10-06-2025, 10:04 PM
Dia 30 de Invierno, Año 15.
Reino de Ilisia, Base del G-19.
0900 horas
Los días gélidos del invierno avanzaban al igual que la ventisca que cargaba con ellos susurrando entre los adoquines del patio de la Base del G-19, llevando consigo el aroma salado del mar distante y una promesa de lluvia que podría incluso ser de nevada dada la temperatura. Las nubes grises se acumulan sobre el Reino de Ilisia como presagios silenciosos, mientras el eco de las botas militares resuena en la formación que había sido convocada por órdenes del Capitán de la Marina al mando de la Base del G-19.
"¡Atención!"
La voz del Sargento asignado, y mano derecha del Capitán, corta el aire como un sable, y treinta y un pares de botas se sincronizan en un chasquido que reverbera contra las murallas de piedra caliza formando filas seis filas de 5 soldados cada una separados entres si por el largo de un brazo a lo largo y a lo ancho. Caelum siente el peso familiar de su máscara contra el rostro, la bufanda amarilla ondeando suavemente a su lado como un susurro de rebeldía en medio de la rigidez militar.
A su derecha, uno de los soldados más jóvenes y novatos aprieta las correas de su escudo con dedos temblorosos. Sus ojos verdes buscan desesperadamente alguna señal de confianza en las filas veteranas, pero solo encuentra rostros endurecidos por la rutina y la disciplina u otros menos interesados en mantener aquel orden militar y más por romper rápido filas pues la cocina estaba a punto de cerrar por el resto de la mañana.
"Soldados," continúa el Sargento, abriendo una carpeta de cuero que cruje como huesos viejos, "tenemos una situación.", prosigue mientras empieza a hojear el informe que se encontraba dentro de aquella carpeta mas vieja que la invención de las sandalias, “nos han robado, 750,000 berries para ser exacto.”
Las palabras caen como piedras en agua quieta. 750,000 berries. Desaparecidos. Para aquellos rápidos con los números, y buenos para el cotilleo, era evidente que se trataba del sueldo de toda la base pues representaba específicamente el sueldo de los 31 soldados, el sargento y el capitán que se encontraban enlistados en la base del G-19 actualmente.
Un murmullo se extiende entre las filas como una enfermedad silenciosa. Algunos soldados intercambian miradas cargadas de sospecha, otros aprietan los puños hasta que los nudillos se vuelven blancos. En la primera fila, al frente, el más veterano de aquellos solados, Dino Cavallone, mantiene su postura aristocrática impecable, pero algo en sus ojos azules parece agitarse como el mar antes de la tormenta.
"Soldado Drift, Soldado Iwatani y Soldado Cavallone.", exclama el Sargento a continuación. Los tres nombres flotan en el aire matutino como una sentencia compartida. Los tres soldados sienten el peso de múltiples miradas posándose sobre ellos: curiosas, desconfiantes, expectantes. La bufanda amarilla de Caelum ondea con más fuerza, como si el viento mismo quisiera llevárselo lejos de este momento.
El chico nervioso, novato y joven, portador de aquel escudo, el soldado Iwatani se gira hacia él con la desesperación de un náufrago buscando un salvavidas. Sus labios tiemblan ligeramente, y el escudo en su brazo parece más pesado de lo usual. Desde la primera fila, Dino gira elegantemente la cabeza, sus ojos azules encontrando los de ambos con una sonrisa tranquilizadora que parece decir "no se preocupen, yo los guiaré".
“Ustedes tres formarán el equipo principal de investigación. Cavallone, tu experiencia con interrogatorios será valiosa. Drift, tu perspectiva fresca puede notar detalles que otros pasarían por alto. Iwatani, tu meticulosidad será necesaria para documentar evidencias.”, sentencia el Sargento, mandado a los demás a romper las filas, quedándose unos momentos mas con los tres soldados seleccionados para recuperar el sueldo de toda la base.
La investigación. Las primeras gotas de llovizna comienzan a salpicar los adoquines, creando pequeños círculos oscuros que se extienden como secretos revelados. El edificio principal de la base de la marina se alza ante ellos como una fortaleza de murallas blancas y verdades ocultas, sus ventanas observándolos como ojos entornados.
"Repórtense en la oficina del Capitán inmediatamente para recibir instrucciones detalladas.", les ordena el Sargento y les permite romper filas igualmente.
Quince minutos fue el tiempo que les llevo a los tres soldados, un grupo por demás variopinto, en llegar a la oficina del Capitán. El tiempo gotea como la lluvia que amenaza con intensificarse. A su alrededor, el resto de los soldados comienza a recibir sus asignaciones, los que tienen suerte aun alcanzaran las cocinas abiertas, sus voces se mezclan con el viento y el crujir de las banderas de la Marina en sus mástiles. Cualquiera que se asome a observar el patio, que todos los presentes conocen como la palma de su mano, observaría los 120 metros de largo pavimentados con adoquines de granito, los postes de entrenamiento en la esquina sureste como centinelas silenciosos, las dianas de tiro que parecen mirar hacia atrás como ojos ciegos. La base del G-19 se extiende en todo su esplendor en sus 200 por 150 metros de secretos contenidos tras murallas de piedra. Treinta y una personas viven y respiran dentro de estos muros, y ahora una de ellas ha traicionado la confianza de todas las demás.
Antes de entrar en el despacho del Capitán, el soldado Iwatani, aquel chico del escudo, da un paso vacilante hacia Caelum, sus botas chapoteando ligeramente en los charcos que comienzan a formarse.
"Caelum … Drift, ¿verdad?" susurra, su voz apenas audible por encima del viento, con un tono de voz espantado y sin animarse a mirar directamente a la persona a quien acaba de dirigirse. "¿Qué... qué hacemos ahora?"
El momento se suspende como una gota de lluvia a punto de caer. La oficina del Capitán los espera con su mesa hexagonal de roble y sus mapas colgados en las paredes. Contaban con escasos minutos para decidir cómo abordar una investigación que podría cambiar todo lo que creían saber sobre sus compañeros. Dino da un paso adelante desde la primera fila, su porte aristocrático contrastando con la nerviosidad de Naofumi (el nombre de pila del soldado Iwatani). Ajusta el látigo en su cinturón con un movimiento elegante y se acerca a sus dos nuevos compañeros de equipo.
"Parece que trabajaremos juntos," dice con una sonrisa confiada, extendiendo su mano derecha hacia Iwatani pero ignorando claramente a Caelum. "He estado esperando una oportunidad para una investigación real. Esto será interesante."
La lluvia comienza a caer con más intensidad, y el patio de entrenamiento se transforma lentamente en un espejo fragmentado que refleja las nubes grises del cielo. En las manos de aquellos tres soldados quedaba encontrar el dinero de toda la base (y al responsable de aquel atraco), a consecuencia no solo de fracasar en su misión perdiendo el dinero de todos, si no, seguramente, ganándose el odio de toda la base al mismo tiempo.
Off
Datos de la Aventura
Naofumi Iwatani
Dino Cavallone

![[Imagen: GeBoZIW.jpeg]](https://i.imgur.com/GeBoZIW.jpeg)
![[Imagen: nuANf4v.jpeg]](https://i.imgur.com/nuANf4v.jpeg)
![[Imagen: Firma-Fuguwu.png]](https://i.ibb.co/Z6VjRFKr/Firma-Fuguwu.png)