[Presente Absoluto - Aventura T2] La bandera de la justicia.
#6
El gigante enmascarado estaba listo para luchar, sus guantes ajustados con determinación, una determinación que gritó a los vientos. Con el gesto exacto, no solo para mostrar su valía, sino su confianza, un grito de guerra.

Nosotros éramos tres, pero parecía que a ellos no les importó. Mantuvieron un estúpido dialogo como si el tiempo estuviera de su lado. El más delgado se escabulló a gran velocidad entre nosotros. No tuve tiempo para notar cómo hizo ese avance. Me bastó con pestañear, con buscar un gesto en Ryu, para percatarme de que ya estaba en carrera tras nuestras siluetas. Pese a estar con el equipaje que Luisito le dejó, parecía una pluma, un alma que no tocaba el piso. Lo ignoraba. Eso era más aterrador que cualquier golpe. Sin dudas, era el más hábil de los cinco.

Yo me quedé quieto, esperando la orden exacta del que era nuestro líder. Líder que había sido vencido por un segundo, no en fuerza, sino en velocidad. Líder que, luego de que el hombre de los mil rostros se perdiera en la noche, soltó la primera orden. Tal vez molesto por lo que decía Henry, o confundido por lo que no logró comprender de los movimientos de aquel. Demoró lo suficiente para que la situación numérica a nuestro favor se tornara en nuestra contra. Era una carrera de experiencia y osadía.

El pelirrojo fue tras Henry y a los gritos de alguien desesperado me dejo un dos recados. Ahora sí, mi cuerpo pudo hacer su primer movimiento. No por no poder hacerlo antes, sino por obediencia, por sumisión a la jerarquía. No actuaría sin la voz de un líder.

Yo no era un novato. Tenía experiencia en combate, en rostros enterrados, en compañeros inertes tocando el suelo. La muerte no me era ajena. No la buscaba, pero sabía que era parte de la supervivencia.

Mi rival, el ogro, tenía guantes en las manos, no por frío, sino por violencia. No sería de utilidad si me quedaba cerca de aquel hombre. No había necesidad de mostrar todos los trucos en una misma noche. Me impulsé hacia donde escapó el otro pirata. A mi lado, una estructura de madera, recta, olvidada, apenas viva, me sirvió de guía, ya que en la recta estaba mi objetivo. Un poste de no más de dos metros y medio, quizá para atar caballos en otros tiempos, quizá la ruina muda de un edificio caído.

Desde una distancia de siete metros, tomé a Grau con fuerza desde uno de sus extremos. Lo sentí vibrar, como si supiera que había llegado su momento, como si todos sus pliegues quisieran, de una vez, abrirse. Y, emulando el movimiento de un lanzador de béisbol, arrojé mi voluntad al aire. La iniciativa fue mía.

Mi arma gris pálida era silenciosa. No explotaba, no hablaba al volar por los aires. Solo iba hacia adelante, avanzaba a toda prisa. Y cuando golpea, vuelve, sin decir nada, obediente, por memoria. Llegaría a mi como un perro guardián. No solo obediente, sino útil. La intención era dar muerte, un golpe certero en su cabeza, para ser precisos, en su frente. Debía cazar a mi presa. Solo tenía una orden.
Aunque debía detener al que tenía enfrente y no morir, bastaba con cumplir la primera.

Era la primera vez que mostraba mi arma en combate. Antes no me sentía listo, no creía tener lo necesario. Aquí y ahora era otro. Un ser más hábil, más preciso, lleno de ganas de cambiar el mundo.

¿Por qué decidí matarlo? Porque los piratas son basura. Y si la orden fue no morir, significaba que mi rival buscaba matarme. Quien busca dar muerte tiene que estar dispuesto a morir también. Yo lo sabía. Y allí iba mi primer strike. Algunos equipos se derrumban al sentir la primera bola sobre el guante. Desde que un lanzador marca su presencia, el juego está definido.

Off


Mensajes en este tema
RE: [Presente Absoluto - Aventura T2] La bandera de la justicia. - por Caelum Drift - 30-05-2025, 12:32 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)