28-04-2025, 06:06 PM
Al poco de que Sasha se fuese el capataz empezó a recriminarnos que aún faltaba dinero, por muy bien regateado que estuviera el precio y por mucho que la mayor parte del dinero estaba donde tenía que estar aún faltaba un poco menos de un millón de berries por ser depositados en el cofre de los trabajadores, y ese dinero vino de la mano, o de la zarpa, del grandísimo Max D Panda, que había vuelto entero de negociar con esos indeseables de los Mushoku, y además con dinero, en cuanto lo dejó junto al resto del dinero el hombre que hablaba mal dispuso a su equipo para empezar a trabajar. Cubrieron en cuestión de minutos todo el barco con una especie de capa jabonosa, algo que desde luego parecía una burbuja, pero estaba ceñida a la silueta del barco, no terminaba de ser redonda como una pompa. Intenté atravesarla con lentitud y cuidado, para no explotarla pero poder entrar al barco y acomodar mi tamaño a la cubierta y estar en un sitio en el que mi cuerpo no molestase -demasiado, al menos- a mis camaradas.
Recibí las ordenes de Kisuke y respondí con un fuerte — ¡A la oinkden! — y un saludo militar. También escuché a Kisuke hablando con Panda de hacer un trato con los Mushoku, así había conseguido el dinero, evidentemente, pero se notaba en su tono que Kisuke estaba preocupado por él, y yo también. Max aclaró que ya nos hablaría del trato, pero nos adelantaba que al mariscal, a Zorak, no iba a hacerle ninguna gracia, — Si es con ellos, a mí tampoco me hace mucha gracia, oink. Tuve un encontronazo con uno de ellos hace unos días, después de que hubiéramos recuperado a Zorak gracias a la negociación de Kisuke con su capitán… No me fío de ellos. — confesé, era la primera vez que hablaba del tema, admitir mi derrota contra alguien de ellos me avergonzaba, pero más por lo que mis compañeros podían pensar de mí que por mi propia debilidad, no es que me desagrade haber perdido, es el hecho de haberlo hecho contra uno de esos piratas. Para no darle más importancia al tema volví a mi posición, donde Kisuke me había dicho que tenía que estar para soltar la vela mayor y atar las cuerdas a los lados del barco para mantenerla con el viento… ¿Con el viento? Íbamos a ir bajo el agua metidos en una burbuja, ¿Tendríamos el viento a favor en algún momento? ¿Corre el viento bajo el agua? Bueno, Kisuke era el que sabía, yo me limitaba a cumplir órdenes y no cuestionar lo que no sabía. Cuando Kisuke me dio la señal solté la vela y la dejé ondear al aire mientras con las manos agarraba la cuerda y ataba cada extremo al lado correspondiente del barco, manteniéndola tensa, — Todo listo por aquí, ¡Vámonos! — exclamé, tenía ganas de dejar la isla de las burbujas, había vivido muchas cosas en esta isla, el poco tiempo que había ocurrido en el archipiélago había valido como varios meses en cuanto a experiencia conseguida, tanto de mano de mis camaradas como en pruebas que la vida me había puesto y que, de una manera u otra, había conseguido superar.
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