16-09-2023, 12:33 PM
Don Bambú se quedó mirando como su compañero oso se descomponía en llanto y sorpresa ante la relevación de que él no era su primo. No era la primera vez que ocurría, aunque el panda nunca supo muy bien cómo reaccionar ante la situación. —Llevamos unos días viviendo en el mismo pueblo, los dos somos revolucionarios y trabajamos juntos. Kova te dirá que soy un imbécil desagradecido, o algo así, pero no le hagas caso. Ya sabes cómo es. —Decidió no mencionar a Derya, porque la cabeza del oso iba a explotar si le decía que además había una gyojin y que no se la podía comer. —Venga, vamos a hacer el fuego y a preparar el salmón, eso te sentará bien. —Y se dirigió a las ramas donde empezó a preparar la hoguera. Para hacerlo, colocó todas las ramas de pie, apoyadas las unas contra las otras en una suerte de círculo, como si estuviese erigiendo una tienda de acampada. Después colocó en la base más ramas, las más secas, y un par de hojas muy secas también para ayudar a que el fuego se extendiese. Como fumaba, tenía el mechero siempre a mano, así que lo acercó a la base de la hoguera y prendió las ramas y hojas secas. Después sopló con suavidad para avivar el fuego y dejó que la minúscula llama que había se extendiese hasta hacer arder las ramas de debajo. Una vez logrado esto, era cuestión de esperar a que el fuego ascendiese y continuar alimentándolo con más ramas, así que el panda se fue a buscar palos más o menos largos donde colocar el pescado para hacerlo al fuego. Los lavó en el arroyo, asegurándose de que usaba el agua limpia en el caudal superior, y dejó las ramas listas apoyadas en un árbol cercano para el momento de cocinar. —En nada podremos cocinarlos. ¿Quieres algo? —Le preguntó acercándose a él, a ver si ya se había calmado un poco. No había mucho que él pudiera hacer por su amigo oso además de estar ahí y no torturarlo con demasiada información de golpe.
