07-08-2025, 04:21 PM
La valentía del marine no cayó en vaso roto. El ruido residual de los comentarios, burlas y vejaciones de todos los presentes ante el combate cesó por un instante, dejando un silencio incómodo en el que solo se podía apreciar la forzada respiración del pelirrojo. Los allí presentes quedaron impresionados con aquellas palabras con la resiliencia de aquel hombre.
Gúh Ripa, por su parte, apretó aún con más fuerza mientras que sus dientes rechinaban.
¿Cómo era posible que aún que el arquero se viera superado demostrara ese tesón? Él en esa misma situación hubiera llorado, pedido socorro, cualquier cosa antes que demostrar valentía, pero eso... Nunca. La flecha le había impactado pero no le había hecho ni cosquillas, ni si quiera había sido capaz de hacer que se resintiera.
- Me sentaré el resto de mi vida - empezó a susurrar Gúh Ripa - en una oficina a la sombra mientras limpias letrinas - hablaba incluso más bajo, pues el silencio de los presentes se agudizó mucho más intentando escucharle después de las palabras de Bertram - follaré con las mujeres con las que sueñas, ganaré el dinero que los pueblerinos como tú pagáis como impuestos y me encargaré de que el populacho como tú no tenga cabida en esta base - el agarre se incrementó con más fuerza - y yo mismo me encargaré de que veas todo eso -
Sin posibilidades de escapar por parte del arquero Gúh Ripa emitió un potente puñetazo en su cara impactando con fuerza los nudillos sobre el tabique del pelirrojo y sintiendo como la sangre del mismo le salpicaba. El mundo por un momento se paró, Bertram pudo sentir como la presión de mil lunas caía sobre sus hombros, por un momento perdió la vista, su conciencia se escapaba con cada golpe delante de toda la base que veía, algunos con ironía y otros con impotencia, como aquel pobre hombre era ajusticiado sin sentido aparente.
Aquel día, en aquella en la base g-19 parecía que la justicia estaba de luto, pero desde la barrera había dos hombres con lágrimas en los ojos, dos pequeñas gotas como perlas que observaban sin perder un solo segundo del combate, dos hombres que habían visto inspiración en el arquero que allí levantado del suelo y sangrando daba la inspiración un santo, mejor dicho de un mártir. El Sargento Fatigas y el Contramaestre Pik habían visto aquel combate, habían visto la resistencia de la ley, habían visto el nacimiento de un nuevo bastión para la justica en resumen, habían contemplado la voluntad de Bertralm Gaufrid.
Gúh Ripa, por su parte, apretó aún con más fuerza mientras que sus dientes rechinaban.
¿Cómo era posible que aún que el arquero se viera superado demostrara ese tesón? Él en esa misma situación hubiera llorado, pedido socorro, cualquier cosa antes que demostrar valentía, pero eso... Nunca. La flecha le había impactado pero no le había hecho ni cosquillas, ni si quiera había sido capaz de hacer que se resintiera.
- Me sentaré el resto de mi vida - empezó a susurrar Gúh Ripa - en una oficina a la sombra mientras limpias letrinas - hablaba incluso más bajo, pues el silencio de los presentes se agudizó mucho más intentando escucharle después de las palabras de Bertram - follaré con las mujeres con las que sueñas, ganaré el dinero que los pueblerinos como tú pagáis como impuestos y me encargaré de que el populacho como tú no tenga cabida en esta base - el agarre se incrementó con más fuerza - y yo mismo me encargaré de que veas todo eso -
Sin posibilidades de escapar por parte del arquero Gúh Ripa emitió un potente puñetazo en su cara impactando con fuerza los nudillos sobre el tabique del pelirrojo y sintiendo como la sangre del mismo le salpicaba. El mundo por un momento se paró, Bertram pudo sentir como la presión de mil lunas caía sobre sus hombros, por un momento perdió la vista, su conciencia se escapaba con cada golpe delante de toda la base que veía, algunos con ironía y otros con impotencia, como aquel pobre hombre era ajusticiado sin sentido aparente.
Aquel día, en aquella en la base g-19 parecía que la justicia estaba de luto, pero desde la barrera había dos hombres con lágrimas en los ojos, dos pequeñas gotas como perlas que observaban sin perder un solo segundo del combate, dos hombres que habían visto inspiración en el arquero que allí levantado del suelo y sangrando daba la inspiración un santo, mejor dicho de un mártir. El Sargento Fatigas y el Contramaestre Pik habían visto aquel combate, habían visto la resistencia de la ley, habían visto el nacimiento de un nuevo bastión para la justica en resumen, habían contemplado la voluntad de Bertralm Gaufrid.
INFORMACIÓN DE LA AVENTURA
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