[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Solar Karma
#35
Una vorágine de ira, impotencia y miedo se arremolinaban en los espíritus de los cuatro individuos que quedaban en pie en el barco que me había colado. Si mi anterior despliegue del Haoshoku no había dejado clara mi clara y obvia superioridad, esperaba que la aplastante y fácil derrota de sus compañeros le hubieran devuelto a la realidad. En tan sólo un chasquido, era capaz de eliminar a todos los que estaban a bordo de los tres navíos o convertirlos en carne de cañón para cualquier prepotente noble que quisiera tener a su disposición un buen séquito de esclavos. Pero, mi interés estaba en la cría de cuernos carmesíes.

Para fortuna de todos los presentes, en esta ocasión nadie se dignó a molestar o interrumpir. Si bien podía notar y percibir movimiento, ajetreo en los otros dos barcos - y algún que otro sentimiento de ansiedad y frustración -, no era algo relevante y que supusiera mi tiempo, y aún menos con lo que la oni de cabellos rubios tenía que decirme. Con la mirada llena de odio, con unas pupilas ardientes como el sol, la chica declaró que su madre era una oni revolucionaria que, en algún momento fue capturada y, en otro distinto, se fugó hacia el Nuevo Mundo. Me quedé perpleja al escuchar que fue en ese momento dónde nació y que, al hombre al que siempre denominó como “padre”, nunca resultó ser su verdadero progenitor. Reí nasalmente y negué con la cabeza cuando se refirió a ese desdichado hombre como su padre. Era fútil y una pérdida de tiempo aparentar ser familia de alguien con el que no compartes lazos sanguíneos. Una soberana estupidez. No obstante, aquel sentimentalismo era bastante revelador, o mejor dicho, ayudaba a esclarecer aún más el misterio detrás de particular y familiar aura. Su madre fue capturada, esta chica nació al fugarse y el padre que conoció en vida no es el biológico. Repetía una y otra vez en mi cabeza para que no se me olvidara ninguno de estos detalles que debía seguir investigando. Estaba segura de que entre los registros de compra y venta de esclavos, podría acabar de dar con la tecla. Fechas, nombres, edades, descripciones físicas… Y lo más importante, saber a ciencia cierta si hubo algún esclavo que se llegó a fugar en Tierra Santa hace aproximadamente 20 años. Sí, una vez corrobore esos datos, con lo que ya sé y lo que me ha dicho la niña, ahí ya podré afirmar rotundamente mi suposición.

Noté en ese momento como mi bolsillo derecho empezaba a vibrar, al mismo tiempo que mi Den Den Mushi empezaba a sonar. Alguien me estaba llamando y, seguramente, por las circunstancias actuales, debía tratarse de Wammy. Si no era capaz de encargarse de la Casa de Subastas él sólo, ¿para qué que quería un sirviente? Hice una mueca, demostrando desagrado, a la par que deshacía el haki de armamento de mi pierna izquierda y apartaba mi diestra de su cuello, dejándola al fin libre, llevando mi mano derecha al bolsillo del pantalón para colgar el caracolófono. Ya contestaría más tarde. Con ello debería entender Wammy que estaba ocupada. En ese momento, fue cuando la oni o semioni me soltó un discurso sentimentaloide y sin lógica aparente referente a los compañeros que acababan de morder el polvo. - ¿Y qué si sus enemigos eran más fuertes? - Pregunté, retóricamente, mientras miraba a mi espalda a los dos debiluchos atumbarrados en el suelo, fijándome en que junto al cuerpo del pelirrojo, había un Den Den Mushi blanco sonando levemente en el suelo. Fruncí el ceño, caminando hasta él.- ¿Y qué si se enfrentaban a mí estando debilitados? - Reiteré, quedando próximo al objeto de comunicación, levantando mi pierna derecha.- A la hora de la batalla… - Añadí, comenzando a descender dicha pierna a gran velocidad, hasta acabar pisoteando el caracol con suma violencia, matando al animal y destrozando el aparato al instante.- Eso que dices no son más que meras excusas. Ganar o perder. Vivir o morir. Sólo existen esos dos resultados. - Sentencié rotundamente, con suma seriedad, meneando mi pie derecho, con la intención de apartarme los restos digitales y orgánicos del Den Den Mushi. Había dejado en su cubierta un charco de sesos y sangre por el animal. Una pena que no tengan sirviente.

Me volví a girar hacia la ahora semioni, mirándola dubitativa y pensando en qué hacer con ella, ¿debería informar primero a padre? ¿Sería mejor llevármela en contra de su voluntad y que me facilitara la investigación para pillar su adn? ¿O mejor matarla aquí mismo junto al resto de su estúpida banda? Honestamente, me divertía y llamaba la atención más la última de ellas. Era la más eficiente y encima podría entretenerme un poco más, además de que habían conseguido sacarme de quicio después de tanto tiempo. Cuatro o cinco moscas menos en el mundo no iban a notarse lo más mínimo. Miles de maneras de realizar el asesinato circularon por mi mente hasta que, nuevamente, el Den Den Mushi volvió a sonar.-  Puto Wammy…. - Susurré, frunciendo el ceño. Mi sirviente se tenía que estar empezando a impacientar. Mas, era cierto que, si estuviera ocurriendo algo de extrema urgencia, no me seguiría llamando. Habría entendido que después de colgarle la primera vez, debía dejar de insistir. Además, teniendo en cuenta que Sabaody estaba bajo un continuo asalto por parte de una gran fuerza mayor… Chasqueé la lengua al interiorizar que la diversión se había acabado.

Con cara de pocos amigos, me puse las manos detrás de mi cabeza, y empecé a caminar lentamente hacia la barandilla que daba hacia la pasarela del muelle. Procedía a abandonar el barco pero, no habían pasado desapercibidas las palabras poco amistosas de la mujer con las tetas casi al aire, y menos aún el tono tan altivo con el que me había hablado. Fue por ello que, quedando ella a mi izquierda, caminé hacia la barandilla hasta que quedamos costado a costado, separándonos un metro de distancia. En ese momento, en ese radio de acción, y sin que le diera a nadie más, hice uso de un poder más intenso de mi Haoshoku Haki, obligando a aquella despampanante mujer a desmayarse.- Que sea la última vez que te diriges de esa forma hacia mí, sucia escoria. - Ordené tras lo cual, me puse encima de su barandilla y, flexionando las piernas, dí un salto y desaparecí inmediatamente de su vista, saliendo del barco hacia la isla y produciendo una leve agitación en su burbuja al traspasarla con gran velocidad. Era hora de poner rumbo otra vez hacia la Hells Paradise.

Estando ya de camino, y habiendo abandonado ya el manglar 0 de Sabaody, me dispuse a volver a llamar a Wammy, agarrando el aparato con mi diestra mientras metía la mano izquierda en el bolsillo de mi pantalón.- A ver que es lo que ocurre… - Esperé a que el caracolófono contestara, escuchando como se descolgaba al otro lado.- Soy yo, Wammy. - Contesté, antes de que dijera nada siquiera.- ¿Qué quieres? - Pregunté directamente.- Es agradable volver a oírle señorita Verus, llamaba para hacerle saber que la situación en la Hells Paradise ya está controlada y listo para abandonar el Archipiélago, señorita Verus. - Respondió con solemnidad y tranquilidad. Había dudado de la capacidad de mi fiel sirviente para nada. Me imagino que me habría insistido tanto para salir de aquí cuanto antes y no perder el género. - Excelente. Nos volvemos entonces a Tierra Santa, Wammy, voy a por ti. - Contesté con la sequedad que me caracterizaba.- He conseguido algo de información que a padre le puede resultar de lo más valiosa. - Sentencié. Era hora de volver a Mary Geoise, de ascender a la tierra dónde residen los dioses después de tanto tiempo en el mundo terrenal.

INFORMACIÓN
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 13442 + 0 = 13442
Energia: 5845 + 0 = 5845
Espiritu: 1341 - 59 = 1282


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Solar Karma - por Saint O'Heil Verus Aturn - 05-05-2025, 01:56 PM

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