03-05-2025, 12:08 PM
En cuanto la presión que aprisionaba mi alma se disipó me giré con toda la velocidad que pude hacia mis compañeros, Kisuke y Max, para preguntarles qué estaba pasando, pero al hacerlo vi a mi peludito amigo sosteniendo su índice contra los labios del antiguo pescador, y en su zarpa tenía algo que reconocía, yo también había sostenido ese curioso aparato, un caracolofono blanco como la nieve que contrastaba con el oscuro pelaje de la zarpa del mink panda. Algo de ruido salía de él, no sabía qué estaba haciendo mi camarada con ese den den mushi, pero necesitaba silencio, aparentemente, así que con el tono de voz más bajo que mi gigantesca garganta podía emitir pregunté: — ¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué ha sido lo que acaba de pasar? Sentía como si una fuerza invisible me aprisionase y apretase en todas las direcciones a la vez, oink. Por no mencionar que ESO casi explota nuestra burbuja… — en estos momentos quedaba patente lo realmente poco que sabía del mundo, vivir tantos años solo, en una isla que de por sí estaba aislada del resto, pasaba factura a mi entendimiento sobre los grandes poderes del mundo. Las frutas del diablo, el haki, todo eso parecía sacado de algún cuento, pero eran reales, e iba a necesitar dominarlos si quería seguir al lado de este grupo.
Los ruidos que emitía el caracol cesaron, pero entonces intervino una voz, no sabía de dónde podía venir, por lo que había podido escuchar de la breve conversación entre Kisuke y Max debía de venir del barco de los Alas Negras, pero, ¿Quién era la que hablaba? ¿Por qué era importante la madre de alguien? ¿Sería una mujer buscando a su hija? La voz era de mujer, o eso parecía, una mujer muy maleducada, dicho sea de paso. Volví a susurrarles — Chicos, no sé qué está pasando, pero deberíamos irnos, no sé si la burbuja podrá resistir otra cosa como las de antes. — en todo momento había hablado mirando a Kisuke, él era el que llevaba el barco después de todo, pero después de mis palabras me giré para mirar a Don Bambú a los ojos, — Casi no hemos podido permitirnos esta burbuja, no podemos permitirnos el lujo de quedarnos sin ella, oink. Pero ahora mismo no podemos hacer nada más que huir. — no quería disimularlo, mi voz se quebró a medio discurso, ¿Dejar atrás a gente que era amiga? No era para nada algo que se alinease con mi brújula moral, pero en esta situación poco se podía hacer, Kisuke estaba desangrándose, el poder del rival me dejaba paralizado, ¿Podía Don Bambú solo plantar cara al enemigo que amenazaba a sus amigos? Es más, ¿Podía Don Bambú salir de la burbuja, pelear, y volver a nuestro barco sin que la burbuja explotase? No eran riesgos que pudiéramos asumir, no en nuestra situación actual, desde luego.
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