28-04-2025, 11:05 AM
El chico del cabello de punta y porte variopinto tomo la iniciativa de también ayudar a curar al Almirante Yugu. Sus manos se movían rápidas y firmes con la velocidad y destreza de un médico bien entrenado – “Gracias chico, perdona que fuera abrupto contigo, me llamo Fuguwu.” – me dirigí al médico de los tres refuerzos que teníamos durante este combate recordándome que debo dejar de asumir que todos son unos inútiles de buenas a primeras.
Había logrado colocar dos de los kits médicos mas grandes que portaba conmigo cuando Apolo dejo a mi lado otro kit de similares proporciones afirmando que yo le daría mejor uso si lo usara sobre el Almirante – “Gracias amigo, confía en mi y en Karl para todo lo que sea curar, confío en que tendrás lista esa arena para protegernos.” – dije a Apolo con una sonrisa sin dejar de mover las manos en la curación del Almirante. El fuego de Karl le había sanado todas aquellas heridas mas profundas logrando cerrarlas como si hubiera revertido el tiempo sobre las mismas, la envidia de cualquier médico, sin embargo, aun había mucho por hacer para dejar al Almirante en condiciones de enfrentar al Yonko.
Tomando el kit médico que me dio Apolo, empecé a aplicarlo hábilmente sobre el Almirante, quien ahora se veía cubierto por una ligera capa de hielo protector (al igual que todos los demás presentes) cortesía del caballero peliblanco. Seguidamente, empecé a aplicar otro de los kits médicos que tenía conmigo, aún quedaban otros 2 por aplicar, pero la cosa pintaba un poco mejor. Fue en ese momento que escuche el grito del Almirante – “¡No!” – el cual me saco del trance en el que me encontraba mientras me concentraba en administrar la ayuda médica tan rápido me fuera posible. Al parecer el grito iba dirigido a Apolo, quien había aprovechado aquel túnel de viento para desencadenar una roca del tamaño de un edificio la cual fue propulsada como un meteorito incandescente contra el barco del Yonko. La idea parecía perfecta, no entendía porque el Almirante había gritado “no”, hasta que pude ver claramente como aquella roca empezaba a fragmentarse y diluirse en un montón de arena la cual estaba apagando el fuego que la técnica de Sohem había generado sobre las velas del barco de aquellos piratas.
“Vaya mierda de suerte tenemos.” – pensé sin dejar de mover las manos mientras seguía colocando el segundo kit curativo sobre el Almirante.
Y sí que teníamos una suerte terrible, cosa que estaba a punto de presenciar.
El sonido de un disparo fue lo primero que llamo mi atención. Mi cerebro apenas procesaba el hecho de que estábamos siendo atacados desde el barco del Yonko cuando un chorro de sangre empezó a bañarnos a los presentes. Consternado, mirando a todos lados, pude ver como esta sangre venia del enmascarado que había liberado el infierno sobre las velas del barco de los piratas. Le habían cercenado el brazo derecho.
Aun desconcertado con los hechos, escuche un segundo disparo casi a la vez que escuchaba como un cuerpo caía desplomado muy cerca de donde me encontraba curando aun al Almirante – “Mierda” – fue lo único que se me vino a la cabeza. No tenía idea de a quien habían abatido esta vez, pero me enteré unos segundos después gracias a los gritos de la comodoro Karl y al bajón de energía repentino que pude sentir con el Haki de Observación. Apolo había sido la segunda víctima y yacía tumbado cerca de mí. El Almirante Yugu rugió una orden que llegaba tarde para Apolo y Sohem, y al a vez era algo irrelevante para mi pues yo ya me estaba cubriendo con su cuerpo al encontrarme detrás del joven Almirante.
Después, sin perder el control y la firmeza – cosa que me ayudo a mantenerme firme en mis labores a pesar de que sentía un sentido de urgencia de ir a curar a Apolo – ordeno a los diez Patriotas iniciar el contraataque. Las diez unidades biomecánicas salieron disparadas por el túnel de viento que aun mantenía activo el Almirante (mismo que había logrado detener el barco del Yonko junto con los esfuerzos del enmascarado cazador) y con una armonía precisa de un robot realizaron un ataque desde el cielo y el mar contra el barco de aquellos piratas. Por fortuna pude escuchar como la comodoro Karl se movía a auxiliar a Apolo, fuera lo que fuese que le había pasado estaba seguro de que los poderes mágicos de Karl le dejarían como nuevo, no había nada que temer ni por lo que perder el control, seguro era hasta capaz de volverle a pegar el brazo al enmascarado para que regrese al combate.
No había nada que temer. Incluso si estos serán nuestros últimos momentos, no hay nada que temer. Si caemos, lo haremos con honor, y pararemos a ese barco a toda costa.
Había logrado colocar dos de los kits médicos mas grandes que portaba conmigo cuando Apolo dejo a mi lado otro kit de similares proporciones afirmando que yo le daría mejor uso si lo usara sobre el Almirante – “Gracias amigo, confía en mi y en Karl para todo lo que sea curar, confío en que tendrás lista esa arena para protegernos.” – dije a Apolo con una sonrisa sin dejar de mover las manos en la curación del Almirante. El fuego de Karl le había sanado todas aquellas heridas mas profundas logrando cerrarlas como si hubiera revertido el tiempo sobre las mismas, la envidia de cualquier médico, sin embargo, aun había mucho por hacer para dejar al Almirante en condiciones de enfrentar al Yonko.
Tomando el kit médico que me dio Apolo, empecé a aplicarlo hábilmente sobre el Almirante, quien ahora se veía cubierto por una ligera capa de hielo protector (al igual que todos los demás presentes) cortesía del caballero peliblanco. Seguidamente, empecé a aplicar otro de los kits médicos que tenía conmigo, aún quedaban otros 2 por aplicar, pero la cosa pintaba un poco mejor. Fue en ese momento que escuche el grito del Almirante – “¡No!” – el cual me saco del trance en el que me encontraba mientras me concentraba en administrar la ayuda médica tan rápido me fuera posible. Al parecer el grito iba dirigido a Apolo, quien había aprovechado aquel túnel de viento para desencadenar una roca del tamaño de un edificio la cual fue propulsada como un meteorito incandescente contra el barco del Yonko. La idea parecía perfecta, no entendía porque el Almirante había gritado “no”, hasta que pude ver claramente como aquella roca empezaba a fragmentarse y diluirse en un montón de arena la cual estaba apagando el fuego que la técnica de Sohem había generado sobre las velas del barco de aquellos piratas.
“Vaya mierda de suerte tenemos.” – pensé sin dejar de mover las manos mientras seguía colocando el segundo kit curativo sobre el Almirante.
Y sí que teníamos una suerte terrible, cosa que estaba a punto de presenciar.
El sonido de un disparo fue lo primero que llamo mi atención. Mi cerebro apenas procesaba el hecho de que estábamos siendo atacados desde el barco del Yonko cuando un chorro de sangre empezó a bañarnos a los presentes. Consternado, mirando a todos lados, pude ver como esta sangre venia del enmascarado que había liberado el infierno sobre las velas del barco de los piratas. Le habían cercenado el brazo derecho.
Aun desconcertado con los hechos, escuche un segundo disparo casi a la vez que escuchaba como un cuerpo caía desplomado muy cerca de donde me encontraba curando aun al Almirante – “Mierda” – fue lo único que se me vino a la cabeza. No tenía idea de a quien habían abatido esta vez, pero me enteré unos segundos después gracias a los gritos de la comodoro Karl y al bajón de energía repentino que pude sentir con el Haki de Observación. Apolo había sido la segunda víctima y yacía tumbado cerca de mí. El Almirante Yugu rugió una orden que llegaba tarde para Apolo y Sohem, y al a vez era algo irrelevante para mi pues yo ya me estaba cubriendo con su cuerpo al encontrarme detrás del joven Almirante.
Después, sin perder el control y la firmeza – cosa que me ayudo a mantenerme firme en mis labores a pesar de que sentía un sentido de urgencia de ir a curar a Apolo – ordeno a los diez Patriotas iniciar el contraataque. Las diez unidades biomecánicas salieron disparadas por el túnel de viento que aun mantenía activo el Almirante (mismo que había logrado detener el barco del Yonko junto con los esfuerzos del enmascarado cazador) y con una armonía precisa de un robot realizaron un ataque desde el cielo y el mar contra el barco de aquellos piratas. Por fortuna pude escuchar como la comodoro Karl se movía a auxiliar a Apolo, fuera lo que fuese que le había pasado estaba seguro de que los poderes mágicos de Karl le dejarían como nuevo, no había nada que temer ni por lo que perder el control, seguro era hasta capaz de volverle a pegar el brazo al enmascarado para que regrese al combate.
No había nada que temer. Incluso si estos serán nuestros últimos momentos, no hay nada que temer. Si caemos, lo haremos con honor, y pararemos a ese barco a toda costa.
Resumen
Curación al Almirante
Haki
Gasto
inventario

![[Imagen: Firma-Fuguwu.png]](https://i.ibb.co/Z6VjRFKr/Firma-Fuguwu.png)