos: una monedita que rezaba "1฿" rodaba entre sus dedos rítmicamente, de un nudillo a otro, de una falange a otra. Continuaba apoyado en el pasamanos de la cubierta del Alma del Deber, dejando que el viento alborotase su cabello, y el cielo estrellado seguía cubriendo la noche tranquila del South Blue. No era propio de él zambullirse en sus propios recuerdos tan a menudo, no era alguien que se entregase con facilidad a la nostalgia, pero había algo de inevitable en aquel torrente de recuerdos. Acabada su formación, rumbo a su primer destino como Marine, era como si su propia mente le exigiese recapitular su pasado, poner sus ideas en orden, definir quién iba a ser una vez pusiese un pie fuera de ese barco, ya no como civil, sino servidor de la Marina y del Gobierno Mundial.

Golpeteó el pasamanos con los nudillos al tiempo que hacía bailar la moneda: "toc, toc toc, toc, toc toc". Se giró, contemplando la cubierta del enorme barco de piedra marina que surcaba aquel mar inmenso. Todo seguía como de costumbre. Un par de soldados rasos se cruzaron al pasar una de las esquinas frente a las chimeneas que sobresalían por cubierta y que iban dejando una estela de vapor. Un contramaestre se paseaba arriba y abajo, supervisando el turno y sentándose de vez en cuando frente a su mesa, anotando  quién sabe qué en su hoja de servicio. En diversos puntos, otros Marines vigilaban, como él, que todo siguiese su curso. Alguno cabeceaba, costándole mantenerse despierto a aquellas horas. Stroud sonrió para sí, negando con la cabeza y volviendo a observar el mar. Sabía bien que aquello no era fruto de la indisciplina o de la pereza, sino del cansancio. Ningún Marine que hubiese pasado por los años de academia iba a renegar de las tareas de vigilancia, o casi ninguno. Lo habitual es que, exhaustos, simplemente cayesen rendidos al cabo de demasiados turnos de vigilancia seguidos. Eso era algo que había aprendido a respetar cuando había tenido el honor de liderar a otros cadetes durante su formación.

Cita:Hacía apenas cuatro o cinco meses de aquello, no lo tenía muy claro. El instructor de aquella semana se presentó, como solían hacer, en su pasillo de los dormitorios, esperando a que los chicos saliesen a recibir sus órdenes para el ejercicio de la mañana. Todos salieron, más o menos somnolientos y más o menos despiertos. Stroud, como de costumbre, llevaba algo más de una hora despierto, y había tenido tiempo de acicalarse a la perfección. "¡Bien, atención todos!", exclamó observando cómo todos los cadetes salían de sus dormitorios y se cuadraban en el pasillo, esperando a recibir órdenes. "¡Hoy tenemos una maniobra de formación, coordinación y liderazgo bajo presión! ¡Todos al campo!", indicó. Los cadetes no tardaron en obedecer, alguno aún lavándose los dientes  mientras caminaba por los pasillos. El grupillo de Stroud se arremolinaba en torno a él, murmurando sobre la prueba en sí. Habían tenido muchas similares, claro, aunque la mayoría habían sido en alta mar. Sin embargo, habitualmente habían estado liderados siempre por algún cadete superior o por algún instructor, y parecía que aquella vez sería distinto.

Llovía. Al llegar a la pista de suelo embarrado, vieron cómo otros grupos habían empezado a formarse ya con sus correspondientes instructores, y estaban eligiendo ya a sus líderes. El instructor hizo una seña a Stroud y a Turtle, que acudieron prestos. "Cada uno de vosotros liderará a un equipo. Ganará la escuadra que conserve la disciplina", se limitó a indicar. Los cadetes murmuraron entre sí. Stroud, esupefacto, afirmó: "Sí, señor" y si dirigió a su escuadra, a un lado de la pista. "Bueno, pues ya sabéis", indicó Stroud, haciendo un ademán hacia los barriles que los cadetes tenían que cargar siempre en aquellas pruebas. "¡Todos en movimiento!" indicó, dando una palmada.

Al cabo de un minuto, ambas escuadras estaban listas para empezar, cada uno de los cadetes cargando con un pesado barril de entrenamiento, además de, por supuesto, su sable y equipo reglamentarios. Stroud sintió el peso del uniforme con más densidad que antes, la tela humedeciéndose por el sudor frío en su espalda. No era la primera vez que lideraba a otros cadetes, pero era la más importante, al menos hasta el momento. La responsabilidad lo embargaba, pero también el orgullo y el sentido de determinación. El silbato del instructor cortó el aire: "¡Ya!"

Stroud y Turtle exclamaron sus órdenes al unísono, sus voces chocando en la pista. "¡Vamos, vamos, vamos! ¡Derecha y adelante!", exclamó el joven Redgrave. Sabía que en aquel momento no debía prestar atención a lo que hiciese o dejase de hacer la escuadra rival, simplemente debía enfocarse en la suya y su rendimiento. Sin embargo, no se le escapó que los de Turtle salieron más rápidos; desventajas de su monótono tono de voz para dar órdenes, tal vez.

La primera parte consistía en transportar aquellos barriles en formación. Turtle parecía más rápido para dar órdenes, pero un par de sus cadetes tropezaron en el barro y rompieron filas. Mientras avanzaban por el barro, Stroud se dio cuenta de que un cadete se tambaleaba, incapaz de equilibrar el peso del enorme barril sobre el barro bajo sus pies. Reinó la confusión por un segundo, cuando parecía que se iba a caer. "¡No rompáis la marcha, seguid! ¡Mantened el ritmo!", exclamó Stroud mientras corría hacia el cadete y lo ayudaba a estabilizarse. A medida que marchaban, el barro salpicaba sus pulcros pantalones azules, el aire impregnado del olor húmedo a tierra y sal.

A continuación, ambas escuadras debieron cruzarse, hombro contra hombro. "Ya vas detrás, Redgrave", oyó decir a Turtle. Stroud no se inmutó, impasible ante la provocación. "¡Firme el paso, todos juntos!", exclamó. El ruido de la respiración de su escuadra pareció sincronizarse, aun yendo ligeramente por detrás de la escuadra de Turtle. La siguiente prueba consistía en que la escuadra subiese y asegurase un mástil de prácticas, como si estuvieran en la misma cubierta de un barco. Stroud ya sabía lo que era aquello. Todos se apresuraron a correr hacia sus respectivos mástiles. El silencio del patio era roto únicamente por el goteo incesante del agua desde los aleros a un lado y otro, mientras ambas escuadras escalaban por sus mástiles, uno detrás de otro. Ante la indecisión de uno de sus cadetes, Turtle no dudó en empujarlo hacia el mástil, algo que encendió cierta indignación entre los cadetes que se hallaban ya escalando y quienes iban por detrás del empujado. En su afán por ser el más rápido, Turtle se volvía violento y la competitividad se llevaba lo mejor de él. La lluvia continuaba arreciando, mojando las cuerdas y complicando la subida. Stroud continuaba dirigiendo con calma a los suyos, sin prisa pero sin pausa, como le gustaba a él. Sus órdenes eran escasas pero claras, lo suficientemente directas como para mantener el orden sin abrumar a los cadetes. "¡Ayudaos! ¡Glover, échale una mano a Swan, debajo de ti! Eso es".

Al cabo de unos minutos, y no sin dificultades, ambos grupos terminaron las pruebas del recorrido y se dirigieron hacia el final de la pista, donde los esperaba el instructor. El grupo de Turtle fue el más rápido, si bien algunos de sus cadetes se iban quedando atrás, jadeando. Stroud y su escuadra llegaron apenas unos segundos después, aunque perfectamente alineados, compactos, en una formación relativamente firme. Se hizo el silencio en el patio, incluso entre los curiosos sénior que habían venido a ver qué se cocía y actuaban como jurado popular. El instructor revisó ambos grupos, sin dejar escapar ninguna expresión que delatase sus pensamientos. Levantó su libreta al cabo de unos segundos, observando a los cadetes. "La velocidad sin disciplia no vale nada. La victoria es de quien llega con todos de pie", afirmó. "Bien hecho, Redgrave". Turtle bajó la mirada, mascullando algo. Stroud no se enteró de qué dijo, ni le importó demasiado. Sintió sus sienes latiendo, sus brazos temblorosos y una cierta calidez en su interior.
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RE: Sobre el oleaje [Pasado, Social (Individual)] - por Stroud Nanashi - 17-08-2025, 03:15 PM

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