06-05-2025, 07:45 PM
OST
La tensión ante la difícil situación en la que se encontraban era palpable sobre la cubierta del Saint Fermín, tanto, que podría cortarse con un cuchillo. Aún así, tras las palabras en forma de orden de Kisuke, Panda pareció relajarse un tanto aunque no quitaba la vista del den den mushi como si su propia voluntad pudiese hacer hablar a la criatura. Por su parte, Comi también pareció relajarse ante las órdenes, pero no por el mismo motivo que el mink panda, sino por su palpable terror ante la perspectiva de hacer frente a un enemigo formidable con sus compañeros heridos y cansados. No podía culparle al marrano, él se habría sentido igual en aquella situación.
El antiguo pescador fijó su vista en la cubierta del barco de los Alas Negras, donde parecía que la conversación seguía fluyendo, aunque fuese de aquella violenta manera, corroborado por lo que iba escuchándose a través del den den mushi que sujetaba Panda. Tras un intercambio de palabras, el ruido de otro den den mushi sonando se coló, y se fijó en que la mujer de cabello rosado saco su propio intercomunicador y respondió. Fue entonces cuando empezó a moverse hacia donde estaba Garnet tendido y después, un ruido horrible y la nada, a través del den den mushi que tenía el mink panda, que había perdido la conexión.
"Parece que se terminó nuestra fuente auditiva de noticias en ese barco..."
Después se movió lentamente con gesto despreocupado acercándose a Triana, parándose a un metro de ella y, sin más, la capitana de los Alas Negras cayó desplomada. Kisuke se sorprendió ante eso puesto que no había hecho nada, aparentemente, para que Triana se fuese al suelo de aquella manera, porque, por lo que él recordaba no estaba herida cuando se separaron de la pelea con el Almirante Dimípalo. Igual a como había llegado, la mujer de pelo rosado se acuclilló sobre la baranda del barco y, sin más, desapareció, dejando tras de si un temblor ligero en la burbuja del coating de los piratas Alas Negras.
-Parece que ya ha terminado, la mujer se ha ido. Aunque me preocupa que Triana haya sido derrotada sin haberla tocado. Al menos, parece que todos allí están con vida. Os apuesto una cena a que volveremos a toparnos con esa tipa, si no nosotros, si los Alas Negras.
Se llevó la mano al costado y se encaminó una vez más al timón, dando una palmada sonora en el gemelo a Comilón para darle ánimos, tenían que largarse ya, antes de que los acontecimientos que estaban teniendo lugar en aquel sitio escalasen. El enorme cerdo le dijo algo de poner en práctica lo que le había enseñado Zorak respecto al tratamiento de heridas, pero Kisuke negó con la cabeza.
-Te lo agradezco Comi, y no es que no confíe en ti, pero es mejor que me curen rápidamente y tú no deberías poder hacer algo que requiera esa destreza en este momento. Es un viaje por el fondo marino y sólo yo puedo hacerlo, por lo que mejor lo dejamos para otra ocasión.
La herida del costado seguía dando por culo, pero lo primero era estar ya en un curso seguro para que lo pudiesen curar sin detenerse, y nadie allí tenía los conocimientos ni la habilidad para que él se ausentase mucho rato para que lo curasen, por lo que era mejor así. Dando una calada más a su cigarro, miró su log pose en la muñeca izquierda, observando la aguja que estaba fijada señalando hacia el fondo marino. Sujetó con fuerza el timón y alzó de nuevo la voz:
-Panda, sube al carajo para vigilar en la distancia y hacia atrás, Míster Panceta, ponte cerca del mascarón de proa para vigilar hacia el frente. ¡Pongámonos en marcha, camaradas!¡Partimos a la isla Gyojin!
Con esa orden, esperaba que todo hubiese terminado cuanto antes, les esperaba un viaje único, de esos que no se viven a menudo, no surcando las aguas del Grand Line, si no sumergiéndose en ellas en busca de la afamada isla de las sirenas y gyojin, la puerta al Nuevo Mundo. ¿Qué les esperaría en ese viaje y en aquel destino? Kisuke no podía saberlo, pero si sabía que necesitaba dormir y descansar, su estancia en Sabaody había tenido muchas cosas y había sido demasiado movida, pero el camino revolucionario no era una senda de paz y tranquilidad, al fin y al cabo.
El antiguo pescador fijó su vista en la cubierta del barco de los Alas Negras, donde parecía que la conversación seguía fluyendo, aunque fuese de aquella violenta manera, corroborado por lo que iba escuchándose a través del den den mushi que sujetaba Panda. Tras un intercambio de palabras, el ruido de otro den den mushi sonando se coló, y se fijó en que la mujer de cabello rosado saco su propio intercomunicador y respondió. Fue entonces cuando empezó a moverse hacia donde estaba Garnet tendido y después, un ruido horrible y la nada, a través del den den mushi que tenía el mink panda, que había perdido la conexión.
"Parece que se terminó nuestra fuente auditiva de noticias en ese barco..."
Después se movió lentamente con gesto despreocupado acercándose a Triana, parándose a un metro de ella y, sin más, la capitana de los Alas Negras cayó desplomada. Kisuke se sorprendió ante eso puesto que no había hecho nada, aparentemente, para que Triana se fuese al suelo de aquella manera, porque, por lo que él recordaba no estaba herida cuando se separaron de la pelea con el Almirante Dimípalo. Igual a como había llegado, la mujer de pelo rosado se acuclilló sobre la baranda del barco y, sin más, desapareció, dejando tras de si un temblor ligero en la burbuja del coating de los piratas Alas Negras.
-Parece que ya ha terminado, la mujer se ha ido. Aunque me preocupa que Triana haya sido derrotada sin haberla tocado. Al menos, parece que todos allí están con vida. Os apuesto una cena a que volveremos a toparnos con esa tipa, si no nosotros, si los Alas Negras.
Se llevó la mano al costado y se encaminó una vez más al timón, dando una palmada sonora en el gemelo a Comilón para darle ánimos, tenían que largarse ya, antes de que los acontecimientos que estaban teniendo lugar en aquel sitio escalasen. El enorme cerdo le dijo algo de poner en práctica lo que le había enseñado Zorak respecto al tratamiento de heridas, pero Kisuke negó con la cabeza.
-Te lo agradezco Comi, y no es que no confíe en ti, pero es mejor que me curen rápidamente y tú no deberías poder hacer algo que requiera esa destreza en este momento. Es un viaje por el fondo marino y sólo yo puedo hacerlo, por lo que mejor lo dejamos para otra ocasión.
La herida del costado seguía dando por culo, pero lo primero era estar ya en un curso seguro para que lo pudiesen curar sin detenerse, y nadie allí tenía los conocimientos ni la habilidad para que él se ausentase mucho rato para que lo curasen, por lo que era mejor así. Dando una calada más a su cigarro, miró su log pose en la muñeca izquierda, observando la aguja que estaba fijada señalando hacia el fondo marino. Sujetó con fuerza el timón y alzó de nuevo la voz:
-Panda, sube al carajo para vigilar en la distancia y hacia atrás, Míster Panceta, ponte cerca del mascarón de proa para vigilar hacia el frente. ¡Pongámonos en marcha, camaradas!¡Partimos a la isla Gyojin!
Con esa orden, esperaba que todo hubiese terminado cuanto antes, les esperaba un viaje único, de esos que no se viven a menudo, no surcando las aguas del Grand Line, si no sumergiéndose en ellas en busca de la afamada isla de las sirenas y gyojin, la puerta al Nuevo Mundo. ¿Qué les esperaría en ese viaje y en aquel destino? Kisuke no podía saberlo, pero si sabía que necesitaba dormir y descansar, su estancia en Sabaody había tenido muchas cosas y había sido demasiado movida, pero el camino revolucionario no era una senda de paz y tranquilidad, al fin y al cabo.
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