29-04-2025, 11:44 AM
No les quité el ojo de encima a los carpinteros mientras trabajaban. Esperaba que no nos estuviesen estafando, pero que Tobías estuviese implicado en el proceso me tranquilizaba. Al menos él sabría más o menos lo que estaban haciendo. No parecía una tarea común. No empleaban las típicas herramientas ni tablones de madera, sino una especie de sustancia viscosa y asquerosa. Más les valía que el barco no se nos quedase pegajoso o, peor aún, apestoso. Ya no sabía qué más sorpresas nos iba a deparar aquel viaje, pero estaba abierta a esperar cualquier cosa. Por lo menos todos parecían de lo más preparados. Kenzo estaba ansioso por recibir órdenes, Jolyne estaba atenta por si podía ser de ayuda, Garnet estaba en el interior del barco preparando algo de comer, Sasha estaba pendiente de los carpinteros, aunque parecía algo irritada, y Tobías trabajaba activamente en el recubrimiento del barco. Yo tampoco podía aportar demasiado, lo menos que podría hacer era prestar atención al entorno por la situación se descontrolaba. No me parecía descabellada la idea de ser atacados repentinamente. Por suerte, esto no ocurrió.
En lugar de quedarme con los brazos cruzados, en los últimos minutos antes de pudiésemos zarpar subí al barco para asegurarme de que todo estaba listo. Nada más nos diesen el visto bueno, nos largaríamos. No quería esperar ni unos segundos, así que todo tendría que estar ya preparado. Subí con la intención de terminar de preparar el barco si era necesario, pero ya se había encargado Kenzo. Solo faltaba que los carpinteros terminasen de trabajar con esa sustancia viscosa. No pude evitar imaginar para qué podría servir exactamente o cuál sería su funcionamiento. Tal vez hiciese que el barco fuese más rápido por el agua. Inmediatamente descarté esta idea. Habían dicho que era necesario para llegar a la isla Gyojin, así que no tenía demasiado sentido que afectase a la velocidad. Tampoco sabía dónde estaba la isla Gyojin, puede que en la cima de una enorme cascada y gracias a esa sustancia pudiésemos subirla. Yo juraría que había escuchado que estaba bajo el mar, pero eso haría que fuese imposible para nosotros llegar, incluso con aquel moco cubriendo el barco.
No tardaron demasiado en terminar su trabajo, tal y como nos habían dicho. También tenía algo que ver que la isla estuviese al borde del colapso. En este punto, no creía que nadie en su sano juicio quisiera quedarse allí. Los trabajadores habían hablado con Tobías, así que era él el que sabía cómo funcionaba lo que sea que hubiesen hecho a nuestro barco. Antes de que pudiese acercarme a preguntarle, accionó una especie de aparato y la sustancia pegajosa comenzó a despegarse del barco para inflarse con nosotros dentro. —¿Qué cojones…? —fue lo único que pude decir mientras veía cómo esa capa viscosa ascendía cada vez más hasta cubrir el barco entero. Ahora ya sí que me podía esperar cualquier cosa de nuestro próximo destino. Si para llegar era necesario todo aquello, algo me decía que el viaje no iba a ser para nada tranquilo y sencillo. Afortunadamente, teníamos a Tobías y sus conocimientos sobre la estructura del barco y a Sasha y sus conocimientos de navegación.
Después de que el barco estuviese completamente cubierto, Tobías me informó de que ya podíamos zarpar cuando diese la orden. Ya no podíamos hacer nada más en aquella isla, sobre todo después de la misteriosa explosión, así que lo más sensato era irse cuanto antes. —De acuerdo. Nos largamos —dije para que todos se colocasen en sus posiciones y comenzásemos a movernos.
En lugar de quedarme con los brazos cruzados, en los últimos minutos antes de pudiésemos zarpar subí al barco para asegurarme de que todo estaba listo. Nada más nos diesen el visto bueno, nos largaríamos. No quería esperar ni unos segundos, así que todo tendría que estar ya preparado. Subí con la intención de terminar de preparar el barco si era necesario, pero ya se había encargado Kenzo. Solo faltaba que los carpinteros terminasen de trabajar con esa sustancia viscosa. No pude evitar imaginar para qué podría servir exactamente o cuál sería su funcionamiento. Tal vez hiciese que el barco fuese más rápido por el agua. Inmediatamente descarté esta idea. Habían dicho que era necesario para llegar a la isla Gyojin, así que no tenía demasiado sentido que afectase a la velocidad. Tampoco sabía dónde estaba la isla Gyojin, puede que en la cima de una enorme cascada y gracias a esa sustancia pudiésemos subirla. Yo juraría que había escuchado que estaba bajo el mar, pero eso haría que fuese imposible para nosotros llegar, incluso con aquel moco cubriendo el barco.
No tardaron demasiado en terminar su trabajo, tal y como nos habían dicho. También tenía algo que ver que la isla estuviese al borde del colapso. En este punto, no creía que nadie en su sano juicio quisiera quedarse allí. Los trabajadores habían hablado con Tobías, así que era él el que sabía cómo funcionaba lo que sea que hubiesen hecho a nuestro barco. Antes de que pudiese acercarme a preguntarle, accionó una especie de aparato y la sustancia pegajosa comenzó a despegarse del barco para inflarse con nosotros dentro. —¿Qué cojones…? —fue lo único que pude decir mientras veía cómo esa capa viscosa ascendía cada vez más hasta cubrir el barco entero. Ahora ya sí que me podía esperar cualquier cosa de nuestro próximo destino. Si para llegar era necesario todo aquello, algo me decía que el viaje no iba a ser para nada tranquilo y sencillo. Afortunadamente, teníamos a Tobías y sus conocimientos sobre la estructura del barco y a Sasha y sus conocimientos de navegación.
Después de que el barco estuviese completamente cubierto, Tobías me informó de que ya podíamos zarpar cuando diese la orden. Ya no podíamos hacer nada más en aquella isla, sobre todo después de la misteriosa explosión, así que lo más sensato era irse cuanto antes. —De acuerdo. Nos largamos —dije para que todos se colocasen en sus posiciones y comenzásemos a movernos.
Resumen
Inventario
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