[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra
#30
Estaba expectante ante la respuesta de la oni o semioni, a la que examinaba con detalle cada facción de su rostro, por si encontraba alguna similitud que pudiera ayudar además a esclarecer mis dudas. La chica, igual en un acto de osadía o de insensatez, tuvo la desfachatez de dirigirse a mí con impertinencia y altanería. Si no fuera porque me interesaba demasiado la información que pudiera proporcionarle, no habría dudado en cruzarle la cara y hundirla contra el suelo. Por si fuera poco, una débil presencia, anteriormente ubicada bajo una servidora, había pasado a situarse a 7 metros de mí, gritando palabras cargadas de lujuria que se perdían en el viento y en la nada. No me digné a escucharle, y aún menos a dirigirle la mirada. Tenía toda mi atención en la joven que tenía agarrada, sin dejar de monitorizar los niveles de fuerza y emociones que emanaba cada aura presente al alcance de mi Haki de Observación.

Cuando la chica respondió que tenía 19 años, abrí mi ojo aún más si cabía. Recapitulando todos los datos que había reunido, esta joven no sólo poseía un aura familiar y similar a uno de mis hermanos, sino que no era 20 años cuando padre empezó a regalar a mis hermanos esclavas de la misma raza que ella. Afirmando tener 19 años, había, como máximo, un año de diferencia entre la anterior cifra mencionada. Nueve meses... Las cuentas eran claras y simples, y mis hipótesis parecían tomar un buen rumbo. Con ello, podía sentir como algo de mi se destensaba en mi interior. No había encontrado al individuo de la máscara, pero había conseguido una información que podría ser igual de valiosa. No había perdido el tiempo y, por ello, no había hecho mal desviándome de la Hells Paradise. Ahora, necesitaba sonsacarle más información. Para mi suerte, parecía que iba a seguir hablando, quizás añadiendo algo sobre su nacimiento que ayudara a atar más cabos de este entramado puzzle que empezaba finalmente a vislumbrar y comprender. Sin embargo, se me olvidaba cuan molestas podían ser las moscas que revoloteaban a tu alrededor.

Antes de que pudiera aportarme más datos, uno de los enclenques que estaban en aquel barco, se dignó a interrumpir el interrogatorio, llamando chata a una servidora mientras sentía, gracias a mi haki, como la hostilidad crecía en muchos de los presentes de aquel navío pero, sobre todo, en aquel sujeto que, si bien pude percibir como su poder crecía mínimamente, o era un completo inútil y no era capaz de medir la diferencia que existía entre él y una descendiente de los mismísimos dioses, o era un profundo gilipollas. Fuera cuál fuera la razón, no me podía importar menos. Lo que si me importaba era el enojo que corría por mis venas. La sangre me hervía. No podía permitir que alguien tan débil me hablara con esa falta de respeto. Si para poder hablar largo y tendido con la cría a la que tenía a mi merced debía masacrar a todos los insectos que había en los tres barcos, no pestañearía dos veces con mi único ojo para lograrlo. Era hora de pasar a la acción y de que conocieran que ocurría cuando se enfrentaban a una divinidad.

Habiendo percibido las intenciones del insecto ese, rápidamente, cambié el agarre de la pequeña grandullona de su mejilla izquierda a la nuca, al mismo tiempo que desactivaba mi Color del Conquistador - parando las burbujas de tambalearse y la madera de crujir -, al no ser necesario utilizar un poder divino contra objetivos tan irrelevantes como aquellos. De la misma manera, percibiendo que las únicas molestias que había allí estaban a tan solo 70 metros aproximadamente, disminuí el rango de acción del mi Haki de Observación hasta esa distancia. Con todo ello, antes de que el incordio se lanzara a por mi, me giré levemente en sentido antihorario e imprimí todas mis fuerzas en mis piernas, astillando la madera de la barandilla sobre la que me situaba, lanzándome inmediatamente hacia ese sujeto con la pierna izquierda extendida hacia delante y con la oni aún amarrada por la nuca con mi diestra a ras de mi. En los cortos 7 metros que nos separaban, pude ver como el que había tenido la valentía de hablarme de esa manera era un payaso en toda regla, un individuo desnudo tapado tan sólo por un delantal, ¡qué desfachatez! Alguien que no valdría ni para esclavo con esas pintas. Sólo me sorprendió su corpulenta forma y pelaje, bien por ser usuario o por un mink. Aunque mis fugaces pensamientos iban dirigidos a suponer que, seguramente, se trataba de un liberal de esos a los que le gustaba retozarse con gente de su mismo sexo. Fruncí el ceño de tan sólo imaginarlo. Era repugnante.

Tras recortar la distancia que nos separaba y teniendo la cabeza al alcance de mi talón izquierdo, cubrí mi pierna izquierda enteramente de una película negra mate y resplandeciente, propia de haber entrenado y pulido mi poder innato para la batalla. El Busoshoku Haki que me brindaba una letalidad y resistencia mayor de la que ya de por sí poseía. Sin necesidad de usar demasiada fuerza - pues ni siquiera merecía que diera ni un 50% de mi poder -, desplacé mi talón hacia la parte superior de la cabeza de ese infra-ser, describiendo un arco descendente que acabó por impactar en dicha zona, deshaciendo su transformación - dejando claro que se trataba de un usuario - y, aprovechando mi arremetida para inclinar mi pie izquierdo, rotando levemente mi tobillo, para pisar su nuca, empujando levemente su cuerpo hacia atrás, empezando a caer de cara como un peso muerto, o bien porque estaba inconsciente o bien porque había perecido. Nuevamente, no me podía importar lo más mínimo. La cuestión era, ¿quién sería ahora mi próximo objetivo? En el campo de batalla, cuando te enfrentabas a una ejército o a una tropa, acabar con el rey o el líder del enemigo era la mejor manera de asegurarte la victoria. Sin embargo, en mi caso me parecía mucho más divertido y emocionante aplastar a los más débiles y ver la cara de desesperación de los más fuertes, quienes no podían hacer nada para impedir la masacre. Los que tenían su aura más apagada en esos momentos en ese barco era la propia chica que sostenía con mi diestra y, luego, un hombre parecido a un vaquero y de barba naranja que permanecía a 1 metro a la espalda del individuo de rojizos cabellos - y por tanto, 1 metro frente a mi -. A la cría con cuernos de oni, por obvias razones, no me interesaba dejarla fuera de combate. Y, por el contrario, del aura del vaquero podía percibir una gran hostilidad dirigida hacia mí, mucho mayor que el resto de los tripulantes que componían este barco. Él sería mi próximo objetivo.

Mientras el cuerpo del tipo que acababa de noquear seguía desplomándose - para caer de cara al suelo -, concentré mis fuerzas en el pie izquierdo con el que pisoteaba el cogote de ese payaso, aprovechando aquella superficie para impulsarme sobre ella y dirigirme hacia la persona con el sombrero de cowboy, terminando el pelirrojo en caer de bruces sobre la madera de la cubierta. Contraje mi brazo izquierdo hacia atrás, cerca de mi costado izquierdo y, en cuestión de milésimas de segundo, cuando estuve a su alcance, desplegué con suma ferocidad mi mano abierta hacia su cara, palmeándola y deteniendo en seco mi avance gracias al impacto de mi ataque. Sin que mis pies tocaran el suelo, y aprovechando que tenía mi pierna izquierda aún recubierta en Haki de Armadura, la flexioné - de forma que sobresalía mi rodilla - y situé, a la par, el brazo con el que le había golpeado tras su nuca. En un momento simbiótico, hice que, con mi brazo, el vaquero se inclinara hacia delante al mismo tiempo que propinaba un rodillazo con haki en la boca del estómago del vaquero.

Permaneciendo de pie, junto a los debilitados cuerpos de los hombres con pelos de colores, me hallaba frente al palo mayor, el cuál distaba de mi unos 2 metros. Sin contar a la oni, aún quedaban tres auras en ese barco que podían molestar a nuestra tertulia. Frente a mí, también a 2 metros, y junto a la base del mástil principal del galeón, podía ver a otro crío de azabaches y alborotados cabellos, notando con mi haki que estaba ideando algo, aunque no era capaz de saber el que. Otra de las auras que detectaba, y la que más vitalidad tenía, se situaba a mis 10:00 y a 3 metros de distancia. De reojo, pude observar que se trataba de una mujer rubia que, a juzgar por las katanas que se había dignado a desenvainar. Sin embargo, su atuendo, para nada óptimo, era más propio de una fulana que el de una combatiente. ¿Qué pasa en ese barco con la desnudez? Podría ser una de las muchas mujeres que podríamos vender en uno de nuestros lotes de esclavos. Al menos, sé que el degenerado de Quinque se volvería loco si pudiera contar con alguien de ese calibre para su uso personal. Por último y junto a ella, a mis 9:00 y separándonos 4 metros, se erguía otra mujer, de pelo rosa y con un uniforme de color azul. Estaba bastante entera según podía sentir pero, aún así, estaba segura de que de dos o tres ataques bastarían para dejarla fuera de juego.

Mientras había apalizado a esos dos desgraciados, podía sentir como la fuerza mayor que había entrado en los lindes de la costa de Sabaody, causando esa apocalíptica explosión, seguía causando estragos a diestro y siniestro. No, no era necesario siquiera usar el Kenbunshoku Haki para detectar la destrucción que estaba ocasionando. Por mucho que me gustara quedarme y seguir jugando con estos simples mortales, tenía que volver a la Hells Paradise antes de que arrasaran con ella. Miré nuevamente hacia la chica rubia de carmesíes cuernos a quien dejé, por diferencia de altura que se pusiera a cuatro patas y se arrodillara, como si estuviera haciendo una reverencia.- Volvamos a intentarlo, y esta vez sin distracciones. - Suspiré, mostrando un claro enojo en el reflejo vacío de mi único iris para, en ese mismo momento.- Dime todo lo que sepas sobre tus padres. Sobre todo de tu madre. - Exigí, pasando a mirar a continuación a los otros tres que quedaban en pie.- Y más les vale a las moscas altaneras no molestar si no quieren acabar como estos dos débiles e inútiles. - Amenacé, pasando a imprimir más fuerza ahora a la joven oni.- Y ahora, habla. - Ordené, quedando pendiente de sus palabras, esperando que mis sospechas se terminaran de confirmar y atenta a que ninguno hiciera la estupidez de ir en contra de mi orden.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra - por Saint O'Heil Verus Aturn - 02-05-2025, 08:36 PM

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