[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra
#23
Paseaba por las anodinas calles de Sabaody, con mis manos entrecruzadas entre sí y por detrás de mi cabeza, haciendo caso omiso a la rutina de la plebe de mi alrededor que disfrutaba de su mísera e insignificante vida. Como una de las herederas de las familias fundadoras, si me daba en gana, podía partirle la columna vertebral a más de uno o convertirlo en mi esclavo por el resto de su existencia. Pero para la fortuna de todos esos infelices, mi máxima prioridad ahora era otra. Quinque había avisado a mi leal sirviente de que habían avistado a tres peces gordos, frente a la Hells Paradise, a dos capitanes piratas y otro revolucionario que se estaban empezando a labrar un nombre en el Grand Line. ¿El motivo por el que estaban ahí? No me importaba lo más mínimo, pero tampoco era cuestión de dejar vagando a simples hormigas en nuestro territorio, que lo atacaran y se llevaran a alguno de nuestros esclavos. Era una simple cuestión de orgullo, y ya está.


Estando a medio camino de la Casa de Subastas, el Den Den Mushi que llevaba encima empezó a sonar y a vibrar en el bolsillo derecho de mi pantalón, provocando que resoplara y chasqueara la lengua. Aparté las manos del cogote y llevé mi diestra hacia dónde se ocultaba, descolgándolo justo en ese preciso instante.- ¿Sí? - Respondí de mala manera, escuchando una voz carraspear y toser al otro lado de la línea.- Disculpe, señorita Verus… - Dijo la voz, la cuál pude identificar al segundo.- Ah, eres tú, Wammy. - Dije sin importancia.-  Dime, ¿qué pasa? - Añadí, dejando a mi sirviente que hablara.- Verá, quería actualizarle sobre la situación de la Hells Paradise y resulta que… - Quiso comunicarme algo mi mayordomo, pero no pude terminar de escucharle, ya que hubo algo que captó mi atención. Algo de tan gran escala como era una enorme explosión que resonó en todo el Archipiélago y, cuya columna de humo y fuego se oteaba en lo que debía ser el manglar 30. Fascinada, por lo improbable que era que sucediera algo de tal magnitud, me detuve y me quedé observando en trance la seta de humo que había generado tal estallido, ¿qué clase de persona o criatura había sido capaz de hacer algo así? Una siniestra sonrisa se dibujó en mi rostro, la cuál se apagó en segundos cuando los gritos de Wammy repitiendo mi nombre, una y otra vez, me sacaron de mi embelesamiento.- Señorita Verus… - Insistió, una última vez, antes de volviera a dar señales de vida.- Sí, sí, que ya voy para allá. - Le puse mala cara al Den Den Mushi, y proseguí andando hacia la Casa de Subastas. Viendo que era bastante probable que nuestra red de tráfico de esclavos estuviera bajo un ataque inminente, activé hasta los 700 metros mi Kenbunshoku Haki.

- ¿Se sabe algo sobre la fruta y la esclava desaparecida? - Pregunté, con tal de tener algo de entretenimiento hasta llegar a la Hells Paradise. Habían pasado cerca de dos meses y aún no se sabía nada sobre esa prófuga que se había escapado de nuestras garras, ni de la akuma no mi que se había llevado con ella. Nada más que la Mera Mera no mi.- Me temo que no. Preguntamos en los astilleros hace unos días y dicen que pudieron haber avistado a una mujer parecida a la descripción de la esclava escapándose de la isla. Pero no hay nada confirmado aún. - Explicó con la solemnidad y parsimonia que caracterizaba a Wammy cuando, nuevamente, algo hizo que atrajera mi interés siendo, en este caso, una debilitada y familiar aura, a unos 700 metros de mi flanco derecho.- ¿Pero qué…? - Giró sobre mi misma, quedando orientada hacia el lugar del que procedía esa presencia, y concentrando toda mi atención y sentidos en analizarla. Ese color rosa, esa forma humeante y chisporroteante, me quería sonar de algo, pero ahora mismo no caía en la cuenta. Me quedé absorta, mirando en aquella dirección, e intentando atar los cabos de mi incertidumbre, hasta que la imagen del hombrecillo enmascarado me vino a la mente.- No me digas que… - Me queda ojiplática, recordando a aquel individuo que conocí en la subasta, el mismo día que yo perdí a la esclava con la Mera Mera no Mi. Un hombre cuyo rostro ocultaba que se apareció ante mi como un fantasma del pasado. En su momento, no pude comprobar su identidad pero, extrañamente, había algo de él que me era familiar. Demasiado, quizás. Me recordaba a algo, y necesitaba averiguar a qué.- Voy a retrasarme un poco, Wammy. - Anuncié tras lo cual y, sin dejar que mi sirviente respondiera, colgué el Den Den Mushi y cambié mi objetivo hacia donde quiera que estuviera yendo esa aura.

Tras varios minutos divagando e inmersa en no perder el rastro de esa presencia, ésta se detuvo en algún lugar del manglar 0, lugar que, según la posición en la que se encontraba, debía pertenecer al muelle de los astilleros. Junto a la presencia que captaba mi interés, había muchas más auras - la mayoría de ellas debilitadas -, que correteaban como insectos de un lugar para otro, estando así durante un buen rato hasta que se quedaron más estáticas, dividiéndose en lo que parecían ser tres grupos debido a sus posiciones. Debían estar preparándose para abandonar el campo de batalla, supuse, frunciendo mi ceño ante tal hipótesis. No había mayor prueba de debilidad que aquella misma. Y la debilidad me sacaba de quicio.

Al llegar al muelle y estando a unos 100 metros aún de distancia, pude otear con mi único ojo tres navíos distinguidos, quedando cada uno separado a unos 20 metros respecto al otro. De ellos tres - el más situado a la derecha respecto a mi punto de vista - sobresalía un enorme galeón sin bandera, al cuál se le estaba actualmente hinchando el revestimiento de resina tan característico de Sabaody. Observé como los otros dos barcos - no tan notables como el primero -, hacían lo propio. Pero tan pronto como miraba hacia ellos volví a dirigir mi mirada hacia el primer barco en el que había puesto mi atención, al ser en él en el que residía lo que en aquel momento me interesaba. Según podía sentir con mi haki de observación, en él había 8 presencias, siendo el poder de dos de ellas prácticamente minúsculo, otras dos denotando estar gravemente heridas o débiles, y el resto estar más o menos de una pieza.



En ese momento, y sin importarme lo que fuera a suceder a continuación, comencé a correr a una velocidad imperceptible para cualquier mortal, acercándome con gran celeridad hacia el gigantesco barco. Estando a escasos 30 metros de él me detuve, en décimas de segundo, para flexionar mis rodillas, aprovechando la inercia de la carrera para impulsarme y saltar con suma velocidad en dirección a la localización de la misteriosa y familiar aura, atravesando como una flecha la pompa que empezaba a cubrir al navío sin llegar a reventarla, aterrizando sonoramente - gracias a las gruesas suelas de mis botas - en la barandilla que había junto a su timón y acabar sentada de cuclillas sobre este, a unos  15 metros del palo mayor, a cuál le daba mi perfil izquierdo. Sin más preámbulos y con el objetivo de que ninguno de aquellos insectos me molestara, hice gala del poder innato con el que me habían bendecido los mismísimos dioses, extendiendo mi Haoshoku Haki hasta unos 70 metros y escuchando como la madera del barco crujía y se rasgaba ante mi mera presencia intensificada y como la burbuja de resina oscilaba y se inestabilizaba, amenazando con estallar en cualquier momento ante mi poder sin parangón. Algo que incluso los barcos más cercanos serían capaces de sentir.

Frente a mí, se erguía una gigantesca figura que, de no ser por la explosión de Haoshoku que había emitido, estaba segura de que no se habría percatado de mi al haberme prácticamente teletransportado a su lado. De un simple vistazo, era cierto que aquella enorme chica no se parecía en nada al individuo con el que me topé en esa subasta, lo que hizo que frunciera el ceño. Aún así, agudicé mis sentidos para hacer una segunda comprobación y, tras eso, extendí mi brazo derecho rápidamente hacia el rostro de la joven, pellizcando con fuerza su mejilla izquierda y arrastrándola con violencia hacia abajo, obligándola a que girara su rostro hacia el mío, para poder verla mejor. Sin hacer caso directo al resto de insectos del barco, pero permaneciendo alerta en caso de que fuera necesario aplastarlos, me quedé observando a la grandullona durante un par de segundos, clavando fijamente mi único ojo en cada una de sus facciones, impasible y en absoluto silencio. Esos ojos grandes… Ese pelo rubio con ese mechón carmesí… Y esos dos grandes cuerno rojos… No cabía alguna duda, se parecía en talla y corpulencia al tipo de esclavos qué solíamos tener hace veinte años, pero más pequeña. Aún recordaba cuando padre regalaba estás gigantonas a nuestros hermanos para yacer con ellas.- Tú…. - Dije, después de tres segundos que se pudieron hacer eternos para los presentes.- Tú no eres el tipo de la máscara pero vuestra aura se parece mucho, realmente.... - Apreté con más fuerza su mejilla, zarandeándola en una clara señal de desagrado por no obtener el resultado que esperaba. ¿Me había equivocado recordando el aura del hombre enmascarado? No, descarté esa opción al momento, estaba segura de haberme grabado en la mente aquella sensación melancólica en mi piel. No entendía que clase de relación podría tener esta chica oni o semioni con el hombre de la subasta, pero sentía que había perdido el tiempo en balde y, por tanto, me sentía frustrada e irritada, siendo notorio por la hinchazón que estaban sufriendo las venas de mis brazos.

Abrí los ojos de par en par cuando una difusa y ligera idea cruzó mis pensamientos como una centella - ¿Cuántos años tienes? - Pregunté acercando mi cara a la suya. Era una idea loca, pero una resta rápida que coincidiese podría hacer que las cosas cambiasen abruptamente.
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra - por Saint O'Heil Verus Aturn - 30-04-2025, 12:18 AM

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