[Presente Absoluto - Aventura T2] La bandera de la justicia.
#8
El boomerang mudó en el aire como un rugido de viento y volvió con la misma ira con la que había partido. Luisito no lo vio acercarse y el golpe fue certero; un golpe que buscaba dar muerte, apenas rozó la máscara del luchador. Aun así, sin sangre ni dolor, el gigante parecía estar alterado, no por la violencia sino porque ultrajé su fachada. Me di cuenta entonces de que aquel no era un hombre más; cualquiera hubiera caído al mínimo contacto de Grau.

Mi arma, en mi mano, parecía seguir temblando como si se hubiera estrellado contra un muro impenetrable. Pero no estaba acobardada, quería volver a volar. Esta vez usaría una herencia, un estilo que me había sido encomendado.

Tomé a Grau, entendí sus pliegues, comprendí que ahora el lanzamiento no sería el mismo. Me aferré al suelo con la seguridad de matar. Preparé mi postura en semi cuclillas y, antes de terminar la preparación, un arma ladró. Tras ello, un vidrio volvió a explotar en la zona. Me recompuse para observar con detalle lo que pasaba tras mi rival. Pese a la misión que me había dado Ryu, era prioritario mantener a salvo a cualquier civil que estuviera en problemas; era capaz de dejar escapar a un ladrón para salvar una vida.

Y entre la hecatombe, veinte hombres a toda prisa se acercaron a Luisito, quien al parecer era el líder de aquellos. Veinte grietas que se dirigían a nosotros con las caras tapadas; clara señal de hombres de mal, de espectros de los mares. Atuendos oscuros, máscaras, parecían todas esas almas cortadas por la misma tijera. Yo estaba dispuesto a matarlos. El número no era suficiente para apaciguar el dolor que hombres así me habían dejado alguna vez en el pecho. Era hora de sacarlo, de vomitar esta ira irracional que me acompaña muda. La vieja bufanda amarilla bailó con una leve brisa; entendí que era una aprobación, un gesto de mis demonios.

- ¡Cúbreme!

Más que un pedido fue un grito de ayuda. Mis intenciones ya no estaban en el gigante, sino en los zombis que venían en horda, esa estúpida manera de alinearse que tienen algunos, pensando que el número les daría la ventaja.

Cargué una bocanada más profunda, la disfruté como quien devora un cigarrillo de una sola pitada. El ambiente tenía un gusto a polvo y pólvora que me recordó campos de batallas anteriores. Clavé mis ojos en la tropa como puñales. Estaba furioso, la situación se me estaba yendo de las manos, no podía tener control del entorno. Debía arrebatar la existencia a cada hombre frente a mí.

Tomé las crines del viento; Grau domó cada suspiro de Eolo. El primer hombre cayó, y el segundo fue tomado por el efecto de la vuelta del arma. Bastó con que aquellos hombres se desplomaran sobre el suelo para que las manos del resto comenzaran a temblar; las pistolas zigzagueaban. Tres, cuatro, cinco, seis. Caían uno a uno como simples títeres. Sangre, golpes, algunas piedras sirvieron de proyectiles. Mi cuerpo flotaba con movimientos de ida y vuelta con Grau. El decimotercero cayó y ni siquiera se dio cuenta, y entonces entendí que era mucho más hábil que eso, que esa masa de cuerpo agrupados como ganado en el matadero.

- Veinte.

Susurré para mis adentros sin que nadie me escuchara. La escena me había dejado un metro más cerca de Luisito. Pese a mi superioridad, fue necesario moverme; el movimiento y la distancia eran mis aliados. El cardumen me había arrebatado una porción importante de mi energía. Bajo la máscara, esbocé una sonrisa mientras mi cuerpo jadeaba con cada intento apresurado de consumir oxígeno. Acaricie mi arma mas como gesto de locura que de compasión, una niebla se apodero de mi. Luisito no lo sabia pero solo su existencia me daba motivo para odiarlo.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 473 + 0 = 473
Energia: 597 - 195 = 402
Espiritu: 123 + 0 = 123


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RE: [Presente Absoluto - Aventura T2] La bandera de la justicia. - por Caelum Drift - 31-05-2025, 01:48 AM

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