[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko
#28
"Y miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el infierno le seguía..."

Hay momentos en la vida de un hombre que siempre se recuerdan. 
Tu primer beso con el amor de tu vida. Tu primera arma y la sensación de dominarla. Una pelea junto a tu mejor amigo en la que salís victoriosos. Tu primer acto terrible e irreparable. Sin embargo, hay muchos otros que desconoces hasta que te topas con ellos. Siempre fui de aquellos que se cuestionaban qué ocurría cuando una fuerza imparable chocaba de frente con una fortaleza inexpugnable, con un objeto inamovible. Siempre me asaltó la duda de quién cedería antes, si la fuerza en su empeño de proseguir su camino o si, por el contrario, sería el objeto quien decidiera dejar pasar. Preguntas hipotéticas, pues, suponía que jamás se daría el caso de poder comprobar esto. Lamentablemente, si era posible comprobarlo e iba a hacerlo en Sabaody. Cuando me hube posicionado cerca del almirante y de Sohem, a unos pasos de mi jefe, tras aportar mi granito de arena con el dial y escudado a mis compañeros, ya fueran temporales o habituales, otro Marine -el usuario de fruta Logia- decidió lanzar un pelotazo de arena comprimida al torrente de aire. — ¿Qué cojones hace? — me preguntaba con desánimo, cuestionando para mis adentros la integridad de la División de Joe, que parecía haberse quedado pidiendo refuerzos. Tras el ataque combinado de Sohem y Yugu, el Bravo parecía haberse detenido y sido dañado, independientemente del ataque de Bahia, pero, pude sentir algo, algo extraño en el Haki del Yonko que ya había sido capaz de percibir cuando entró en mi radio de acción de medio kilómetro.


Su energía abrumadora, su poder casi sin mesura, parecía concentrarse. Sentí un escalofrío y, casi como si de una premonición (errónea, por suerte) se tratase, sentí mi propia muerte. Sentí el abrazo y el tenue beso de La Parca acercándose a pasos agigantados a través del oleaje, dispuesta a llevarse consigo a aquellos incautos que se dejaran engatusar por sus encantos.

 
Un trueno resonó por todo el archipiélago. Los tambores de El Bravo quedaron enmudecidos por el retumbar histriónico del ataque de Murray, que había disparado un terrible ataque hacia nuestra posición. Lo siguiente fue rojo. Sangre por doquier mientras el brazo de Sohem saltaba por los aires en una explosión de líquido vital que embarró la zona con un reguero de sangre sin parangón, que llegó hasta mi cara, manchando mi pelaje de rojo camesí. El hombre que consideraba una fuerza imparable y un objeto inamovible a la vez, caía por la fuerza de un hombre con mayor poder, con una facilidad pasmosa. Reaccioné de manera instintiva girando hacia él y coloqué la zurda detrás en su espalda, con suerte evitando que hubiera sido derribado por el impacto y la amputación de su brazo izquierdo, donde otros habrían muerto de manera inmediata, para evitar que cayera al suelo desplomado por el dolor y el impacto. Lamentablemente, mi fuerza no era la suficiente para detener su caída y desplazamiento, mas pude frenar su empuje. Me acerqué a él y ojeé las heridas en su brazo. Tras examinar su herida, incluso sin ser médico, era consciente de que la gravedad era extrema. No obstante, era consciente de que mi jefe tenía sus propias formas de sobrevivir, además de que yo no tenía las herramientas para ayudarlo en este momento. Lo miré seriamente mientras me erguía y apretaba los puños, uno de ellos sobre Saba, haciendo rechinar su madera. — Deja que yo me encargue... — dije a mi jefe esperando que, por una vez en su vida, entendiera que esta vez no estaría en su mano, sino en la mía, terminar esto. Giré súbitamente y me acerqué a Joe, quien se había posicionado delante del almirante con los brazos en cruz, muestra de que estaba usando probablemente alguna técnica como el Tekkai. Cuando el Marine tuvo a bien llamarme a su lado, yo ya estaba ahí, poniendo mi zurda sobre su hombro endurecido por el Tekkai. — Cuentas conmigo. Siempre, amigo. — espeté para, con un soplido poderoso, envolver a Joe con mi armadura de hielo. Ya poseía la piel de escarcha, que debería protegerle de al menos algo de daño, y ahora la armadura haría lo propio haciendo a mi compañero más indestructible todavía. Tras esto, miré al horizonte y mi vista comenzó a nublarse. Estaba agotado, la pelea con Sasha me desgastó más de lo esperado y no podría soportar mucho más tiempo mi transformación, y probablemente no podría ejecutar más técnicas si quería mantenerme en la pelea. — "Mis manos tiemblan, mi alma gime, pero aún camino entre las ruinas del mundo…" — murmuré, con un hilo de voz, mientras retrocedía arrastrando los pies, posicionándose por detrás de la dupla Marine que nos protegía. No había más que aportar ahí y necesitaba ver como estaba Sohem.


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - por Viktor - 29-04-2025, 02:28 PM

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