24-04-2025, 11:29 PM
Frente a nosotros aquel barco no parecía aminorar su velocidad ni un poco, y aunque mis instrucciones estaban dadas no podía esperar a que todos empezasen a ponerse en movimiento para comenzar el mío — A todos los patriotas presentes, posición defensiva, formen una barrera tras de mi y cubran a todos los seres vivos presentes — espeté, asegurándome de que las órdenes eran claras para que no hirieran a los miembros de Magna que había venido a tratar de poner de su parte - no desinteresadamente, me figuraba - y ayudarnos en esta difícil contienda.
Respiré hondo y me preparé para comenzar con mi idea, pero un escalofrío sacudió mi columna: Odki Murray no venía sólo.
Definitivamente el Yonko venía con toda la intención de hacerse con el Archipiélago pues traía consigo, aunque camufladas por su propia abrumadora presencia, a las dos personas más peligrosas de su tripulación, sus comandantes, o como él los llamaba: Arsenal.
Han Atakk "El Cambiaformas", y Gan Voltarot "El Crupier". Los dos miembros de Arsenal y dos hombres con la capacidad de reducir todo esto a cenizas y polvo... En mis mejores condiciones serían dos oponentes complicados de enfrentar al mismo tiempo, pero podría manejarlo. Pero estando Odki, mi labor era encararlo a él... y dudaba que los presentes pudieran hacer algo contra aquellos dos monstruos. Mantendrían por el momento a los Patriotas en posición defensiva, y si el barco llegaba a cercarse a menos de cien metros, inmolaría a la mitad de ellos contra el casco tratando de ganar tiempo y hundir a la mayoría de ellos. Pero cien metros no son nada para el alcance de un Emperador.
Era el momento de demostrar que la sangre de mi padre podía ser usada para el bien. Que hasta un hijo de la Revolución podía servir en la Marina y llegar a lo más alto, y proteger a los inocentes. Era mi momento de demostrar por qué era un Almirante y lo que estaba capacitado para hacer.
Lancé mis dos brazos hacia delante, con energía, brotando sangre de mi garganta, mis ojos, mi pecho, mi espalda y mi mano, con las palmas hacia el barco y los dedos encogidos como la zarpa de un tigre, y de mis manos y brazos se comenzó a preparar un vendaval circular que alcanzó los diez metros de ancho — ¡¡Zabaglione!! — rugí el nombre de mi técnica, motivado por una fuerza desconocida para mi, y de la vorágine circular frente a mi se emitió un poderoso torrente horizontal, paralelo al mar, como una columna derruida de viento que avanzaba con la fiereza más destructiva posible hacia "El Brazo", impactando de lleno en sus velas y frenando por completo su avance, lanzando por los aires a los más descuidados dentro del barco, desplazando el mobiliario y algunos utensilios y dejando claro que la Marina no iba a retroceder ante la amenaza de los criminales — ¡A mi espalda no se derramará sangre! — grité, enfocado en mi objetivo y en seguir emitiendo esa cantidad abrumadora de viento — ¡Lancen fuego a este torrente de viento! ¡Incendiemos las velas de su buque! — grité, mirando por encima del hombro a los presentes, esperando que alguno de ellos pudiera combinarse con mi habilidad para llevar a cabo mi plan, mientras el resto debía de seguir oculto tras la fila de los Patriotas.
Hoy no era el día en el que Sabaody caería.
Hoy era el día en el que pararíamos a un Yonko.
Respiré hondo y me preparé para comenzar con mi idea, pero un escalofrío sacudió mi columna: Odki Murray no venía sólo.
Definitivamente el Yonko venía con toda la intención de hacerse con el Archipiélago pues traía consigo, aunque camufladas por su propia abrumadora presencia, a las dos personas más peligrosas de su tripulación, sus comandantes, o como él los llamaba: Arsenal.
Han Atakk "El Cambiaformas", y Gan Voltarot "El Crupier". Los dos miembros de Arsenal y dos hombres con la capacidad de reducir todo esto a cenizas y polvo... En mis mejores condiciones serían dos oponentes complicados de enfrentar al mismo tiempo, pero podría manejarlo. Pero estando Odki, mi labor era encararlo a él... y dudaba que los presentes pudieran hacer algo contra aquellos dos monstruos. Mantendrían por el momento a los Patriotas en posición defensiva, y si el barco llegaba a cercarse a menos de cien metros, inmolaría a la mitad de ellos contra el casco tratando de ganar tiempo y hundir a la mayoría de ellos. Pero cien metros no son nada para el alcance de un Emperador.
Era el momento de demostrar que la sangre de mi padre podía ser usada para el bien. Que hasta un hijo de la Revolución podía servir en la Marina y llegar a lo más alto, y proteger a los inocentes. Era mi momento de demostrar por qué era un Almirante y lo que estaba capacitado para hacer.
Lancé mis dos brazos hacia delante, con energía, brotando sangre de mi garganta, mis ojos, mi pecho, mi espalda y mi mano, con las palmas hacia el barco y los dedos encogidos como la zarpa de un tigre, y de mis manos y brazos se comenzó a preparar un vendaval circular que alcanzó los diez metros de ancho — ¡¡Zabaglione!! — rugí el nombre de mi técnica, motivado por una fuerza desconocida para mi, y de la vorágine circular frente a mi se emitió un poderoso torrente horizontal, paralelo al mar, como una columna derruida de viento que avanzaba con la fiereza más destructiva posible hacia "El Brazo", impactando de lleno en sus velas y frenando por completo su avance, lanzando por los aires a los más descuidados dentro del barco, desplazando el mobiliario y algunos utensilios y dejando claro que la Marina no iba a retroceder ante la amenaza de los criminales — ¡A mi espalda no se derramará sangre! — grité, enfocado en mi objetivo y en seguir emitiendo esa cantidad abrumadora de viento — ¡Lancen fuego a este torrente de viento! ¡Incendiemos las velas de su buque! — grité, mirando por encima del hombro a los presentes, esperando que alguno de ellos pudiera combinarse con mi habilidad para llevar a cabo mi plan, mientras el resto debía de seguir oculto tras la fila de los Patriotas.
Hoy no era el día en el que Sabaody caería.
Hoy era el día en el que pararíamos a un Yonko.
Resumen
Bélico
Inventario
