15-08-2025, 03:56 PM
(Última modificación: 15-08-2025, 03:57 PM por Max D. Bambú.)
Bajo la tierra que daba cobijo al mink, Don Bambú esperaba con impaciencia las órdenes para pasar a la acción, aunque lo que más esperaba era que hubiera una acción a la que pasar. Y lo cierto es que el grupito de guardias que se habían posicionado a la entrada del callejón poca acción representaban. No tendría gracia salir para encargarse de una gente con la que Beto mismo podría lidiar con facilidad. ¡Y eso que está ciego! Pero Don Bambú no sabía cuánto le pensaría en el futuro haber deseado más acción en aquel momento. Su deseo se cumplió con el retumbar de un trueno. —¿Qué ha sido eso? —Ninguna de las presencias cercanas había iniciado hostilidades todavía, pero eso no impidió que el aura de Oxxy se desvaneciera al instante, como si hubiera sido borrada del mapa. —¿Dónde está Oxxy? —El panda se sintió tentado de salir en ese mismo instante, pero las órdenes, por el momento, no eran esas. Quiso pensar que el mink se había salido del rango de percepción a una velocidad extraordinaria, pero algo le daba mala espina, así que extendió momentáneamente el Kenbunshoku hasta su máximo rango. No encontró de nuevo la presencia del mink felino, constatando una verdad que Don Bambú todavía no quería aceptar. Lo que sí encontró fue, sin embargo, una presencia extremadamente poderosa. Más que cualquiera de los miembros de los Toros Negros. —Mierda... Comandante, expanda su Kenbunshoku. Tenemos una presencia muy fuerte en la distancia. —No necesitó advertir a su superior, dado que en esos momentos el propio Kisuke estaba ya percibiendo la poderosa presencia en la distancia. Adecuándose a las circunstancias, Kisuke ordenó que Bambú no saliera todavía y que le siguiera desde bajo tierra si es la que empezaba a moverse. —Sí, señor. —Aunque se moría de ganas de salir para ver qué había sido de Oxxy, no lo haría en pos de no comprometer la misión todavía más. La llegada había sido abrupta. Las posibilidades de éxito menguaban por momentos. Pero el espíritu revolucionario se mantenía fuerte en las situaciones más desfavorables. —Oxxy está bien... —Una pequeña mentira para continuar el camino. En el fondo Don Bambú presentía que algo terrible acababa de suceder, pero no quería siquiera sugerirlo. Sin agregar nada más a la conversación, Don Bambú se dispuso a seguir a Kisuke allí a donde se moviera.
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