La historia de Comi me llegó al corazón, conocía bien el dolor de ser el único superviviente de la gente que te rodea, se notaba en su tono la dificultad que sufria el mink para hablar del tema y mi mirada cambio a una llena de comprensión hacia mi compañero y ahora discípulo, llegue a sentir algo de envidia por como el mink había llegado a la conclusión que a mí me llevo media vida de asesinatos y dejar un reguero de cadáveres de gente inocente detrás de mí. "Aun en la oscuridad yo quise ser la luz para otros, lo siento Oxxy me olvidé de nuestra promesa demasiado tiempo... Este hombre perdonó y sano, hizo lo que yo no pude, estando roto... Eres impresionante Comi." Pensé para mis adentros, el mink se había ganado mi respeto total al haber elegido ese camino desde el principio.
"Siento mucho oír eso, "compañero"."
Era la primera vez que lo llamaba así, después de conocer sus motivaciones no volvería a llamarle novato, no cuando el logro algo que a mí me llevo tanto tiempo.
"Entiendo por lo que has pasado, por desgracia yo cargo con el mismo peso sobre mis hombros... Yo perdí a mi familia por culpa de la corrupción que había en mi isla natal, pero tome un camino diferente al tuyo. Maté y mutilé gente con tal de perseguir una venganza que cuando por fin encontré me dejo aún más vacío de lo que ya estaba."
Dije mientras me encaminaba hacia una de las cajas que habían junto al barco y la abría, buscando en su interior hasta que encontré lo que estaba buscando, algo que prepare la misma noche que decidí entrenar al gigantesco mink, lo agarre y volví caminando hacia Comi con un bulto de tela negra bastante grande agarrado por mi mano izquierda.
OST
"Esto es algo que se entrega a todos los del escuadrón cuando pasan su prueba y debo decir que la has pasado con creces."
Le extendí el bulto al gran mink, el cual al cogerlo podría ver lo que parecía un gran pañuelo negro lo suficientemente grande como para que el mink se lo colocase al cuello, en una de las puntas relucía un toro negro bordado con hilos de un color amarillo dorado, el símbolo que yo mismo portaba en mi camisa junto al corazón.
"Comilón Mcbacon, La noche se avecina, ahora empieza tu guardia. No terminará hasta el día de tu muerte. No poseerás tierras, no llevaras coronas, no alcanzaras la gloria. Vivirás y morirás en tu puesto. Serás la luz en la oscuridad de débil. Serás el Muro que los defienda de toda afrenta. Serás el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, los cuernos del toro que ensarta a sus oponentes, el escudo que defiende al pueblo."
Con estas palabras hacia oficial la entrada de Comi al escuadrón como uno más de los toros negros, ya no importaba el rango que tuviera, era uno más de nosotros y así sería hasta que la fría muerte separase nuestros caminos.
"Siento mucho oír eso, "compañero"."
Era la primera vez que lo llamaba así, después de conocer sus motivaciones no volvería a llamarle novato, no cuando el logro algo que a mí me llevo tanto tiempo.
"Entiendo por lo que has pasado, por desgracia yo cargo con el mismo peso sobre mis hombros... Yo perdí a mi familia por culpa de la corrupción que había en mi isla natal, pero tome un camino diferente al tuyo. Maté y mutilé gente con tal de perseguir una venganza que cuando por fin encontré me dejo aún más vacío de lo que ya estaba."
Dije mientras me encaminaba hacia una de las cajas que habían junto al barco y la abría, buscando en su interior hasta que encontré lo que estaba buscando, algo que prepare la misma noche que decidí entrenar al gigantesco mink, lo agarre y volví caminando hacia Comi con un bulto de tela negra bastante grande agarrado por mi mano izquierda.
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"Esto es algo que se entrega a todos los del escuadrón cuando pasan su prueba y debo decir que la has pasado con creces."
Le extendí el bulto al gran mink, el cual al cogerlo podría ver lo que parecía un gran pañuelo negro lo suficientemente grande como para que el mink se lo colocase al cuello, en una de las puntas relucía un toro negro bordado con hilos de un color amarillo dorado, el símbolo que yo mismo portaba en mi camisa junto al corazón.
"Comilón Mcbacon, La noche se avecina, ahora empieza tu guardia. No terminará hasta el día de tu muerte. No poseerás tierras, no llevaras coronas, no alcanzaras la gloria. Vivirás y morirás en tu puesto. Serás la luz en la oscuridad de débil. Serás el Muro que los defienda de toda afrenta. Serás el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, los cuernos del toro que ensarta a sus oponentes, el escudo que defiende al pueblo."
Con estas palabras hacia oficial la entrada de Comi al escuadrón como uno más de los toros negros, ya no importaba el rango que tuviera, era uno más de nosotros y así sería hasta que la fría muerte separase nuestros caminos.
