24-04-2025, 11:05 PM
En el manglar había demasiado jaleo y las voces de los trabajadores me transportaban a mi querido pueblo. Observé curiosa los barcos y, aunque todos aunque parecían heridos, seguían dando la lata y estaban tan animados como de costumbre. Me quedé casi hipnotizada al ver a tanta gente trabajando junta, como si de una gran comuna de trabajadores se tratara. Lo único malo: pedían dinero como ratas usureras. Según Garnet, se trataba de limosneros. Vale que nuestro barco no estaba en las mejores condiciones del mundo, pero yo sabía de sobra que no le pasaba nada que no se pudiera tapar con chicle o estiércol, y una de las dos nos sobraba con Jimba. Aún así, no paraban de decir que no nos podríamos mover de allí sin conseguir esa "tan importante" mejora.
Kenzo, Sasha y Tobías ya habían puesto su dinero en la caja, pero el tipo de los astilleros seguía insistiendo en que todavía faltaba más para los arreglos. —Pues ahora que lo dices, creo que yo tengo algo de suelto por aquí — dije contestando a Garnet y palpando la bolsa que llevaba encima. —A lo tonto no veáis lo que molesta... De hecho, pensaba tirarlo en algún momento, pero si lo necesitáis, es todo vuestro. Abrí la bolsa y vacié el más de millón y medio de ese dinero tan raro y que encima sabía tan mal. No me preocupó mucho que un tipo extraño nos estuviera rondando, porque por algún motivo parecía que todos estaban bien con él. Me parecía más raro que Jimba no hubiera salido al escuchar todo este percal, y, aunque Sasha y Garnet se marcharon a hacer sus cosas, yo me quedé un rato más mirando al cabecilla de la cuadrilla. Tenía mis dudas acerca de que nos estuvieran diciendo la verdad con lo de que necesitábamos un recubrimiento, aunque al menos me sirviera para quitarme un peso de encima que solo me estaba dando problemas.
—Según mis cálculos ahí van como quince vacas... Pero como siguen sin ser vacas, no me interesa — dije distraída viendo a los trabajadores a mi alrededor. Suponía que ya solo quedaba que dejaran el barco listo para zarpar, así que podíamos estar tranquilos por el momento. —Hay que ver lo que se encuentra una por aquí... Ese tío parece que solo tiene medio bigote ¿Y ese otro? ¿Enano o niño? — susurré ajena, sumergida en aquel ambiente mientras andaba lentamente hacia nuestro barco.
Kenzo, Sasha y Tobías ya habían puesto su dinero en la caja, pero el tipo de los astilleros seguía insistiendo en que todavía faltaba más para los arreglos. —Pues ahora que lo dices, creo que yo tengo algo de suelto por aquí — dije contestando a Garnet y palpando la bolsa que llevaba encima. —A lo tonto no veáis lo que molesta... De hecho, pensaba tirarlo en algún momento, pero si lo necesitáis, es todo vuestro. Abrí la bolsa y vacié el más de millón y medio de ese dinero tan raro y que encima sabía tan mal. No me preocupó mucho que un tipo extraño nos estuviera rondando, porque por algún motivo parecía que todos estaban bien con él. Me parecía más raro que Jimba no hubiera salido al escuchar todo este percal, y, aunque Sasha y Garnet se marcharon a hacer sus cosas, yo me quedé un rato más mirando al cabecilla de la cuadrilla. Tenía mis dudas acerca de que nos estuvieran diciendo la verdad con lo de que necesitábamos un recubrimiento, aunque al menos me sirviera para quitarme un peso de encima que solo me estaba dando problemas.
—Según mis cálculos ahí van como quince vacas... Pero como siguen sin ser vacas, no me interesa — dije distraída viendo a los trabajadores a mi alrededor. Suponía que ya solo quedaba que dejaran el barco listo para zarpar, así que podíamos estar tranquilos por el momento. —Hay que ver lo que se encuentra una por aquí... Ese tío parece que solo tiene medio bigote ¿Y ese otro? ¿Enano o niño? — susurré ajena, sumergida en aquel ambiente mientras andaba lentamente hacia nuestro barco.
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Akuma
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